Para hacer más eficaz este proceso, un magíster en Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) propone que la Gobernación de Nariño, la Alcaldía de Tumaco y el Ministerio de Cultura financien las actividades relacionadas con la memoria, pues esta es fundamental para garantizar la no repetición y la reparación simbólica.
A pesar de la persistencia del conflicto armado en la región, iniciativas como la documentación de violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, la implementación de la Comisión de la Verdad en el territorio entre 2019 y 2022, y la creación en 2013 de la Casa de la Memoria de Tumaco y la Costa Pacífica Nariñense, se han convertido en pilares de la construcción de paz. En particular, esta última ha sido un espacio clave para preservar la memoria de las víctimas.
Según el abogado Juan Manuel García, magíster en Políticas Públicas de la UNAL, “la memoria histórica en Colombia se institucionaliza como política pública a partir de 2011 con la Ley 1448, que en su artículo 146 establece el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). En cuanto a la verdad transicional, la Comisión de la Verdad (CEV) se creó mediante el Acto Legislativo 01 de 2017, funcionando hasta 2022”.
Su investigación abarca el periodo entre 2013 y 2023. En 2013, comenzó la operación indefinida del CNMH y la consolidación de la Casa de la Memoria de Tumaco y la Costa Pacífica Nariñense. Además, tras el Acuerdo de Paz de 2017, inició el funcionamiento temporal de la CEV, la cual recolectó información y relatos clave.
Una casa para la reconciliación
Inaugurada hace 11 años, la Casa de la Memoria de Tumaco y la Costa Pacífica Nariñense es una iniciativa de la Iglesia Católica destinada a recordar a las víctimas del conflicto armado y los hechos violentos ocurridos en la región.
A través de los relatos de los familiares de las víctimas, este espacio de reparación simbólica promueve el respeto por los derechos humanos, la construcción de paz y la reconciliación.
Dado su carácter privado y su origen en la Diócesis de Tumaco, la Casa no cuenta con financiamiento estatal, lo que la obliga a participar en convocatorias públicas o recibir donaciones para mantenerse operativa.
Una sentencia ignorada
“En septiembre de 2014, la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá exhortó a la Gobernación de Nariño, la Alcaldía de Tumaco y al Ministerio de Cultura a financiar las actividades relacionadas con la memoria, ya que esta es esencial para las garantías de no repetición y la reparación simbólica”, señala el magíster.
Esta decisión surgió en el contexto de la investigación al Bloque Central Bolívar (BCB) de las Autodefensas Unidas de Colombia, en especial por los crímenes cometidos por Guillermo Gómez Alzate, comandante del Bloque Libertadores del Sur, que operaba en Nariño. El Registro Único de Víctimas (RUV) registró 31.364 víctimas entre 1997 y 2006 en las áreas donde actuó el BCB.
Además, el tribunal ordenó al CNMH recolectar documentos sobre los hechos victimizantes en colaboración con la Pastoral Social de Tumaco, con el fin de archivar pruebas que contribuyan a futuras investigaciones penales sobre crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos tanto por la fuerza pública como por grupos armados ilegales.
Se subraya la importancia de una estrecha colaboración entre el CNMH y la Casa de la Memoria de Tumaco y la Costa Pacífica Nariñense, para consolidar la memoria histórica del territorio mediante bases de datos compartidas y asistencia técnica en la recolección de insumos.
“El valor más grande de este espacio reside en la voluntad de la comunidad y de la Diócesis de Tumaco para mantener viva la memoria. Las lecciones y aprendizajes compartidos en la comunidad son invaluables”, destaca el magíster.
En este sentido, el investigador insiste en que “es crucial continuar implementando políticas públicas, como lo han hecho países como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile, para recordar lo ocurrido, comprenderlo y resignificarlo, mirando al futuro con la convicción de que no debe repetirse”.
Fuente: Agencia de noticias de la Universidad Nacional de Colombia

