La poesía también florece entre los muros silenciosos del convento. Así lo demuestra el libro Volar alto con sor Celina, un delicado y conmovedor homenaje literario a sor Celina de la Dolorosa, hermana franciscana que dejó en sus versos el testimonio de una vida de fe, sensibilidad artística y compromiso espiritual.
Este poemario fue compilado con esmero por la hermana Maura Andrea Guerrero, quien emprendió una labor de rescate histórico y espiritual al hurgar en los anaqueles y anuarios de hace más de cincuenta años. El resultado es una obra que no solo destaca el valor literario de la autora, sino que también ofrece un retrato íntimo de la vida contemplativa, donde el arte se convierte en oración y en servicio. La hermana compiladora resalta que sor Celina no solo descubrió su vocación religiosa en su juventud, sino que al mismo tiempo reconoció su potencial artístico como un don de Dios, que puso generosamente al servicio de los demás.
Poesía franciscana desde lo cotidiano
Inspirada por la espiritualidad de san Francisco de Asís y madre Caridad Brader, sor Celina escribe desde una mirada franciscana que encuentra belleza en lo sencillo: el canto del gorrión, el murmullo del bosque, el juego en el claustro, el silencio orante, el aroma del pan recién horneado.
Sus versos revelan un alma rebelde por lo eterno, como lo afirma la compiladora en la introducción, y llevan al lector a un viaje profundo por las emociones, sueños y anhelos de quien consagra su vida a Dios, sin renunciar a la contemplación del arte, la música o la naturaleza.
“Con sus poemas, sor Celina alentó a volar alto y a creer en grandes proyectos”, escribe Betancourt, dejando entrever cómo su poesía se convirtió en un aliento para otras religiosas, jóvenes en búsqueda vocacional, e incluso para la comunidad laica que comparte espacios de reflexión con las hermanas.
Un legado que inspira
Volar alto con sor Celina no solo es un poemario espiritual. Es también un acto de memoria y de gratitud con una mujer que hizo de su vida una obra de arte, hilada entre el silencio del convento y las palabras que brotan como manantial desde la profundidad del alma.
La publicación, además, es parte del esfuerzo de varias congregaciones por rescatar las voces femeninas que han marcado la historia espiritual, pedagógica y cultural de la región, y será presentada en los próximos meses en eventos culturales y religiosos del suroccidente colombiano.
Este libro es un recordatorio de que la poesía no está reservada a los escenarios ni a las grandes editoriales: también nace y resplandece en la celda humilde de una monja, en los corredores de un convento y en los corazones que aún creen que escribir es un acto de fe.

