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Maximiliano “Cuy” Mosquera: el nariñense que convirtió las derrotas en camino hacia el oro

El joven deportista, estudiante de Ingeniería Biomédica en Cali, se coronó campeón nacional y suramericano de Jiu-Jitsu Brasileño en las modalidades Gi y No-Gi. Su historia es una lección de disciplina, constancia y amor por Nariño. Maximiliano Mosquera habla con la serenidad de quien ha aprendid…

Página 10·28 de junio de 2026·5 minutos de lectura
Maximiliano “Cuy” Mosquera: el nariñense que convirtió las derrotas en camino hacia el oro
El joven deportista, estudiante de Ingeniería Biomédica en Cali, se coronó campeón nacional y suramericano de Jiu-Jitsu Brasileño en las modalidades Gi y No-Gi. Su historia es una lección de disciplina, constancia y amor por Nariño.

Maximiliano Mosquera habla con la serenidad de quien ha aprendido que los grandes triunfos no nacen el día de la competencia, sino en las horas silenciosas del entrenamiento. En el tatami lo conocen como “Cuy”, un apodo que lleva con orgullo y que también recuerda sus raíces nariñenses.

Su historia con el Jiu-Jitsu Brasileño comenzó hace cuatro años, lejos de casa, en Cali. Allí, mientras adelantaba sus estudios de Ingeniería Biomédica, carrera en la que ya cursa noveno semestre, conoció una disciplina que terminaría cambiándole la vida.

“Lo conocí en Cali. El sensei estaba en la unidad y dio una clase allá. Me empezó a gustar y me enganché con el deporte”, recuerda.

Hasta entonces, Maximiliano tenía una idea más cercana a las artes marciales mixtas, al grappling y al judo. Pero el Jiu-Jitsu apareció como una revelación. No fue solo un deporte más. Fue, como él mismo lo dice, algo que encajó con su forma de entender el esfuerzo, la estrategia y la superación personal.

“Fue algo muy chévere, algo que uno sabe que es lo que le gusta”, cuenta.

Primero llegaron las derrotas

Como ocurre con muchos deportistas, el camino no empezó con medallas. Maximiliano perdió sus primeros campeonatos. Pero en lugar de renunciar, decidió aprender. Cada derrota se convirtió en una clase. Cada combate perdido le mostró qué debía corregir, cómo debía moverse, qué debía fortalecer.

“Al inicio fui perdiendo en los campeonatos y poco a poco fui construyendo mi juego, mi mejora, y ya me ha dado frutos”, afirma.

Y los frutos llegaron. En el Campeonato Nacional se coronó campeón en las dos modalidades en las que compite: Gi, con uniforme o kimono, y No-Gi, sin uniforme. Ese resultado le permitió obtener el aval para participar en el Campeonato Suramericano, realizado en Bogotá, donde enfrentó a deportistas de países como Panamá, México, Venezuela y Ecuador.

Allí volvió a brillar. Maximiliano se consagró campeón suramericano en ambas modalidades: Gi y No-Gi.

Oro nacional, oro suramericano

Actualmente, Maximiliano “Cuy” Mosquera es cinturón azul con tres grados y cuenta con un historial competitivo que lo ubica como uno de los representantes nariñenses más destacados en el Jiu-Jitsu Brasileño.

Entre sus logros más importantes se encuentran dos medallas de oro en el Campeonato Suramericano, dos medallas de oro en el Campeonato Nacional y dos medallas de oro en el AJP Cali Jiu-Jitsu Festival 2023.

Su primera competencia oficial fue en 2022, cuando obtuvo una medalla de bronce en la modalidad Gi. Desde entonces, cada torneo ha sido una oportunidad para crecer, madurar y demostrar que la constancia puede transformar una promesa deportiva en una realidad.

Entre la academia y el deporte

Maximiliano no solo compite. También estudia. Llevar una carrera universitaria exigente como Ingeniería Biomédica y sostener un proceso deportivo de alto nivel no ha sido fácil. Pero él no ve esas dos dimensiones como enemigas, sino como fuerzas que se complementan.

“Es algo complejo porque lo académico amerita mucho tiempo y el deporte también, pero siento que se complementan. Ayudan a mejorar la disciplina, a mantenerse concentrado y a tener claras las prioridades”, explica.

Su rutina es la de muchos jóvenes que no esperan condiciones perfectas para avanzar. Estudia, entrena, viaja, compite y vuelve a empezar. Detrás de cada medalla hay sacrificios, cansancio, organización y una decisión firme de no abandonar.

El Jiu-Jitsu también crece en Nariño

Aunque su proceso deportivo inició en Cali, Maximiliano mantiene un vínculo profundo con Nariño. Estudió hasta cuarto de primaria en el colegio Belemitas, en Pasto, y cada vez que regresa busca dónde entrenar para no perder ritmo.

Reconoce que en el departamento hay academias con buen nivel, profesores preparados y deportistas con talento. Menciona espacios como Leones y Galeras BJJ, donde ha encontrado una comunidad deportiva comprometida con el crecimiento del Jiu-Jitsu en la región.

“Lo primero que hice cuando vine fue buscar academias para practicar. Tienen muy buen nivel, muy buenos profesores”, destaca.

Para él, este deporte tiene una virtud especial: puede recibir a cualquiera. No exige empezar sabiendo. Al contrario, enseña desde cero.

“Hay una frase que me encanta: el Jiu-Jitsu es para todos. Uno empieza en pañales, sin saber nada, pero la gente te ayuda. Poco a poco uno se va soltando y va aprendiendo. Es como un ajedrez”, dice.

El sueño: Panamericano y Mundial

Maximiliano ya piensa en el futuro. Su objetivo inmediato es proyectarse hacia un Campeonato Panamericano y, más adelante, llegar a un Mundial. Sabe que el camino exige puntos, avales, preparación y disciplina. También sabe que nada llega de un día para otro.

Su meta es clara: en los próximos tres años quiere estar compitiendo en un Mundial bajo la ruta deportiva que marca la Federación Internacional de Jiu-Jitsu Brasileño.

No lo dice con arrogancia. Lo dice con convicción. La misma convicción que lo llevó de perder sus primeros torneos a subir a lo más alto del podio nacional y suramericano.

Un mensaje para los jóvenes nariñenses

La historia de Maximiliano “Cuy” Mosquera inspira porque no está construida desde el privilegio del triunfo inmediato, sino desde la paciencia de quien entiende que caer también hace parte del proceso.

A los jóvenes nariñenses que sueñan con practicar un deporte, competir o representar a su región, les deja un mensaje sencillo y poderoso:

“Es posible. Es duro, pero con esmero, práctica y constancia todo se puede lograr. Hay que tener las metas claras y estar dispuesto a hacer lo que toca para alcanzarlas. Una derrota nunca es un pare; es algo que podemos usar para avanzar más, porque de las derrotas se aprende más que de las victorias”.

Maximiliano Mosquera no solo gana medallas. También representa una forma de entender la vida: entrenar cuando nadie mira, aprender cuando se pierde, levantarse cuando duele y llevar con orgullo el nombre de Nariño a cada tatami que pisa.

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