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Sobre la incompleta doble calzada Pasto- Rumichaca y otras vías

Por: Omar Raúl Martínez Guerra A una semana de entrega del poder por parte del Gobierno de Iván Duque, se conoció por los medios el informe sobre los 31 proyectos 4G, entre los cuales figura la doble calzada Pasto-Rumichaca, con un costo de 2.5 billones de pesos. Es a no dudarlo, la mayor inversi…

Columnista Invitado·29 de julio de 2022·6 minutos de lectura
Sobre la incompleta doble calzada Pasto- Rumichaca y otras vías

Por:  Omar Raúl Martínez Guerra

A una semana de entrega del poder por parte del Gobierno de Iván Duque, se conoció por los medios el informe sobre los 31 proyectos 4G, entre los cuales figura la doble calzada Pasto-Rumichaca, con un costo de 2.5 billones de pesos.

Es a no dudarlo, la mayor inversión de la historia, y si se quiere, la más importante en los últimos cuarenta años en Nariño.  Antes de este lapso, fueron trascendentes y definitivas para el desarrollo, la vía Panamericana Pasto-Popayán, que reemplazó a la vieja carretera por la Unión, Mercaderes y Mojarras, (que implicaba 5 horas más hasta la ciudad de Cali). También lo fueron la interconexión eléctrica con la Red Nacional, que resolvió el espantoso viacrucis de los permanentes apagones. (ver en Pagina10, El Apagón del siglo en Nariño); la vía Pedregal-frontera, así como la ampliación y pavimentación de la pista del aeropuerto Antonio Nariño, obras aprobadas e iniciadas en el gobierno liberal de Carlos Lleras Restrepo y culminadas en los años setenta bajo la presidencia de Misael Pastrana.

En Nariño hay buenos recuerdos por la gestión de Gustavo Rojas Pinilla y de Carlos Lleras. De López Michelsen, Turbay Ayala, Belisario Betancur, Virgilio Barco, Cesar Gaviria, Ernesto Samper y Álvaro Uribe, poco y nada como para exaltar. Bueno, en los 8 años de Uribe se pavimentó media avenida panamericana, desde Pandiaco hasta el INEM; se amplió el aeropuerto de San Luis en Ipiales y se instaló un sistema de aterrizaje ILS en el Antonio Nariño que nunca funcionó. Para ser justos, hay que reconocer que la doble calzada a la frontera es obra de Juan M Santos y de Ivan Duque.

El informe sobre las carreteras 4G deja interesantes conclusiones. En primer término, la doble calzada Pasto-Rumichaca fue diseñada y aprobada por el gobierno de Juan Manuel Santos, aun cuando apenas pudo iniciarla en 1.87 %. Su construcción en la era Duque es del 98.96 %. Sin embargo, no es cierto que arranque en Pasto como debió serlo, sino en Catambuco. Dejar este tramo por fuera del proyecto ha sido inexplicable y absolutamente injusto. Mucho se habló sobre incluirlo, pero el informe es contundente: no está viabilizado. Ni siquiera se dejó “en manos del próximo gobierno”. El mapa de vías 4 G publicado por El Espectador de 26 de julio del año en curso deja en claro dicha exclusión.

En segundo lugar, nada se volvió a saber, oficialmente, sobre el tramo San Juan-Ipiales-Rumichaca, que tanto dio para hablar. No deja de ser frustrante que haya sido la única doble calzada de cuarta generación del total de 31 proyectos a lo largo y ancho de Colombia, a la que la misma población local se haya opuesto con la ardentía que nunca se ha tenido para otras nobles causas. Como lo sabe todo el mundo, se aprovechó la única circunstancia posible, una gran obra en 40 años, para amenazar con paralizarla, a cambio de lograr reivindicaciones sobre los problemas que nunca antes nadie  escuchó ni solucionó. Entre incesantes y secretos diálogos y negociaciones realizadas a cargo de  un cabildo, la firma constructora y el Gobierno Nacional, nos quedamos viendo un chispero. Quisiera encontrarme equivocado. (ver en Pagina10 La doble calzada, toda solución tiene su problema y La vía a Rumichaca y los diálogos en vísperas del funeral) Por ahora es un misterio, aunque el informe dice que solamente falta el 1.04 % del proyecto.

En tercer lugar, la obra en Nariño es la única 4G en todo el pacífico colombiano, salvo dos proyectos, uno en el Cauca y otro en el Valle, que ni siquiera han sido iniciados. Contrariamente , en Antioquia hay 2 proyectos con el nombre de Autopista Conexión pacífico 1 y 2, con el 90.35 y el 100% correspondientes de ejecución, que conectan el interior con el Atlántico. Ojo, con el Atlántico. Con el Pacífico cero, si es que quisieron decir con llegada al mar.  Tampoco hay proyecto en categoría “No viabilizado” ni “En manos del próximo gobierno”. Al menos Gustavo Petro esbozó la idea de un tren desde Buenaventura a Barranquilla que quizás pasaría, en teoría, por el olvidado departamento del Choco. En el plan 4G, la ofrecida conexión con el Pacifico es un decir.

En cuarto lugar, olvidémonos por lo pronto de la doble calzada Pasto-Popayán. No está contemplada en el informe. Talvez sea cierto que se iniciaron los estudios, tanto como han dicho de la Pasto- Mocoa que tampoco aparece reseñada. Y he aquí la gravedad de la incierta comunicación de Nariño con el resto de Colombia, cuya voz de alarma se dio cabalmente con el derrumbe sobre un puente en la Panamericana, que paralizó el transporte por un mes completo y de paso coadyuvó a deteriorar la vía por La Unión –Mojarras. Lo más absurdo es que Pasto –Mocoa se suspendió indefinidamente, siendo que esta es la ruta inmejorable, a pesar de que Mocoa-Neiva apenas avanzó un 2.21 % en cuatro años de la era Duque. No hay absolutamente nada de Tumaco-Pasto a la vista.

Así están las cosas. En tanto el país ha visto por televisión la publicidad sobre las esplendorosas autopistas con viaductos y túneles en Antioquia, en la Costa Atlántica y en la vía al Llano, el Gobierno Nacional y local inauguraban hace poco  un puentecito en la estrecha y vetusta carretera al aeropuerto y 5 o 6 kilómetros repavimentados de la fracasada doble vía desde Pasto, a la que también llamaron “doble calzada”.

El asunto es serio y amerita decisiones de la dirigencia regional en el cuatrienio del cambio.  Hace inaplazable la unidad como subregión con Cauca, Valle, Putumayo y Chocó. Una lección que nos deja estos 4 años de administración es saber superar, con capacidad de negociación, conocimiento, inteligencia ,  vocación y personalidad , los obstáculos encontrados  entre las mismas comunidades y el Estado , de los que nadie da razón.

La impresionante votación, 592.170 nariñenses, a favor del presidente electo Gustavo Petro, es un capital político que debe aprovecharse hoy más que nunca por el bien del departamento. Nariño puso sobre la mesa la mayor de su voluntad electoral, jamás vista. Saber dirigir ese capital requiere ante todo honestidad y capacidad, pero también renovación. No es aceptable que la gente se dé a la crítica y al lamento en contra de los políticos locales, pero se insista votando por los mismos, como es la costumbre. No vengan algunos  con él “es que no nos quieren”.  Ojo avizor ante los políticos que tras bambalinas operan sigilosamente para reencaucharse como los profetas salvadores. Urge encontrar gente nueva, sí, pero a prueba de coimas, trampas, peculados, incompetencias, parsimonias y deseos de perpetuar en sus hijos y familiares el poder eterno. No se votó por ellos y la gente lo sabe bien. Se votó por el cambio, y este  podría empezar también por Nariño, si la gente se decide.

Si los 592.170 personas que votaron por el Pacto Histórico no lo hicieron para  recibir 50 o 100.000 pesos, o un mercado, o unas tejas, o la promesa de una carretera veredal, por que dicen haberlo hecho en contra del clientelismo… ¿porque la elección de un alcalde de un pequeño municipio nariñense puede costar unos 2.000 millones? ¿y si ese municipio es más grande, 5.000 millones? En este caso, ¿Cuánto costaría elegir un gobernador en el 2023?  Prosigamos por el cambio, sin vender el voto. Entre tantas necesidades, la red de nuevas,  buenas y completas  vías es inaplazable.

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