domingo, 26 de julio de 2026
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Mi abuelo y Houston

Por: Alberto Quijano Vodniza Master in Physics – University of Puerto Rico Director of “University of Narino Observatory” Member of the “American Astronomical Society” Pasto, Narino. COLOMBIA Este ensayo está dedicado a la memoria de mi Abuelo Juan Vodniza. Espero que ya no recuerde aquella tarde…

Columnista Invitado·20 de mayo de 2025·9 minutos de lectura
Mi abuelo y Houston

Por: Alberto Quijano Vodniza

Master in Physics – University of Puerto Rico

Director of “University of Narino Observatory”

Member of the “American Astronomical Society” Pasto, Narino. COLOMBIA

 

Este ensayo está dedicado a la memoria de mi Abuelo Juan Vodniza. Espero que ya no recuerde aquella tarde cuando por seguir fielmente sus instrucciones (a pesar que yo no estaba de acuerdo en hacer esa conexión por mi desconfianza en las personas que habían trabajado antes en el alambrado eléctrico) después de conectar un amperímetro en su viejo carro, el fuego se adueñó del lugar y en pocos segundos el color del carro se transformó en negro profundo acompañado por una atmósfera contaminada de profundo olor a caucho quemado..

Acabo de participar como ponente en el importante evento mundial de Astronomía denominado “45rd LUNAR AND PLANETARY SCIENCE CONFERENCE” organizado por NASA en Houston-Texas.

Una vez terminado el Congreso el destino me llevó al pasado….

Y con la brisa del mar apareció el recuerdo de mi Abuelo…

Ha llegado una vez más la tarde de la primavera fresca en Houston. Las flores brotan en los campos y los árboles nuevamente empiezan a vestirse su verde traje. La vida se agita en múltiples expresiones y los recuerdos de otros tiempos florecen también en las violetas y en los colores del arco iris.  Quiero vivificar en este escrito el recuerdo de mi Abuelo que el tiempo ha querido sepultar en el olvido, pero no ha podido!

Mi abuelo nació en “Zaton Mali” cerca del mar Adriático en Yugoslavia, actualmente región de CROACIA.  Era marino y sé que vino a Colombia en la época en que todavía no existía el Canal de Panamá. Viajó por la mayor parte de los países de Sur América hasta llegar a nuestro país, alejándose de la Primera Guerra Mundial.  Se estableció definitivamente en Pasto. Trajo consigo muchos mapas e instrumentos, entre ellos un catalejo. El orden de su pieza estaba inundado de libros y manuales escritos en lenguajes extraños que en esa época desconocía, y de muchas herramientas:  En un rincón reposaba una motocicleta muy distinta a las actuales, en otro yacía un gran escritorio repleto de muchos recibos comerciales, y en un lugar muy seguro dormía un arma militar que sólo se fabricó para acompañar a mi Abuelo en su largos viajes, y no para cumplir su tétrica misión. Más allá en las cuatro paredes, gran cantidad de herramientas brillaban intensamente cuando los rayos del sol entraban por la ventana amplia que miraba hacia la lejana Yugoslavia, país que se despidió de mi abuelo un día con el intenso olor de las algas de algún puerto del mar Adriático.

Con el catalejo de mi Abuelo pude mirar por primera vez los cráteres de la Luna. En una noche tranquila y repleta de la fragancia que existe en los sueños infantiles, me subí a uno de los jeeps “Land Rover” que estaba parqueado en el patio de la vieja casa (que ya desapareció en gran parte y fue devorada por la actual Clínica Fátima), tratando de acercarme mucho más a la enigmática Selene, Luna que luego sería mi compañera en los atardeceres y noches de mis investigaciones y viajes. Allí estaba mucho más cerca la misteriosa Luna, pero quería viajar mucho más allá, quería bajar a sus extraños paisajes y mirar a nuestro planeta azul desde una colina blanca sumergida en la romántica y brillante noche de una Tierra Llena.

No viví mucho tiempo con mi Abuelo, era parco en el hablar, pero sí charlaba bastante con mi Padre, sobre todo del Mariscal Tito. Era bastante serio, muy elegante, ordenado y meticuloso… bastante alto. Mis tíos y primos heredaron la última característica. Dominaba varios idiomas. Todas las noches escuchaba noticias de la “BBC” de Londres  mediante su enorme radio de tubos  para enterarse de lo que estaba ocurriendo en su patria; y se paseaba por el cuarto a ritmo militar con las manos enlazadas sobre la espalda, concentrado tan sólo en las noticias y en los recuerdos de su lejana Tierra.  No estuve mucho tiempo con él, pero tuve la impresión que le gustaba mucho todo lo que yo hacía en la experimentación científica y sobre todo mis trabajos de electrónica.

Cuando vivió algunos días en nuestra casa, él se encargaba de entregarme las cartas que en esa época yo recibía de la casa matriz de la National Schools que estaba en los Angeles California. Me hacía muchas preguntas relacionadas con la técnica y la ciencia y se quedaba meditando mucho tiempo…

En Pasto fundó un almacén de repuestos para automotores que importaba de Europa. Mi Madre le ayudaba en la contabilidad y manejo del negocio. Para mis tareas escolares de la lejana primaria (década de los años 60s), yo tenía mucho papel secante con la propaganda de las llantas “MICHELÍN” que mi Abuelo vendía en su almacén. Durante muchos años esa marca desapareció en Pasto, pero ahora volvió a renacer simultáneamente con el recuerdo de mi Abuelo.

Yo utilizaba el papel secante para evitar que la tinta se deslice por las hojas del cuaderno y termine todo en una catástrofe.  Era complicado ser alumno en esa época: la tinta nos podía hacer malas jugadas cuando el trabajo ya estaba casi terminado y tampoco teníamos ni siquiera una calculadora elemental para realizar las multiplicaciones y divisiones de números enormes!. Todos esos contratiempos me sirvieron para ser muy recursivo en la investigación, y también para valorar mucho el adelanto técnico actual.

Juan Vodniza trajo una moto a Pasto que tenía a un lado el asiento para otro pasajero. Ese tipo de motos solo las he visto en las películas de los tiempos de guerra de Alemania. Importaba carros y herramientas. Era bastante acomodado. Tuvo varios automóviles que los puso como taxis, en una época en que los taxis eran bastante raros en la ciudad tranquila de ese entonces!

Le gustaba las carreras de carros, y quedó campeón varias veces en Pasto según lo que me contaba mi Madre. No recuerdo muy bien eso, pero las fotos en blanco y negro y apergaminadas por el paso del tiempo me cuentan sobre sus aventuras y éxitos.

Tuvo dos grandes haciendas: Una de ellas estaba en las faldas del Volcán Galeras. En la Laguna Negra aprendí a pescar cuando era niño y los mayordomos de la hacienda por orden de mi Abuelo me llevaban cargado en la espalda para protegerme de los pantanos profundos. La otra se levantaba en las tierras fértiles de Gualmatán.

Tuvo una ganadería inmensa, y recuerdo con temor y nostalgia las tardes en que con mis padres y familiares visitábamos la finca, y acompañados por el olor de la carne asada, del humo y por las risas de los amigos de mi abuelo que brotaban desde el interior de las copas de vino, presenciábamos el espectáculo principal de la reunión. que consistía en sacar de su cárcel al rey de la manada, al padrón llamado “CAIFÁS”, un toro majestuoso que con sus fuertes bramidos espantaba mi tranquilidad infantil y me obligaba a esconderme detrás de un árbol frondoso. La presencia de su poder y enorme rabia, alejaban rápidamente de mi mente uno de mis sueños infantiles que consistía en convertirme en el futuro en un gran torero!  “CAIFÁS” ahora yace majestuoso al lado de mi Abuelo en la constelación de TAURO, y con sus ojos profundos y desprovistos ya de ira, me invita a que olvide el miedo y suba a su lado para mostrarme su nuevo reino que tiene gran cantidad de secretos escondidos en la hierba joven de las estrellas.

Mi abuelo se llamaba realmente: IVO VODNIĆ. Los “genios” de una notaría lo “tradujeron” como “Juan Vodniza”….Debieron haberle dejado su nombre original, pero seguramente  hubo problemas al escribir su nombre nativo con las letras del lenguaje serbio que son bastante complicadas, y mucho más complicado tratar de escribirlas en aquella época con las máquinas de escribir rudimentarias.

La muerte arrebató la vida de mi Abuelo en un diciembre de 1969 cuando yo tenía 17 años. Estaba cursando quinto de bachillerato (décimo grado) y en esa época la Exploración Espacial de NASA, y los vuelos de la Misión APOLLO ya habían sembrado en mi alma las semillas de la investigación científica.

Un cáncer en el hígado convirtió en poco tiempo la tez blanca de mi Abuelo  en una tez amarillenta…Pero no pudo acabar con su recuerdo y con su seria sonrisa.

Querido abuelo:  Hoy recupero alguno de los recuerdos tuyos en la faz de un papel blanco…Espero no molestarte…

El Congreso ha terminado.. Ahora me dirijo al Centro de Houston que está a aproximadamente en carro a una hora. Voy al hotel “FOUR SEASONS HOTEL”.

Al entregar las maletas, la funcionaria que se desempeña como “Front Desk Supervisor” y de nombre ADRIENNE CURTOVIC me preguntó en idioma inglés por el apellido VODNIZA y me expresó lo siguiente….

“¿Que raro…Ese apellido es de Colombia?…Ese apellido existe en mi Pais!” 

Le pregunté entonces el lugar de su nacimiento, y ella  me respondió: “En CROACIA, antiguamente YUGOSLAVIA!”

Entonces le expliqué  que mi abuelo había nacido en YUGOSLAVIA y que vino a Colombia en la época en que todavía no existía el Canal de Panamá.

Fue muy emotivo el encuentro con la “paisana” de mi Abuelo!

Le pedí a Adrienne Curtovic que me escriba en un papel algo de ese encuentro, y también luego recibí de ella un correo cuando ya había regresado a Pasto:

I am from Croatia. I believe that the name Vodniza is from Croatia (Yugoslavia)

Adrienne Curtovic

 

Dear Mr. Vodniza, 

Thank you for the pictures. It was such a pleasure to meet you and I hope to see you again at our hotel 

All the best 

Adrienne

A manera de Nota:

  1. En alguna oportunidad me enteré por internet que mi abuelo también dejó descendencia en Chile y Ecuador. Bueno, eso a mi no me interesa. El era un marino, y como buen marino debió tener una novia en cada puerto!
  2. Los americanos solo usan un apellido. Corresponde al de la familia que aparece al final del nombre. Por eso en los escritos científicos en el exterior aparezco como VODNIZA y no como QUIJANO. Es un pequeño homenaje al recuerdo de mi gran Abuelo por haberme permitido observar de cerca la bella Luna, y haberse interesado mucho en mis inquietudes científicas de la adolescencia!
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