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Los ingenieros que desafiaron el monopolio energético y abrieron la competencia en Nariño

La historia de la energía eléctrica en Colombia cambió de rumbo a partir de la expedición de la ley 143 de 1994, mejor conocida como la Ley Eléctrica. En una emocionante entrevista, los ingenieros Alfredo Salazar y David Salcedo Castillo – conocedores y partícipes del mercado energético colombiano, apoyados en el marco regulatorio del sector explican con detalle su historia empresarial y cómo fueron actores clave en la transformación del monopolio energético en Nariño.

Mario Cepeda·13 de mayo de 2026·5 minutos de lectura
Los ingenieros que desafiaron el monopolio energético y abrieron la competencia en Nariño

La historia de la energía eléctrica en Colombia cambió de rumbo a partir de la expedición de la ley 143 de 1994, mejor conocida como la Ley Eléctrica. En una emocionante entrevista, los ingenieros Alfredo Salazar y David Salcedo Castillo – conocedores y partícipes del mercado energético colombiano, apoyados en el marco regulatorio del sector explican con detalle su historia empresarial y cómo fueron actores clave en la transformación del monopolio energético en Nariño.

Inicialmente, el ingeniero David Salcedo Castillo profesor de regulación energética en la Universidad de Nariño, empresario y asesor de empresas comercializadoras de energía eléctrica en el suroccidente colombiano nos comparte con entusiasmo no solamente cómo la ley 143 de 1994 ha fortalecido institucionalmente el sector energético nacional, sino, la historia de emprendimientos empresariales disruptivos que cambiaron notablemente la prestación de los servicios públicos domiciliarios durante las últimas tres décadas.

La explicación detallada del ingeniero David sobre el funcionamiento del mercado energético ofrece una visión fascinante de los desafíos de este sector y su evolución de la mano de la Constitución Política de 1991, el racionamiento energético del año 1992 que duró ocho meses – más conocido como “el apagón”, las leyes 142 y 143 de 1994 hasta convertirse en un sector muy sólido, resiliente y robusto regulatoria e institucionalmente capaz de atender la creciente demanda de energía del país por parte de usuarios residenciales, comerciales, industriales, institucionales y, por supuesto, la que hoy exige el uso de las herramientas de Inteligencia Artificial, sumado a todo esto, soportar las sequías ocasionadas por el fenómeno climático El Niño y la incursión en el mercado de las energías renovables no convencionales, cuyo marco regulatorio poco a poco se está poniendo a punto.

El viaje empresarial en el mercado energético comenzó en un momento crucial en la historia de Colombia, cuando las leyes 142 y 143 de 1994 abrieron las puertas al sector privado en los servicios públicos domiciliarios. “La esencia de estas normas es permitir la participación en el negocio de los servicios públicos domiciliarios al sector privado, migrando de un escenario de monopolio estatal a un mercado de libre competencia”, explica David, señalando el cambio de paradigma que abrió nuevas oportunidades para empresas del sector energético en Bogotá, Medellín y Cali para finales de la década del noventa.

Junto al ingeniero Alfredo Salazar Cano, empresario con más de treinta y cinco años de experiencia en el sector energético y la construcción y, siguiendo una visión transformadora y audaz, además, con un profundo conocimiento del mercado energético colombiano, estos dos emprendedores se aventuraron en un territorio desconocido y hostil para desafiar el monopolio estatal y ofrecer a los nariñenses una alternativa viable y confiable para el suministro de energía eléctrica.

A partir de su formación profesional como ingenieros electricistas y una experiencia previa adquirida en la empresa ISA Interconexión Eléctrica SA ESP, en el año 2001 Alfredo y David observaron una oportunidad única para la entrada de empresas privadas con capacidad para competir en el mercado de compra y venta de energía eléctrica – la comercialización de energía. El proceso de establecerse en un mercado dominado por actores estatales no fue fácil. “¿Cómo hacer para propiciarle una competencia seria, una competencia responsable y con credibilidad a una empresa enorme y mayoritariamente estatal como CEDENAR SA hace más de 22 años?”, reflexiona David. Sin embargo, confiando en su conocimiento técnico y la coyuntura del sector eléctrico para ese momento, Alfredo y David superaron los desafíos regulatorios y financieros para obtener ante el Mercado de Energía Mayorista en marzo de 2003 la aprobación como agentes comercializadores de energía eléctrica, lo cual, les permitía comprar y vender energía eléctrica no solamente en Nariño, sino en Colombia.

Este emprendimiento no estuvo exento de escepticismo por parte de la comunidad y los futuros usuarios “La gran mayoría no creía en nuestro emprendimiento, ni los ciudadanos del común ni los mismos ingenieros del sector entendían cómo íbamos a prestar el servicio”, recuerda Alfredo. Sin embargo, con determinación y perseverancia, lograron paso a paso derribar la barrera cultural impuesta por el monopolio estatal, ganarse la confianza de los usuarios y establecerse como una alternativa confiable en el suministro de energía eléctrica en el mercado nariñense y del suroccidente colombiano.

El camino hacia el éxito no fue fácil. Alfredo y David recuerdan los meses iniciales de esfuerzo y persistencia que los llevó conseguir su primer cliente después de haber sido aceptados como agentes comercializadores: “nos demoramos prácticamente ocho meses en conseguir el primer cliente” – comparten. Esta lucha inicial refleja la incredulidad y la resistencia al cambio que enfrentaron de aquellos que no entendían cómo una nueva y pequeña empresa privada podía competir con el gigante estatal en el suministro de energía eléctrica, literalmente era una batalla entre David y Goliat.

Sin embargo, la confianza en su emprendimiento disruptivo, de la mano de las excelentes relaciones con amigos propietarios y gerentes de empresas ampliamente reconocidas en Nariño y una comprensión profunda de la regulación energética, permitieron que Alfredo y David lograran persuadir a su primer cliente, Panadería La Espiga de la 16. Esta primera victoria marcó el comienzo de una nueva era en el suministro de energía eléctrica en Nariño, liderando el camino hacia una mayor competencia que brinda otras opciones para los usuarios de energía eléctrica, quienes para ese entonces no tenían la posibilidad de acudir ante otro proveedor del servicio.

Para ingresar a este mercado tan complejo, una de las estrategias clave fue “ofrecer una tarifa más baja y prestar un servicio personalizado enfocado en las necesidades particulares de cada usuario”, explica David. Esta estrategia les permitió diferenciarse en un mercado monopolizado y ganar la confianza de sus clientes. Aunado a esto, la implementación de tecnologías innovadoras también fue fundamental para el éxito en un momento en que la telemedición de variables eléctricas era una novedad en Colombia; ellos junto a su equipo se adelantaron al juego implementando equipos electrónicos con medición remota en las instalaciones de sus clientes. Esta iniciativa no solamente cumplía con los requisitos regulatorios, sino que también demostraba el compromiso empresarial con la excelencia operativa y la satisfacción del cliente. “Con el uso de esta tecnología nuestros usuarios pudieron conocer sin limitaciones y en tiempo real las características de su demanda de energía, lo cual, les permitió plantear procesos de eficiencia y uso racional de energía acorde a sus procesos productivos, algo muy disruptivo y novedoso hace 22 años”.

Agrega el ingeniero David que “la resistencia y la desconfianza por esos días se convirtieron en obstáculos significativos. El choque con algunos funcionarios directivos y técnicos de la electrificadora local fue inevitable, era de esperarse en un mercado monopolizado y caracterizado por la posición dominante”. A pesar de estas dificultades, la nueva comercializadora de energía eléctrica se apoyó en la regulación vigente y el cumplimiento de todos los requisitos técnicos y legales, haciendo respetar sus derechos como empresa de servicios públicos e igualmente cumpliendo sus deberes, dando a conocer el derecho constitucional de los usuarios a escoger libremente el proveedor del servicio de energía, demostrando una y otra vez su capacidad para superar las adversidades y cumplir con las expectativas de los clientes.

Pasando por toda la cadena energética desde los agentes generadores, transportadores, distribuidores y comercializadores el ingeniero David desmitifica los conceptos complejos y, demuestra la importancia de las empresas privadas energéticas en Nariño y otros departamentos del suroccidente colombiano por ser agentes disruptivos en un mercado monopolizado, de mentalidad conservadurista y culturalmente reacio al cambio, además, propiciando la sana competencia con mejores tarifas y atención personalizada para todos sus clientes, algo muy novedoso y necesario en el sector de los servicios públicos domiciliarios, no solamente para aquella época, sino, en la actualidad.

En pocas palabras, la competencia entre comercializadores de energía eléctrica de naturaleza pública y privada en el mercado energético de Nariño ya es posible y, en gran parte gracias al emprendimiento de los ingenieros Alfredo y David, quienes como empresarios pioneros de este sector se centraron en ofrecer servicios de calidad, tarifas competitivas y soluciones innovadoras para satisfacer las necesidades energéticas de clientes de los sectores industriales, comerciales, educativos, salud y también residenciales.

Menciona el ingeniero Alfredo Salazar que “Para muchos empresarios nariñenses ha jugado un papel muy importante la posibilidad que empresas privadas de energía puedan prestarles el servicio de suministro de energía eléctrica, puesto que la reducción en la tarifa y un servicio enfocado en la eficiencia energética incide en la disminución de sus costos operativos y el incremento del margen de utilidad. Este escenario, en el cual, el mayor beneficiado es el usuario final se produjo al migrar de un mercado de monopolio estatal antes de las leyes 142 y 143 de 1994 a un mercado de libre competencia, que, aunque no es un mercado perfecto sino un oligopolio, le permite al cliente escoger la empresa de servicios públicos que mejores condiciones le ofrezca. El mercado energético como está configurado en la actualidad juega un papel importante en el crecimiento y la sostenibilidad del sistema eléctrico de Colombia, en este, los diferentes agentes del mercado aportan su experiencia y capacidades únicas para impulsar el desarrollo económico y social del país”.

Adicionalmente, David agrega que “El mercado energético de Colombia se rige por una serie de leyes y regulaciones estudiadas con rigor técnico, analizadas y emitidas desde la Comisión Reguladora de Energía y Gas (CREG), las cuales, garantizan la equidad y la sana y libre competencia entre los diferentes agentes y los usuarios o clientes finales”. En esta parte, menciona a manera de ejemplo que una de las principales características de este mercado es que las redes de transmisión y distribución de energía son de libre acceso en todo el territorio colombiano, lo cual, le permite a los comercializadores prestar el servicio a cualquier usuario en Colombia garantizándole la continuidad y libre circulación de la energía eléctrica, “es como si las redes eléctricas fueran las carreteras de la electricidad, por las cuales, cualquier comercializador puede llevar su energía al usuario final”.

En este contexto, las comercializadoras privadas de energía se destacan por ofrecer tarifas muy competitivas debido a su menor costo de comercialización en comparación con otras empresas de la región. Esta diferencia de costos se debe a la eficiencia administrativa y operativa, así como a la fórmula tarifaria regulada por la CREG, la cual, entre sus objetivos busca premiar la eficiencia empresarial con menores tarifas permitiéndole al comercializador ser más competitivo en un mercado energético de libre competencia.

Además de las tarifas competitivas, los comercializadores de energía ofrecen a sus clientes un servicio confiable y de calidad respaldado por contratos de suministro de energía a largo plazo, lo cual, permite que las tarifas sean estables en el tiempo y no estén sometidas a la volatilidad de los precios en la bolsa de energía. Estos contratos garantizan un suministro continuo de energía eléctrica incluso en situaciones adversas como el fenómeno El Niño, durante el cual, las empresas comercializadoras deben garantizar el suministro de energía para la demanda de sus usuarios, esto, en escenarios de escasez energética debida a la reducción de la capacidad de producción de energía por parte de los generadores hidráulicos del país.

El ingeniero Salazar hace énfasis en que, a lo largo de más de veinticinco años los comercializadores de energía eléctrica en Colombia han demostrado su compromiso con los usuarios de todos los sectores. Su enfoque en la atención al cliente y la confiabilidad en la prestación del servicio ha sido fundamental para crecer y mantener la fidelidad de sus clientes en un mercado altamente competitivo, y, algo muy importante: “ninguna empresa se consolida con el tiempo sin el compromiso y la entrega de todos los trabajadores, por eso, el crecimiento personal y profesional de todo el equipo en las áreas técnicas y administrativas debe ser una política empresarial prioritaria”.

Dentro de la entrevista – al margen de la comercialización de energía, se preguntó al ingeniero David Salcedo sobre el aspecto personal, su visión de región, su experiencia como presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Pasto y la necesidad de nuevos liderazgos positivos para Nariño. A respecto menciona que ahora, ya estando por fuera del negocio de la comercialización de energía desde hace varios años atrás, pero como líder y referente del sector empresarial en Nariño y como docente universitario – actividad de la cual manifiesta que es su verdadera vocación, considera que: “Creer en Nariño es mucho más que un acto de fe; es reconocer el potencial único y la resiliencia de su gente. Los nariñenses somos personas con una riqueza cultural e inteligencia extraordinaria, capaces de superar cualquier desafío que se nos presente. Este departamento, ubicado en el sur de Colombia, ha enfrentado numerosas adversidades a lo largo de su historia, pero ha demostrado una y otra vez su capacidad para salir adelante”.

El mensaje de David Salcedo como empresario nariñense, es claro: “Debemos creer en Nariño, creer en su gente y en su talento, en un futuro que está por construirse, Nariño está para grandes cosas puesto que está todo por hacerse”. Desde su experiencia como empresario de los servicios públicos, destaca las enormes capacidades de los nariñenses para emprender, innovar y generar desarrollo económico y social en la región. “Nariño cuenta con un potencial sin explotar, desde su ubicación estratégica como frontera no solamente con el Ecuador, sino, con Sudamérica, tenemos un océano pacífico que nos conecta con el mundo y somos la puerta de entrada a la Amazonía -pulmón del mundo, contamos con todos los recursos naturales y energéticos. Sin embargo, para que este potencial se materialice es fundamental la participación y el compromiso de los jóvenes emprendedores, académicos, empresarios, hombres y mujeres, personas en toda su diversidad quienes tenemos la responsabilidad de liderar el desarrollo regional a partir de la gestión de conocimiento y la formación técnico científica, que nos permita generar innovación en la prestación de servicios y hacer la transición de Nariño, pasando de un departamento medianamente productor agropecuario hacia un departamento transformador agroindustrial y turístico, procurando minimizar la dependencia del Estado centralizado”.

David invita a los jóvenes a ser parte del futuro de Nariño, a aprovechar todas las oportunidades que ofrece esta tierra y a contribuir con su talento y esfuerzo al crecimiento y desarrollo del departamento. Es una invitación a pensar en grande, a creer en el potencial de nuestra gente y a trabajar juntos para construir un futuro próspero y sostenible para todos los nariñenses. Con el compromiso y la participación de todos, Nariño puede convertirse en un ejemplo de desarrollo económico y social para todo el país. El llamado de David es claro: no es necesario ni una obligación salir de Nariño en busca de oportunidades, sino, regresar y contribuir al desarrollo de esta tierra fértil. Cada peso invertido en Nariño se queda en Nariño, apoyando a los micro, pequeños y medianos comerciantes, empresarios y emprendedores locales. Es una invitación a creer en el poder transformador de la comunidad y en la capacidad de generar un impacto positivo a nivel local y regional.

La entrevista proporciona una visión detallada de varios aspectos clave del mercado energético en Colombia y particularmente en Nariño, así como de los desafíos y oportunidades que enfrentan las empresas que operan en este sector. En este sentido, Alfredo y David finalmente abordan los desafíos regulatorios y financieros que enfrentan continuamente las empresas del sector energético, principalmente aquellas que están expuestas en bolsa por los altos costos del precio de generación de energía durante eventos climáticos como el fenómeno El Niño. Además, mencionan que algunas decisiones regulatorias como la posibilidad de los usuarios de diferir los pagos de las facturas de energía durante la pandemia – la Opción Tarifaria, el retraso en los pagos de los subsidios por parte del gobierno, la intervención a algunas empresas del sector y, las regulaciones tendientes a afectar los precios de la energía en un escenario de libre competencia pueden afectar la capacidad de las empresas para cumplir con sus obligaciones financieras en el mercado energético.

Hoy, el emprendimiento de todos los comercializadores de Colombia sigue siendo un ejemplo de éxito empresarial. Su historia inspiradora demuestra el poder de consolidar una empresa más allá de una simple idea de negocio, la comprensión del escenario regulatorio que puede generar oportunidades y requiere de una continua adaptación, la capacidad que tiene la innovación para transformar mercados e industrias enteras para abrir nuevas oportunidades que impacten positivamente el desarrollo económico y social. En resumen, la entrevista ofrece una visión detallada de los desafíos y oportunidades que en general enfrentan las empresas de servicios públicos domiciliarios en Colombia, así como de las estrategias para abordar los diferentes retos empresariales y promover el crecimiento económico en la región.

Mensaje central para el liderazgo empresarial

La historia enseña que el conocimiento técnico, la visión estratégica y la valentía para desafiar estructuras rígidas pueden transformar mercados dominados por monopolios y convertir una región periférica en un escenario de innovación y desarrollo.

La lección clave para los empresarios es que el éxito no surge solo de emprender o de tener una idea de negocio, sino de comprender profundamente el entorno, identificar oportunidades en momentos de crisis, enfrentar resistencias culturales y construir confianza en un mercado históricamente cerrado.

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