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Cultura

“La literatura es una forma de interpretar el mundo”

Por: Manolo Villota Benítez Entrevista con Mónica Acebedo, escritora y docente sobre su libro Letras compartidas un proyecto editorial que busca desmenuzar el modo en que leemos y la importancia que los libros tienen en la vida. ¿Cómo nació su cercanía con los libros? Desde niña sentí una conexió…

Columnista Invitado·3 de mayo de 2025·4 minutos de lectura
“La literatura es una forma de interpretar el mundo”

Por: Manolo Villota Benítez

Entrevista con Mónica Acebedo, escritora y docente  sobre su libro Letras compartidas un proyecto editorial que busca desmenuzar el modo en que leemos y la importancia que los libros tienen en la vida.

¿Cómo nació su cercanía con los libros?

Desde niña sentí una conexión fuerte con la lectura. Recuerdo esconderme debajo de una escalera para leer los cuentos de los hermanos Grimm y Hans Christian Andersen, que me daban miedo, pero también me fascinaban. Los libros han sido para mí una compañía constante, una forma de entender el mundo. Por eso estudié Derecho y Literatura. La literatura me ha enseñado que es una forma de arte, una vía para representar la sociedad, transmitir cultura e identidad, y también un espejo de las pasiones humanas.

¿Por qué cree que en Colombia se asocia la lectura con algo elitista o inútil fuera del ámbito académico?

Esa percepción viene de construcciones sociales que han cambiado a lo largo del tiempo. Por ejemplo, cuando apareció la imprenta, se criticaba leer en solitario; luego, en la Edad Media, solo se aceptaba la lectura de textos religiosos. Más adelante se decía que la novela era un género menor, destinado a “criados”. A pesar de eso, creo que hoy en día el estigma está disminuyendo. Hay más interés en leer, aunque la gente sienta que no tiene tiempo o que no puede concentrarse por las redes sociales. Precisamente por eso escribí *Letras compartidas*, para ofrecer consejos prácticos sobre cómo leer mejor y con más sentido crítico.

¿Para qué sirve leer, más allá del ámbito académico?

Leer sirve para vivir. Esa idea la tomo de Gustave Flaubert, quien escribió: “No leas como los niños para divertirte, ni como los ambiciosos para instruirte. Lee para vivir.” Leer es combatir la soledad, entender otras visiones del mundo, acceder a interpretaciones distintas de la historia. Como decía Vargas Llosa, la novela no ordena el mundo, lo interpreta. Y eso es lo que me interesa: cómo otros escritores ven la realidad. A veces, incluso sin disfrutar un libro, uno puede valorarlo. En *Letras compartidas* propongo precisamente eso: aprender a leer con una mirada crítica, sin exigir siempre placer ni utilidad inmediata.

¿Cómo surgió la idea de escribir *Letras compartidas*?

El libro nació de tres experiencias: mi trabajo como profesora de literatura, mi columna “La jaca literaria” en *El Espectador*, y mi club de lectura del mismo nombre. En todas estas actividades recibía preguntas frecuentes: ¿cómo leer mejor?, ¿qué leer?, ¿cómo organizar un club de lectura? Con el tiempo fui acumulando esas inquietudes hasta que decidí convertirlas en un libro estructurado en tres capítulos: cómo leer, qué leer y cómo crear un club de lectura.

¿Qué retos enfrentó al escribir un libro sobre cómo leer libros?

El mayor reto fue encontrar una manera clara de explicar conceptos complejos. Lo logré a través de ejemplos literarios. Por ejemplo, para hablar de trama, recurro a *Ana Karenina*; para destacar la importancia del título, uso *El Quijote*. Es un ejercicio metaliterario que ya había explorado en mi novela anterior, *Verdades a medias*. En ese caso, el personaje usa fragmentos de sus propias novelas para contar una historia. En *Letras compartidas* hago algo similar, pero desde el ensayo.

¿Quedó algún tema por fuera que le hubiera gustado desarrollar más?

Sí, me habría gustado profundizar en el capítulo “Qué leer”, incluyendo más ejemplos de movimientos literarios. Pero habría sido demasiado extenso. Estoy considerando desarrollar esos temas en otro libro, tomando como base mi columna en *El Espectador*. Aun así, creo que *Letras compartidas* cumple su propósito: no busca que el lector se convierta en profesor, pero sí que piense un poco más cada vez que abre un libro.

¿Existen buenos y malos libros o todo depende de la percepción subjetiva?

Existen criterios estéticos que permiten valorar una obra más allá de lo subjetivo. En estudios literarios analizamos por qué ciertas obras trascienden el tiempo, como *El Quijote*. La literatura es un arte, y como tal, tiene parámetros para evaluar su calidad. Pero eso no elimina la experiencia personal: la recepción siempre depende del lector y de su momento vital. No es lo mismo leer una novela romántica tras una ruptura que hacerlo en otro contexto. La subjetividad es inevitable, pero un lector crítico puede desarrollar herramientas para entender mejor lo que lee.

Como escritora, ¿cómo dio el salto de lectora a autora? ¿Cómo se enfrenta al miedo de escribir?

Creo que si uno tiene una historia que contar, debe escribirla. Siempre habrá miedo, incluso entre escritores consagrados. Pero el primer paso es escribir. La técnica, los recursos narrativos, eso se aprende. Lo importante es contar. Claro, el ojo de un editor profesional puede ayudar mucho, porque entiende el mercado y sabe guiar un manuscrito. Pero también respeto la autopublicación. Lo fundamental es escribir y lanzarse.

¿Cree que el escritor nace o se hace?

Yo no nací con talento innato; todo me ha costado mucho trabajo. Pero también he visto personas con una claridad natural para escribir. Así que diría que es una mezcla: hay quienes nacen con habilidades excepcionales y otros que deben formarse con disciplina. Es una discusión antigua, desde Platón hasta nuestros días, y no creo que tenga una única respuesta.

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