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La Guerra a Muerte de Bolívar.

Por: Manuel Alejandro Pantoja Rodríguez[1] El presidente Petro ha convertido la Guerra a Muerte de Bolívar en un símbolo de su discurso político. La bandera que el venezolano usó para legitimar el exterminio de sus adversarios durante la Guerra Civil de Independencia para Petro significa “Liberta…

Columnista Invitado·8 de octubre de 2025·5 minutos de lectura
La Guerra a Muerte de Bolívar.

Por: Manuel Alejandro Pantoja Rodríguez[1]

El presidente Petro ha convertido la Guerra a Muerte de Bolívar en un símbolo de su discurso político. La bandera que el venezolano usó para legitimar el exterminio de sus adversarios durante la Guerra Civil de Independencia para Petro significa “Libertad y paz” y “vida pues le dió vida a la Nación”[2]. Igualmente, el mandatario colombiano afirmó que Bolívar fue “un emancipador y no un asesino”[3]. Tales postulados carecen de cualquier fundamento histórico y representan una tergiversación del pasado con fines netamente politiqueros.

En efecto, la bandera de la Guerra a Muerte representó el momento más cruel y tirano de Bolívar. En 1813, el venezolano adelantó desde el río Magdalena una expedición militar con la finalidad de liberar a Caracas del dominio español. Para esto ideó una guerra de exterminio contra todo aquel que defendiera las banderas de la monarquía.  En Mérida, el 8 de julio de 1813 Bolívar publicó su decreto de Guerra a Muerte en el que afirmó: “nuestra tierra será purgada de los monstruos que la infestan. Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte” y el 15 de julio en Trujillo proclamó “Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela” (Sañudo, 1995, p. 131). La sanguinaria política de Bolívar se puso en práctica durante su marcha a Caracas. En los pueblos de Tucuyito, Valencia, Guayas, Guacará, San Joaquín, Maracay, Turmero, San Mateo y la Victoria; Bolívar ordenó el asesinato de todos los españoles y canarios. Solamente en la Guaira y Caracas las tropas del libertador asesinaron a más de ochocientos prisioneros realistas, y lo hicieron a pica y sable para ahorrar municiones.  El mismo Bolívar reconoció la crueldad de su política en una carta al presidente de Cartagena: “La naturaleza de una guerra de exterminio que fue forzoso sostener en Venezuela para conservar la libertad que le había dado, redujo aquel país a tal desolación, que es imposible describir a Vuestra Excelencia.” (Sañudo, 1995, p. 133). Tal espíritu sanguinario y destructivo de las tropas de Bolívar, que enarbolaban la bandera de la Guerra a Muerte, generó una insurrección general en Venezuela que acabó con el gobierno independiente y regresó este territorio a la corona española. Especialmente, fueron los “pardos” (negros, mulatos, indígenas y llaneros) venezolanos quienes organizaron la resistencia militar contra los criollos liderados por Bolívar.

El resultado de esta etapa de la Guerra Civil de Independencia generó en Bolívar un miedo a las clases mestizas de América. El venezolano era temeroso del poder que los “pardos” adquirieron en la guerra y la búsqueda de estos por lograr una sociedad más igualitaria y con participación política sin discriminación. Ese racismo de Bolívar lo llevó a ordenar la muerte de un héroe de la historia de Colombia: el Almirante Padilla.

José Prudencio Padilla fue uno de los principales militares de la Guerra Civil de Independencia. Nació en 1778 en Riohacha, en un hogar conformado por su padre, un constructor de barcos y su madre una mujer de ascendencia wayú. Padilla luchó por la independencia de España y fue un gran defensor de la igualdad étnica en Colombia. Su exitosa carrera militar lo llevó a ser general del ejército patriota y en 1823 Santander le encargó liberar Maracaibo del dominio español. Padilla lideró una de las expediciones navales más exitosas de nuestra historia y consiguió derrotar a la armada española que controlaba el castillo de Maracaibo, con lo cual selló el dominio independentista sobre Venezuela y Colombia.

Padilla luchó contra el racismo y la segregación social que pretendía mantener a los pardos excluidos de las instancias de poder en la nueva república. Especialmente, Padilla se opuso a los intentos de Bolívar por convertirse en un dictador. Cuando el venezolano derogó la constitución de Cúcuta para monopolizar el poder en su figura, Padilla fue uno de los que se sublevó contra el tirano y defendió la constitución liberal y republicana que Bolívar quería destruir[4]. Sin embargo, la élite blanca de Cartagena, que discriminó a Padilla por su color de piel, difundió el rumor de que el caudillo planeaba una revuelta racial para establecer una república de pardos. Por lo tanto, Padilla fue capturado por traición y enviado a Bogotá para ser juzgado.

En la cárcel Padilla fue acusado falsamente de ser partícipe del intento de asesinato de Bolívar durante la noche septembrina. Bolívar, temeroso de que los pardos tomaran parte activa de nuevas rebeliones, ordenó que Padilla no fuera indultado por su supuesta participación en la conspiración para asesinarlo, aun cuando todos los criollos blancos de la élite bogotana fueron perdonados por su participación en el complot. De esta forma, Bolívar permitió que el general Urdaneta adelantara un juicio de guerra contra Padilla que culminó con el fusilamiento y ahorcamiento del héroe colombiano.

Tanto la Guerra a Muerte de Bolívar como el asesinato de Padilla refutan la tergiversación de la historia que hace el presidente Petro. Ningún análisis serio y riguroso permite concluir que la bandera de exterminio de Bolívar significó “Libertad y paz”. Por el contrario, la política de Guerra a Muerte generó una violencia masiva en Venezuela y fue la causa central de que los realistas retomaran el control de esta región. Igualmente, sostener que Bolívar no fue un asesino es una falsedad, son incontables las ordenes de ejecución, sin juicio ni proceso justo, que ordenó el venezolano. Bolívar fue implacable en eliminar a quienes se oponían a sus proyectos, como lo muestra el injusto fusilamiento del valiente Almirante Padilla en la plaza que lleva el nombre de su verdugo.

Bibliografía

Helg, A. (2003). Simón Bolívar and the Spectre of “Pardocracia”: José Padilla in Post-Independence Cartagena. Journal of Latin American Studies , Vol. 35, pp. 447-471.

Sañudo, j. (1995). Estudios sobre la vida de Bolívar. Bogotá: Editorial Planeta.

[1] Manuel Alejandro Pantoja Rodríguez. Historiador de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Gerencia para el Desarrollo y profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

[2] Tomado de: https://x.com/petrogustavo/status/1974915214538838285.

[3] Tomado de: https://x.com/petrogustavo/status/1975132071841427480?s=48

[4] Sobre este punto Helg (2003) afirmó: “Padilla declared that Montilla’s goal was to destroy the 1821 constitution and to dissolve the Ocaña convention, and he committed himself to defend the people’s freedom with his sword

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