domingo, 26 de julio de 2026
Colombia Positiva
✦ Solo noticias positivas ✦
Cultura

“Memorias sobre la Calle Angosta de Pasto”, por Carmen Alicia Delgado de Herrera

Rosa Isabel Zarama Rincón En 2026, los transeúntes y, en general, los residentes de Pasto, se sorprenden al escuchar el nombre de la céntrica Calle Angosta; porque en la actualidad, la calle, de angosta no tiene nada. Corresponde a la carrera 22 entre calles 17 y 15, es una calle ligeramente curv…

Rosa Isabel Zarama Rincón·18 de junio de 2026·9 minutos de lectura
“Memorias sobre la Calle Angosta de Pasto”, por Carmen Alicia Delgado de Herrera

 

Rosa Isabel Zarama Rincón

 

En 2026, los transeúntes y, en general, los residentes de Pasto, se sorprenden al escuchar el nombre de la céntrica Calle Angosta; porque en la actualidad, la calle, de angosta no tiene nada. Corresponde a la carrera 22 entre calles 17 y 15, es una calle ligeramente curva, amplia, dinámica, comercial y con numerosos vendedores informales. Se encuentra a tres cuadras de la Plaza de Nariño, que corresponde al centro de la ciudad. Sin embargo, hasta la década de los 60 del siglo XX, fue un callejón de aproximadamente un metro y ochenta centímetros de ancho, donde pasaba a ras una camioneta Ford de la época.   En junio de 1965, teniendo en cuenta la necesidad de facilitar la movilidad y el progreso de los sectores aledaños a la Calle, y en aras al proceso de modernización de la ciudad; José Félix Moreno, secretario de Obras Públicas del municipio; participó de la ampliación y apertura de la vía. Con respecto a la historia y al nombre de la Calle Angosta, en las Notaría Primera y Segunda de Pasto reposan documentos que demuestran que desde finales siglo XVIII, ya era conocida por ese nombre.

En mayo de 2008, el señor Manual Zarama Delgado miembro de Número de la Academia Nariñense de Historia, e interesado en investigar sobre esa Calle; le solicitó a su prima Carmen Alicia Delgado de Herrera, que escribiera unas memorias de esa vía. Era una calle apreciada por los primos, porque durante cinco décadas allí residió su abuelita Dolores González de Delgado (mamá Lolita), quien quedó en su juventud quedó viuda con cuatro hijos pequeños. Para Carmen Alicia fue su lugar de residencia durante las tres primeras décadas de su vida.  En las primeras décadas del siglo XX, sus coterráneos conocían a la familia y se referían a ellos como los: “Delgado de la Calle Angosta”, quienes eran parientes de los “Delgado de El Colorado”.

Este material se publica por primera vez. Contiene una gran riqueza informativa que contribuye al conocimiento de la historia cotidiana y urbana de la ciudad de Pasto. A continuación, se presenta una semblanza de Carmen Alicia, a partir de los datos suministrados por sus hijos: María Eugenia, María Adriana, Julio Hernando y José Gabriel. Posteriormente, se incluirán las Memorias sobre la Calle Angosta, que escribió Carmen Alicia.

“Carmen Alicia Delgado Ricaurte, nació el 6 de mayo de 1935 en la ciudad de Pasto. Fue la primera de cinco hermanos, hija de José María Delgado González (sobrino segundo de Julián Bucheli) e Isaura Ricaurte de la Rosa (sobrina del poeta nariñense Luis Felipe de la Rosa). Durante su infancia vivió en la antigua Calle Angosta, donde fue construida la casa paterna, creció rodeada del cariño familiar y de los valores que prevalecerían en su vida. Su formación académica la recibió en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús (Hermanas Bethlemitas) donde realizó estudios de primaria y bachillerato destacándose por ser una buena estudiante y de noble carácter. Fue una mujer creativa y hábil en las manualidades, especialmente en el tejido, el bordado, el crochet, y el macramé; labores que, realizada con dedicación, y esmero. También se destacaron los dibujos que realizó en tinta china. Asimismo, disfrutaba el cultivo de plantas.

De profunda fe católica, sentía mucho amor por la Virgen de Las Mercedes. Igualmente, admiraba los Carnavales de Pasto, desfiles a los que nunca dejó de ir a verlos. Además, tenía un gran aprecio por la literatura y la historia. Esa variedad de intereses, la animó en diciembre de 1955, a iniciar una recopilación de las recetas que preparaban en la residencia de su fallecida abuela paterna: Dolores Gonzales de Delgado (¿1868? – 1957). Labor que adelantó con la ayuda de las empleadas del hogar y que se constituye en un material valioso referente a la cocina tradicional de Pasto, en la primera parte del siglo XX.

En 1961 contrajo matrimonio con Guillermo Herrera Ordóñez, formaron una familia integrada por cuatro hijos. Amó profundamente a sus nietos preocupándose siempre por su bienestar. Ayudaba a la comunidad donde vivía a través de la acción comunal. Falleció el 22 de octubre de 2015.

Calle Angosta, antes de su ampliación en la década de los sesenta. Tomada de: Arte Cultura y Tradiciones de Nariño, Facebook.
Calle Angosta, antes de su ampliación en la década de los sesenta. Tomada de: Arte Cultura y Tradiciones de Nariño, Facebook.

“Memorias sobre la Calle Angosta de Pasto”, por Carmen Alicia Delgado de Herrera,

Pasto, mayo 14 de 2008

“Estos datos son más o menos a partir del año 1945. Para los que vivíamos en la Calle Angosta, esta empezaba en la Iglesia de la Merced, en ese año la Iglesia tenía otra pintura muy bonita, mi papá decía que la pintó Isaac Santacruz (no sé qué tan cierto fuera). Años más tarde le cambió totalmente la pintura el padre Villareal, quien remplazó al morir al padre Manuel Agreda que fue párroco por muchos años.

También en esta Iglesia el padre Agreda, celebraba la novena de navidad; a las 6 de la mañana, se hacía bajar a los niños con pitos, tambores, panderetas, etcétera. El día 24 de diciembre la misa de Gallo y luego la celebración de la cena navideña en la casa cural, asistía como invitado especial mi tío Serafín (Delgado González), que eran buenos amigos (en alguna ocasión yo asistí y había abundancia de empanadas, tamales, buñuelos, dulces, etcétera). La celebración del quincenario de la Virgen era muy concurrida, había programa para que participara toda la ciudad. Los sacerdotes se lucían en los sermones y luego, todo el mundo a ver los globos, vaca loca, castillo y cohetes.

Luego hacia arriba la carrera 22 desde La Merced hasta la esquina, todas las casas eran viejas. Los vecinos muy conocidos: Emilia Jiménez (hermana de Julio Jiménez), con su almacén pequeño de lanas y dulces (maní con dulce, alfajores, dulce de guayaba, manjar).

Más arriba la casa de los López Urresta (donde contaban que había un niño embalsamado). Ellos vivían en la parte alta, en la parte baja había una sastrería, que arreglaban, planchaban y confeccionaban ropa de hombres. A continuación, una hojalatería de propiedad de Jorge ¿Muerte?, que hacía toda clase de arreglos, como parchar (remendar) peroles, hacía canales, hornillas de latón, etcétera.  Al llegar a la esquina de la carrera 22 en la calle 17, una casa muy vieja, muy desgualangada, con olor a naturaleza viva (las dos últimas frases las anotó Manuel Zarama Delgado sobre el original). Enseguida hacía allá, la casa de las Suñundas [Sañudo], dos viejitas blancas y muy empolvadas con un jardín a la antigua. En la tienda de afuera, la tienda de pulpería de misia Melania y misia Raquel.

En toda la esquina de la calle 17 con carrera 22 una tienda con ventas de carbón y mercado, había allí antes de 1950 una pila de agua para mucha gente. La calle 17 llegaba a esta esquina que había un lote cerrado, en una ocasión allí llegó un circo. Allí mismo, había un aserradero de madera de Vicente Sarralde (tío de Augusto Sarralde).

En la propia Calle Angosta, la tienda en que vivía Pastora Gallardo y, enseguida, nuestra casa y la de mi mamá Lolita. Al frente nuestro había dos casas viejas, la de la esquina no sé de quien sería y la otra la de don Ramón Gaviria, allí vivía la familia Rosas (Carrizos). En la época que hubo en Pasto la epidemia de tifo, les dio a varios miembros de esta familia y murieron dos de ellos, el papá y el hijo; un niño muy bonito llamado Wilson. En la parte alta de la casa vivía don Ramón Gaviria y su sobrina Elisa Gaviria, una muchacha muy bonita; mi mamá contaba que había sido novia de mi tío Serafín. Mas arriba vivían las Agredas dos señoritas de edad, una de ellas era ciega, y la otra hermana como a los cincuenta años se casó con un viudo de apellido Vega.

Mas arriba vivía Juan Narváez casado con Ignacia Ruiz, compañera de colegio de mi mamá, y luego ¿lavandera? en el río de las Monjas. Juan Narváez contaban que había sido policía liberal y cruel con los conservadores. En Navidad, él hacía un pesebre de movimiento muy bonito; muy devoto de la Virgen de Mercedes, y también acompañaba a todos los muertos de la ciudad.

En el año 1950 estas casas viejas estaban remodeladas; la de las Sañudos, la compró Peregrino Morán, la de la esquina un señor Carlos Figueroa. La de don Ramon Gaviria creo que la heredó Marcos Gaviria. Más arriba de nuestra casa en la esquina subiendo, vivía don Manuel Rosas, al frente la señorita Rosario Salgar (descendiente de españoles, tenía una compañera que vivía con ella). Ella enseñaba a leer, pagándole muy barato, también preparaba niños para hacer la Primera Comunión. Más arriba del lado derecho vivía la familia Pérez, que tenían taller de ebanistería y adentro de la casa había horno que hacían un pan muy bueno. Al frente de ellos la familia Estrella, que tenía un lote grande y en la parte de adentro arrendaban piezas.

Más arriba vivía los Pabones, y en la tienda de afuera, los Sabogales, con venta de añejo para hacer empanadas y tamales. Más arriba en la carrera 22 con calle 15 en la esquina funcionaba el Hospital del Perpetuo Socorro, para enfermas mentales; cuando las hermanas recién llegaron a Pasto. A continuación, vivía Issac J.  Zamora, con su familia y tenía una niña muy bonita que estudiaba donde las franciscanas, y todos los años la vestían de Virgen en la posada del Niño de Santiago.

Al frente de La Cigarra estaba la casa posada de doña Saturia Pantoja de Pasos, una casa vieja que pasaba al otro lado y arrendaba piezas a toda clase de gente (mala). Al lado la zapatería de Robayo, que nos arregla los zapatos a todo el barrio y más arriba al terminar allí la calle, se hallaba la fábrica de cerveza Bavaria”.

Así concluyen las Memorias. Sin duda, este material, será de mucha pertinencia para las personas interesadas en la Historia urbana y social de Pasto porque permiten imaginar las dinámicas sociales, económicas y laborales de la Calle Angosta, que para muchas personas fue su mundo a lo largo de años, o de toda su vida.

Nota: La autora agradece a los hermanos: María Eugenia, Julio Hernando, José Gabriel y María Adriana Herrera Delgado por compartir la información que permitió conocer la vida y los aportes de su madre, Carmen Alicia Delgado de Herrera, a la historia de Pasto.

Compartir:

“Compartir” abre las apps de tu teléfono (WhatsApp, Instagram y más). “Imagen para estado” genera una tarjeta de la nota lista para subir como estado.