Benjamín Gálvez, autor de tres poemarios publicados en Pasto en el siglo XIX
En 1896, el reconocido periodista Alejandro Santander anotó en su libro: Biografía de D. Lorenzo de Aldana y Corografía de Pasto que Benjamín Gálvez, hombre de letras, tenía inédita la colección de poesías: Flores del Valle de Atris (sic). Por fortuna, la ciudadanía no esperó mucho, en ese mismo año los lectores interesados tuvieron el libro en sus manos. Por ahora, es el único poeta pastuso que publicó tres libros de poesía en el siglo XIX, del que se tiene noticia.
Benjamín Gálvez nació en Pasto el 1 de mayo de 1849. Fue hijo del coronel Alejandro Gálvez y de Pastora Mata de Gálvez. De acuerdo con Santander era descendiente de las familias Gálvez y Enríquez quienes en Pasto impulsaron el movimiento tipográfico, además de ideas republicanas y democráticas. En ese ambiente intelectual, Gálvez se inclinó desde joven por la poesía y logró publicar sus creaciones. Tuvo suerte, ya que Santander lamentó que en Pasto debido a diversas dificultades políticas, literarias e industriales no eran conocidas los trabajos de otros representantes de ese género. Entre ellos mencionó a: José María Chavez Torres, Adolfo Gómez, Benigno Orbegozo, Lisandro García Maldonado y Luciano Herrera. Sin embargo, algunos de estos escritores lograron dar a conocer sus trabajos en los periódicos locales en esos años o posteriormente.
Gálvez, a diferencia de sus colegas, contaba a su favor con las imprentas familiares que le facilitaron la tarea. Su primer texto se tituló: Primeros ensayos poéticos que fue publicado en la Tipografía Ramírez en 1874. En 1875 salió su obra: Ocios poéticos bajo la responsabilidad de la Imprenta Enríquez y en 1896, Flores del Valle de Atris (sic) a cargo de la Imprenta de Gómez Hermanos. Para la última fecha, Gálvez contaba con un reconocimiento en la poesía colombiana ya que sus escritos fueron publicados en varios periódicos bogotanos, entre ellos: El Rocío, La Tarde, El Eco literario y El Chino.
Carátulas de tres libros de poemas escritos por Benjamín Gálvez, se encuentran en la Biblioteca del Centro Cultural Leopoldo Álvarez (Pasto).
El 17 de febrero de 1896, Alejandro Santander en el prólogo de Flores del Valle de Atris expuso una corta semblanza de Benjamín. Anotó: “Que siga Gálvez haciéndonos conocer los ecos de su lira, los sentimientos caros de su corazón, las nobles aspiraciones de su espíritu, para que la juventud continúe avanzando en esa gloriosa senda del estudio, de lo bello y de lo grande”. Por su parte, el escritor Florentino Paz, autor de Ciudad de Rutila, la segunda novela publicada en Nariño, compuso una carta que Gálvez usó en la Introducción de ese libro. Don Florentino expresó: “Le habló con franqueza, amigo; ellos (los poemas) me han conmovido y hecho experimentar sensaciones de variados encantos y de embriagantes placeres. He sentido ante su armonía agitarse fuertemente todas las flores de mi ser, y estremecerse mi alma al son de los acordes de su lira”.
Santander y Paz tenían razón en sus apreciaciones: la poesía de Gálvez es fácil de leer, porque sus temáticas forman parte de la cotidianidad, logra expresar con sencillez sentimientos profundos. Sus composiciones están dedicadas a su esposa, a sus hijas pequeñas, a sus padres fallecidos, a los hermanos muertos también dedica uno de ellos, a su retrato, entre otros asuntos. El poeta era modesto con sus habilidades. Al comenzar su libro: Ocios poéticos escribió: “[…] yo no tengo la gloria de pertenecer a la lista de los grandes jenios (sic), cábeme la satisfacción honrosa de enumerarme entre los apasionados decididos de lo grande, lo hermoso y lo sublime […]”. Como es natural, no todas las personas disfrutaban de ese tipo de poesía. En la última página del libro Flores del Valle de Atris (sic), un anónimo escribió: “Las poesías Flores del Valle de Atris (sic) del señor Benjamín Gálvez se las puede calificar como medianas […] en algunas de ellas se ve algo de poeta. Mientras que otras carecen por completo de poesía y es pura ¿esificación? Como la de “Sombra”, algo se las puede escusar (sic) por ser demasiado antiguas pues de su publicación cuenta diez y siete años”.
Es curiosa la apreciación del anónimo que consideró antigua una obra de diecisiete años, ya que en la literatura es poco tiempo, a lo que se agrega, que cuando un escrito es de calidad su valor perdura y se consolida con el paso del tiempo. Gálvez también se interesó por temas agrícolas, a finales del siglo XIX tenía inédito un tratado sobre: “Cultivo y elaboración del lino”, del que no hay noticias, por ahora.
La poesía de Gálvez: “Solicitud extraordinaria” se encuentra en el libro Portaliras Nariñenses, que originalmente se publicó en Pasto el 7 de diciembre de 1894. Composición que a diferencia de otros de sus poemas de corte romántico, tiene un claro contenido social como se aprecia a continuación:
Solicitud extraordinaria
Señor Magistrado Ponente,
Vengo como defensor
De ese pobre Juan Cifuentes,
A deciros las siguientes
Razones de gran valor:
Hace ya un año, señor,
Que está preso el desgraciado;
Sucio, pobre, remendado,
Y esperando con paciencia
De una causa la sentencia,
Que hasta hoy no se ha dictado.
Se le condenó a seis meses
Por el hurto de ganado;
Y esa pena la ha pagado
Con usura y por dos veces;
Por el hurto de unas reses
Es el máximun un año
Que ha sufrido con el daño
De la misma propia vida,
Y de la causa aludida
Quiero ver el desengaño.
Además, la ley previene,
Que aunque no se haya fallado
Sea al instante excarcelado,
Porque él, sin duda, ya tiene
Pagada la que conviene
Pena máxima al delito;
Y es justo que al pobrecito
Se le excarcele al momento,
En señal de acatamiento
A lo más caro y bendito.
En consecuencia, señor,
Os pido aquí cordialmente,
Que escuchéis atentamente
Este angustioso clamor;
Que moderando el rigor
De toda tramitación,
Expidáis por compasión
La orden que actual os pido,
Para que mi defendido
Salga ya de su prisión.
De acuerdo con Samuel Delgado autor del libro Portaliras Nariñense, al tercer día de elevada esta solicitud poética, el reo fue excarcelado. Confiamos en que esta semblanza anime a otros investigadores a estudiar la obra de Gálvez Mata y que las autoridades y la sociedad consideren la publicación del conjunto de su obra.
Nota: La autora agradece la colaboración de Carlos Guillermo López y Andrés Vallejo en la elaboración de este escrito.

