domingo, 26 de julio de 2026
Colombia Positiva
✦ Solo noticias positivas ✦
Regiones

Las reivindicaciones de Nariño, un eterno Déja vu

Por: Armando Rosero Politólogo Especialista y Magíster en Planeación Urbana y Regional. Se ha vuelto costumbre pedir al gobierno de turno, bajo el título “reivindicaciones”, el mismo conjunto de proyectos estratégicos que presuntamente necesita el departamento de Nariño para transformar su estruc…

Columnista Invitado·5 de febrero de 2023·5 minutos de lectura
Las reivindicaciones de Nariño, un eterno Déja vu

Por: Armando Rosero

Politólogo

Especialista y Magíster en Planeación Urbana y Regional.

Se ha vuelto costumbre pedir al gobierno de turno, bajo el título “reivindicaciones”, el mismo conjunto de proyectos estratégicos que presuntamente necesita el departamento de Nariño para transformar su estructura socio-productiva y así mejorar sus niveles de competitividad a nivel nacional e internacional:

  • La doble calzada Pasto – Popayán, que incluye la variante Timbío – El Estaquillo.
  • La vía San Francisco Mocoa.
  • La optimización/mejoramiento/construcción del Puerto de Tumaco.
  • La construcción del Poliducto.
  • La mejora de los aeropuertos y aeródromos.
  • La necesidad de agroindustrializar al departamento.
  • La vía Espriella – Mataje (construida, pero sin entrar en operación)
  • La doble calzada Pasto – Rumichaca (gran parte construida).

Parece evidente utilizar esta lista de demandas incumplidas y proyectos inconclusos en todo diálogo político con el gobierno nacional – indistintamente de quien sea el Presidente de la República- como requisitos indispensables para el desarrollo de Nariño y mecanismo para insertar al departamento en las prioridades de la Nación, como puede observarse al revisar los Planes de Desarrollo del gobierno Santos (2014 – 2018), Duque (2018 – 2022) y seguramente del gobierno Petro (2022 -2026).

Sin embargo, es el momento que las autoridades de Nariño asuman su compromiso y responsabilidad con el territorio y eso solo se ve con recursos de inversión. Más allá de las posiciones, pasiones y preferencias políticas, el momento actual deja en evidencia algunas situaciones que merecen ser mencionadas.

  1. La persistencia de un modelo asistencialista en las relaciones políticas y productivas del departamento frente a la nación. Sorprende ver cómo a través de redes sociales y comunicados oficiales, la dirigencia política, los partidos, los empresarios, gremios y periodistas redactan pliegos de peticiones y comunicados, solicitando al gobierno nacional acciones inmediatas para conjurar la crisis y los tradicionales proyectos de inversión previamente nombrados, sin propuestas ni mención sobre estrategias financiadas con recursos de la gobernación o de alguna de las 64 alcaldías que componen al departamento. Al parecer, la capacidad de financiación se limita a la nación y supera la responsabilidad de las autoridades del departamento.
  1. La suplantación de funciones y competencias. La unidad regional es importante para la gestión de recursos y la mediación con los ministerios. No obstante, brillan por su ausencia la presentación de proyectos de ley que permitan generar un plan de estímulos a la inversión e incentivos tributarios de largo plazo en el departamento. En este sentido, el llamado es a construir una agenda de desarrollo diversificada, en donde las ramas del poder público se apliquen en sus funciones y competencias; los congresistas de Nariño se dediquen a legislar en favor del departamento, el gobernador y los alcaldes se coordinen, formulen y financien proyectos de desarrollo subregional y regional. La improvisación en las decisiones de gobierno y la politización de los recursos se volvió convencional dentro de la gestión pública en el departamento, como se evidencia al revisar la persistente desconexión e insostenibilidad de los proyectos de inversión pública financiados por los recursos de regalías en los últimos años.
  1. El predominio de las redes sociales sobre la cultura de la planeación estratégica de largo plazo. El afán de mostrar logros inmediatos a los seguidores de redes sociales y no a la ciudadanía de Nariño impide la construcción de una agenda de desarrollo sólida y de largo plazo. Proliferan las fotos y los mensajes en redes de encuentros con ministros, viceministros, directores y personalidades que, se convierten en anécdotas y stories. Es necesario fortalecer la unidad regional en torno a proyectos concretos y estructurados, serios y que afecten las vidas de todos los nariñenses. Es indispensable gobernar en función de los resultados y no de likes o retweets de sus propias audiencias.
  1. El exceso de comisiones y mesas de trabajo que terminan en la formulación de diagnósticos con los mismos contenidos. Existe una evidente pérdida de credibilidad desde la ciudadanía en torno a este tipo de espacios. La inexistencia de resultados concretos explica esta situación.
  1. La incapacidad de generar un mayor volumen de recursos propios y de captar recursos privados de inversión. No contamos con alternativas jurídicas que nos permitan fortalecer las finanzas municipales y departamentales. Tampoco tenemos una estrategia de captación de inversiones que apueste por el departamento. Los recursos públicos y las inversiones del gobierno nacional no son suficientes. Se requiere de un sector privado diversificado y externo que permita generar las condiciones de cambio en un territorio donde la politiquería, clientelismo y mezquindad de empresarios de la clase política tradicional, anda rampante.
  1. La ausencia de proyectos que incidan de forma directa en la agroindustrialización del departamento. Los proyectos presentados relegan a un segundo plano las necesidades propias del departamento. Las infraestructuras son importantes, pero no suficientes para la transformación económica. No se puede exportar un kilómetro de vía y no podemos consolidar una oferta de bienes competitiva sino producimos y agregamos valor a nuestras mercancías. Es indispensable financiar los proyectos del departamento sin mezquindades y cálculos políticos.

En ese marco, propongo incluir apuestas movilizadoras para estructurar, financiar o cofinanciar -con recursos propios, de regalías y de cooperación de las entidades territoriales del departamento- que superen las peticiones anacrónicas y empolvadas. Por qué no pensar en la construcción del astillero para la creación de la flota pesquera y de cabotaje del Pacifico colombiano en Tumaco, fundar un centro náutico y pesquero, construir el centro agroindustrial para los productores de papa, un complejo industrial de semillas, una planta productora de concentrado y una mezcladora de fertilizantes, o el desarrollo de un clúster metalmecánico o iniciativas que permita la producción industrial de partes y accesorios para la agricultura.

El debate de los aspirantes a la gobernación y a la alcaldía debería centrarse en las apuestas de desarrollo para Nariño, definiendo los recursos y fuentes de inversión según sus competencias y responsabilidades. De no ser así continuaremos otros 20 años de subordinación y atraso en nuestro territorio.

.

Compartir:

“Compartir” abre las apps de tu teléfono (WhatsApp, Instagram y más). “Imagen para estado” genera una tarjeta de la nota lista para subir como estado.