Por: Walter Benavides Antia
Finalizada la Guerra de los Mil días con la derrota de las tropas liberales y la pérdida del Canal de Panamá, para las elecciones de 1904, (donde no presenta candidato el Partido Liberal), el santarroseño general Rafael Reyes Prieto se enfrenta al también general cartagenero conservador Joaquín Fernando Vélez, a quien derrota. Ejerce un mando autoritario y firme (1904-1909), llamado “Dictadura” por sus contradictores, y “Quinquenio”, por sus amigos y copartidarios, quienes nunca le perdonaron, hubiese vinculado a Rafael Uribe Uribe (ministro plenipotenciario ante los gobiernos de Chile, Argentina y Brasil (1905-1909), y a Benjamín Herrera, (Vicepresidente de la Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa (1905), y ministro plenipotencia en Venezuela (1906, con mando sobre 8 mil soldados), “sus enemigos”.
Pese a la oposición de sus copartidarios y el débil apoyo del Partido Liberal, Reyes logró enderezar las maltrechas finanzas públicas después de la guerra, crea el Ministerio de Obras Públicas; construye el ferrocarril a Girardot; amplía el Capitolio; inaugura la carretera (Bogotá – Tunja- Santa Rosa de Viterbo); importa y conduce el primer carro; restablece relaciones con Venezuela (1905); con crédito internacional sanea la deuda externa y desarrolla la industria; fomentar cultivos y créditos bajos para la agricultura de exportación; la Ley 17 (1905) crea los departamentos de Galán (San Gil), Atlántico (Barranquilla) y Caldas (Manizales); Bogotá pasa a ser Distrito Especial; la Ley 46 (1905) crea los departamentos de Tundama (Santa Rosa de Viterbo), Quesada (Zipaquirá) y Huila (Neiva); el Decreto 916 (1908), divide el Cauca en ocho departamentos: Tumaco, Ipiales, Pasto, Popayán, Cali, Buga, Cartago y Manizales; establece el monopolio de las armas por parte del Estado; moderniza el Ejército Nacional con el apoyo de militares chilenos; da vida a las Concesiones de Mares y Barco (futuro Ecopetrol 1951); crea el Banco Central (Banco de la República 1922); y establece los monopolios fiscales de licores, tabaco y degüello, para fortalecer los fiscos departamentales, entre otros.
Pero un buen día, (con el sol a la espalda) Reyes encarga de la Presidencia a su copartidario el General Jorge Holguín, y camino a la costa renuncia al cargo (27 de Julio), por lo cual el Congreso elige para que termine el periodo, al general conservador santandereano Ramón González Valencia, quien anuncia sin posesionarse (4 de agosto), nombraría en su gabinete a los liberales Joaquín Samper (Hacienda) y Benjamín Herrera (Obras Públicas).
Este anuncio cae muy mal entre sus copartidarios militares, quienes liderados por el General Enrique Arboleda Cortés, (Jefe del Estado Mayor y suegro de Jorge Holguín), acuerdan “amarrar” al General Ramón González Valencia para impedir su posesión. Lo acolitan los generales conservadores, Edmundo Cervantes, (Ministro de Guerra), Nicolás Perdomo, (Comandante del Ejército) y José Aníbal Mazabel, (Director de la Policía Nacional), con mando sobre los batallones 1°, 3° y 17, a cargo de los coroneles, Martín Antía Moriones, Clímaco Bueno y Calixto Medina.
Llegado el día de la posesión (7 de agosto) el General Nicolás Perdomo, (Comandante del Ejército), resuelve visitar el batallón 17° a cargo del Coronel Calixto Medina, donde el subteniente Tomás Concha, manifiesta su desacuerdo con las intenciones golpistas, actitud que es compartida por el Mayor chileno Francisco Javier Diaz Valderrama, Jefe de la Misión Militar Chilena, (junto a Francisco J. Días y Pedro Charpín Rival), declarándose en favor de la legalidad (por lo cual, días después, su comisión oficial es cancelada y regresados a su país). Fracasa también el General José Aníbal Mazabel, (Director de la Policía Nacional), quien visita al General payanés Luis Enrique Bonilla, (recién nombrado ministro de Guerra), para confiarle los planes de “amarrar” al nuevo mandatario y evitar su posesión.
Después de la posesión del Presidente encargado, el General José Anibal Mazabel, es condenado al ostracismo, cediendo la dirección de la Policia al francés Juan María Marcelino Gilibert, Heriberto Álvarez y por licencia al cartagueño Martín Antia Morriones (1863-1921, mi ilustre pariente), quien se desempeña como Director de la Policía Nacional entre 1910 y 1911, nombrado por el antioqueño presidente Carlos E Restrepo (1910-1914).

