Por: Jefferson Sánchez Cifuentes.
Tumaco es mucho más que un territorio marcado por las heridas del conflicto armado. Es una tierra de mar, manglar, tambor y esperanza; una geografía donde conviven el dolor y la alegría, la nostalgia y la resistencia. Por eso, preservar su memoria histórica no es solamente un deber con el pasado, sino también un compromiso con el futuro.
Con ese propósito nace próximamente la Antología Narrativa de Resignificación de la Memoria Histórica de Tumaco, una iniciativa liderada por el escritor y periodista Jefferson Sánchez Cifuentes, el mismo autor del libro Entre el Mar y la Palabra, conjuntamente con el gestor cultural y director de la Revista La Mina, José Carabalí Castro.
La obra recogerá relatos, crónicas, poemas y reflexiones que permitirán escuchar las voces de quienes vivieron de cerca los impactos de la violencia, pero también de quienes encontraron en la solidaridad comunitaria caminos para resistir y seguir adelante. Será una mixtura de testimonios, sentimientos y memorias que ayudarán a comprender la historia reciente de Tumaco desde la mirada de su propia gente.
Este importante ejercicio contará además con el acompañamiento de la Fundación Compaz, coordinada en la Costa Pacífica nariñense por las doctoras Carmen Rojas y Ana Carolina Ávila, quienes desarrollarán un trabajo pedagógico fundamentado en los hallazgos y recomendaciones de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. La iniciativa no solo tendrá incidencia en el Pacífico colombiano, sino también en otros territorios del país donde la memoria continúa siendo una herramienta indispensable para la reconciliación.
La propuesta literaria busca mostrar el antes y el después del conflicto en Tumaco. Un recorrido por las huellas telúricas que dejó la guerra sobre la tierra y sobre el alma colectiva de sus habitantes, pero también por esa fuerza cósmica que impulsa a las comunidades a reconstruirse una y otra vez frente a la adversidad.
Desde ya existe una gran expectativa entre lectores, educadores, líderes sociales y gestores culturales por conocer esta nueva narrativa social del territorio. No se trata únicamente de un libro. Es una apuesta ética, pedagógica y cultural para que las nuevas generaciones comprendan lo ocurrido y contribuyan a que la violencia nunca más se repita.
Sobre esta iniciativa, Sánchez Cifuentes expresó:
“Esta antología aspira a convertirse en un puente entre la memoria y las nuevas generaciones, entre el dolor y la esperanza, entre Tumaco y el país; para que las voces que resistieron al silencio encuentren un lugar permanente en la historia colectiva de Colombia.”
Y quizá allí radique el verdadero valor de esta obra: en transformar los recuerdos en enseñanzas, las ausencias en reflexión y las palabras en semillas de paz. Porque mientras la memoria siga viva, Tumaco seguirá contando su historia con la dignidad de quien ha sufrido, pero también con la grandeza de quien nunca ha dejado de soñar.

