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La expiación de una madre. La primera novela publicada en Pasto.

Por: Jacobo Viveros Granja[1] viverosjacobo@gmail.com Primera parte La expiación de una madre, de José Rafael Sañudo, es una novela que se publica en Pasto en 1894. Hasta el momento se coincide en que es la primera novela publicada en esta ciudad; se publica en la tipografía de Alejandro Santande…

Columnista Invitado·25 de marzo de 2023·28 minutos de lectura
La expiación de una madre. La primera novela publicada en Pasto.

Por: Jacobo Viveros Granja[1]

viverosjacobo@gmail.com

Primera parte

La expiación de una madre, de José Rafael Sañudo, es una novela que se publica en Pasto en 1894. Hasta el momento se coincide en que es la primera novela publicada en esta ciudad; se publica en la tipografía de Alejandro Santander, al cuidado de Elías Villarreal. ¿Por qué digo que es la primera novela publicada en la ciudad? Porque como dice algún escritor en una entrevista, no se sabe si hubo otros intentos o textos literarios que hubieran alcanzado el género de la novela. Lo que se sabe es que La expiación de una madre fue la primera[2].

Daré a conocer en este texto, unas herramientas de análisis o interpretación para quienes quieran leer la novela o para quien ya lo haya hecho. Procuraré sugerir el pensamiento del autor y de la novela, que es la visión de mundo que el texto literario propone. Tengan en cuenta el título, porque la palabra expiación se va a repetir en ciertos momentos del libro, no solo en esta novela sino en 1925 en los Estudios sobre la vida de Bolívar[3].

José Rafael Sañudo nace en Pasto en 1872 y fallece en 1943; en el ámbito literario publica La expiación de una madre y en una revista importante de Nariño da a conocer el cuento titulado “Soledad”[4]. Aparte de lo literario, tiene textos que pertenecen al campo de la historia, donde su libro representativo es Estudios sobre la vida de Bolívar, aquí vuelve a aparecer la palabra expiación.

En 1894 cuando José Rafael Sañudo tendría 22 años, publica su novela, y en 1925 da a conocer los Estudios sobre la vida de Bolívar. En los dos textos utiliza el término expiación.  Se dice que fue respetado por los historiadores colombianos, no siempre estuvieron de acuerdo con él pero reconocieron la erudición que manejaba. Germán Arciniegas, tenía que viajar a Quito, y separó una cita para entrevistarse con J. R. Sañudo, lo describe desde la parte física, habla de su piel que parecía pergamino, su tranquilidad, su parsimonia, y a la vez su exagerada erudición[5].

Arciniegas dice que Sañudo era un drama, que escribía con su consciencia y que esta era una obra de arte, pero cuando se acostaba en las noches a dormir, la pesadilla de Bolívar lo seguía obsesionando. Muchos buscaron entrevistarse con Sañudo, recuerden que él escribe varios tomos sobre la historia de Pasto y el mismo Arciniegas afirma que estos se hallan empedrados en anotaciones eruditas[6].

Sañudo estudia Jurisprudencia, es profesor de matemáticas; se cuenta que a cierta hora de la mañana estaba en la iglesia, a otra hora tipo 11:00 a.m. almorzaba, a las 4:00 p.m. podía estar cenando, y lo que quedaba del día lo dedicaba a estudiar[7]. Conocía el griego (quizás por ello el epígrafe en los Estudios sobre la vida de Bolívar), el latín, el francés, el italiano y el inglés. No olviden que unos personajes de su novela, cantan en italiano; también hay unas citas en latín.

También se dice que Sañudo es parte de una élite intelectual, es uno de los promotores en la formación de lo que en 1904 será el Departamento de Nariño; en dicha generación estarán Julián Bucheli y Sañudo; luego vendrán unos continuadores. Fue una generación cultural que hubo en Pasto, que coincide con una serie de publicaciones[8]. En una conferencia del Banco de la República la investigadora María T. Álvarez comenta que en el siglo XIX por lo menos hubo la publicación de 50 periódicos, de 1836 a 1899. Y en esos periódicos se invitaba a intelectuales de otras partes para hablar sobre el tema del Sur[9].

Cuando yo leí La expiación de una madre sentí que estaba ante un cofre antiguo del siglo XIX y me recordó un término llamado presepio, unos pesebres gigantescos hechos a gran escala. Al leer la novela por vez primera y al releerla, sentí que estaba ante un presepio; los personajes se proyectaron ante mí como si fueran pequeñas figuras que se salían del plano y se volvían tridimensionales. Esa fue la sensación cuando accedí a la novela de 1894.

Hay un narrador que va a llegar a un lugar de Nariño, Matituy y va a escuchar el canto de una mujer a la cual conoce, pero luego esta desaparece, y alguien le cuenta la historia. No solo de esa mujer, sino de la familia con la que vivió. Y es aquí cuando se empieza a reconstruir la historia del libro. Tenemos a un personaje llamado el joven Lloreda, casado con una señora de apellido Mendieta; Pablo Esquivel llega de Bogotá (de una familia prestante), y conoce al joven Lloreda y a la señora Mendieta, esta tiene una hermana: Emilia Mendieta.

El joven Lloreda y su esposa tienen una hija: Eleonora, pero estos padres mueren; entonces don Pablo Esquivel se casa con Emilia y adoptan a Eleonora. Dicha pareja tiene un hijo biológico llamado Manuel María. Todo el tiempo mencionarán a este muchacho pero nunca aparecerá en la novela; solo lo nombran, no   sabemos más de él, salvo que sus padres son Pablo y Emilia, que se encuentra en Bogotá y está a punto de volver.

La novela se enfoca en don Pablo Esquivel que a sus 50 años está muriendo, él tiene tisis (enfermedad clave en la novela porque otros personajes morirán de la misma enfermedad), llama a su hija adoptiva Eleonora, y le dice: prométeme que te vas a casar con mi hijo Manuel María. La joven se escandaliza porque es su hermana (visto desde los lazos de sangre, es su primo hermano), pero al ser adoptada, ve a Manuel como a un hermano. Don Pablo le exige este matrimonio.

Simbólicamente se está exigiendo que Eleonora se case con su hermano; es entonces cuando llega Alfonso, de quien Eleonora se enamorará. Don Pablo le revela a su esposa Emilia y al sacerdote que lo confiesa antes de morir, que Alfonso es un hijo extramatrimonial.

En 1894 en ciudades como Pasto era escandaloso ser hijo extramatrimonial (ofensivamente se decía “hijo natural” o “bastardo”). Hasta hace algunas décadas se podía aun oír en Pasto: “ese que va allá, es hijo natural” y era rechazado. Eso ocurre en esta novela.

Colores en el lienzo

La pintura “Ciencia y caridad” de Pablo Picasso se conecta con La expiación de una madre, porque cuando don Pablo está muriendo, llama a su esposa, al sacerdote, y a Eleonora para pedir perdón por ciertas cosas que cometió y obligarla a casarse con Manuel. La descripción de cómo está el moribundo en ese momento en la cama, postrado, llamando a sus familiares, siendo visitado por el médico, por el cura (como lo llaman en la novela) coincide con la atmósfera de esta pintura sobre todo cuando se enfocan en los personajes que están muriendo.

De un lado está la ciencia, que es el médico que dice: ya no hay nada que hacer, es mejor que venga alguien que le cure el alma (es decir, el sacerdote); así ocurre en la pintura mencionada.

[10]

Hasta aquí podemos tener en cuenta estos aspectos:

  1. Lo escandaloso de ser hijo extramatrimonial. La ley colombiana, en 1936 iguala los derechos del hijo concebido dentro del matrimonio, al que nació por fuera de este.
  2. Rafael Sañudo pareciera describir como si pintara con luces y sombras. Esa sensación produjo en mí la lectura de la novela. Recomiendo consultar pinturas de artistas nariñenses como Isaac Santacruz o Humberto Zarama (este último maneja muy bien la técnica del óleo sobre terciopelo), y el ambiente del artista ipialeño H. Zarama coincide con las atmósferas de la novela de Sañudo.

Segunda parte

La historia de la novela sucede en San Bartolomé de Matituy o Matituy; todo ocurre en una hacienda llamada Santa Ana de Matituy. Santa Ana es la madre de María según el texto bíblico, y Eleonora ora mucho tiempo a la Virgen María, entonces, la hacienda se llama Santa Ana y dentro de ella está María que es importante en relación con Eleonora. Matituy en quechua significa “Puertas de oro”. Pasemos a otros detalles, cuando el narrador comienza la novela leemos:

“pues ya la tarde declinaba, eché piernas á mi rocín y desandé el camino que había hecho” (p.11)[11]

El narrador que nos va a contar esta historia, a través de otro testigo, va en su caballo, y para mí, hay una alusión al Quijote de la Mancha, recuerden que en el texto de Cervantes, el caballero va por los campos, y a veces encuentra a una mujer que está en las montañas, y él les pregunta a unos aldeanos quién es ella, y empiezan a contarle la historia. Eso mismo pasa en esta novela de Sañudo, el narrador va en su rocín, observa a una muchacha y un sujeto le cuenta la historia de ella y su familia. Ese narrador observa a la mujer que apenas puede ayudar a caminar en medio de la naturaleza, y otro hombre, un testigo cuenta algo sobre ella. Sabemos que es Eleonora.

Algo más sobre los personajes

Don Pablo Esquivel viene de Bogotá de una “familia honorable” (p.11), se educó en el Colegio del Rosario y llega a Tumaco (Nariño) donde conoce al joven Lloreda, casado con la señora Mendieta, quien es de Buga. Lloreda y la señora Mendieta tienen a una hija, Eleonora.

Lloreda y su esposa mueren y Don Pablo y Emilia (hermana de la señora Mendieta) se encargan de Eleonora como hija, la adoptan. No olvidemos que Manuel María es el hijo biológico de Emilia y Pablo. Al final de la novela sabremos que Alfonso, que llega a la hacienda, es un hijo extramatrimonial de don Pablo.

Las flores

Quisiera que tuviesen en cuenta lo siguiente: Eleonora cuida un jardín en esa hacienda de Santa Ana, no es gratuito, porque toda la novela está haciendo alusión a diversos tipos de flores, al comienzo está lleno de luz, tiene claveles y geranios, antiguos jazmines de corimbos azules, y olorosos narcisos.  Algunas citas que podemos recordar son estas: “los claveles y fucsias, y batatillas y geranios de Eleonora brindan multiplicadas sus flores, como recogiendo los afanes de su hermosa jardinera” (p. 28), “Eleonora, cuyas mejillas eran tan incoloras como los pétalos de los puros azahares” (p.105), “bella como una flor incolora” (p.112).

Pero al ocurrir la desgracia, el jardín se destruye, termina siendo dominado por la maleza, y esta cita lo explica, de ser un jardín idílico se vuelve un jardín oscuro, “siniestro”, ya no tiene flores sino hierbas salvajes, ruinas, los pozos de agua están contaminados, más que árboles hay hierbas gigantescas. La lluvia es una desventura en ese jardín al final de la novela, y todo es de un fúnebre acompañamiento:

“El jardín no valía la pena de llamarle de ese modo: algunas plantas de flores habían crecido mucho junto con las hierbas salvajes, y ni una flor decoraba sus ruinas; sólo si, había muchos pozos de agua zarca y corrompida. Aún los árboles entre el yerbazal me parecían fatídicos sacudiendo algunas gotas de la pasada lluvia, como lágrimas de contemplar tanta desventura, como fúnebres compañeros de aquella hecatombe de afectos, de bellezas y de armonías” (p.114).

Esta parte del jardín es importante, porque está la flor de azafrán, que Eleonora le va a entregar a la Virgen María cuando le reza. Esa flor va a brotar al final de la novela, cuando el narrador se acerque a la tumba de Alfonso. Para algunos se usa contra las penas de amor, de tal manera que el azafrán que aparece al comienzo es un anuncio de la pena de amor que tendrá Eleonora, quien no podrá casarse con Alfonso.

Magia

En la novela hay un ambiente sugerido de magia, ¿cómo funciona? Alfonso dice que la hacienda de Santa Ana parece una casa de hadas, y cuando Alfonso se refiere a Eleonora, la llama maga, una maga que tiene una corona de cierto tipo de hojas, posee una rama de encino. Son alusiones “paganas” que pueden estar ocurriendo en la novela. Recuerden que al final Eleonora de ser una maga en ese jardín blanco termina volviéndose un ser que aparece en las noches y que algunos han visto merodear en el cementerio y ahora es una habitante de un jardín destruido, lleno de malezas y de flores oscuras.

Imagen del padre, sustituto del hijo

El hijo de don Pablo Esquivel está estudiando en Bogotá, la novela se desarrolla dentro de la hacienda en Matituy, se mencionan ciertos lugares pero nunca aparecen esos lugares, se menciona a Pasto, a Quito y a Bogotá, sin embargo, son lugares holográficos. Es como si existieran mentalmente pese a que lo único real es la hacienda.

Cuando este padre le habla a su hija adoptiva, simbólicamente sustituye a su hijo. Don Pablo  le exige a Eleonora que se case con su hijo, pero este nunca aparece, don Pablo es quien le entrega un cofre donde hay una carta de Manuel María, y un anillo. Eleonora le dice que nunca había sabido que Manuel la amaba, y es don Pablo quien le da testimonio de ese amor. “Y ayudándola á levantarse le dio un beso en la frente, helado como los bordes de un sepulcro”. El padre habla en nombre del hijo. De ahí la importancia de leer esta novela desde un lenguaje simbólico o desde el inconsciente del texto.

“le decía en él, que sería imposible su unión con Manuel María á quien amaba cual á un hermano[12]” (p.66).

Para mí, el padre, es el que está reemplazando al hijo, y no es Manuel quien quiere casarse, sino es don Pablo el que querría casarse con Eleonora.

“ –  Pues bien, si no me la niegas prométeme que… que amarás á Manuel María, á mi hijo y que nunca le abandonarás…

  • Señor ¿por qué me ofende recomendándome amor al que debo amar por ser mi hermano […]
  • […] quiero que seas la esposa de él”.

Cuando ella se abraza con don Pablo moribundo, ella extiende sus brazos, y él aprovecha para colocarle en el dedo el anillo y le dice: ahora eres mi hija.  “[…] trae acá tu dedo y en presencia de tu padre moribundo acepta este anillo y sé la esposa de mi hijo […]”. Eleonora está contrariada porque tiene que casarse con Manuel María, pero ha aparecido Alfonso de quien Eleonora se enamorará. Ella le confiesa este amor a la virgen María, dice que es uno de los amores castos y puros. Entonces Eleonora tiene una pesadilla, para mí, esa parte es ambigua. No se sabe si es una pesadilla realmente o si es una aparición en el mundo real dónde ocurre lo siguiente:  Imaginen a Eleonora, que duerme en la misma habitación que doña Emilia (la esposa de don Pablo), y  Eleonora está durmiendo y aparece el espectro de él en la habitación.

Recuerden al padre de Hamlet cuando se manifiesta en la habitación de Gertrudis, la esposa del rey Hamlet. Y aquí está el espectro de don Pablo y empieza a tratar mal a Eleonora, le dice que es una traidora, que es una infiel porque no se va a casar con su hijo Manuel María, sino que ahora piensa en Alfonso. Y aquí hay un anuncio de lo que sucederá, le dice que tuviera en cuenta que ese amor moriría pronto. “-¡Traidora, infiel, has faltado á tu promesa, amas á otro que a mi hijo y tu crimen me ha hecho temblar en mi sepulcro” (pp.47-48).

Como lector dejamos pasar este tipo de pistas, mas todo el tiempo ha habido anuncios de lo que sucederá en la historia. Eleonora sueña que el espectro de Don Pablo aparece: “le aplicó su labio inmundo en la frente[13]” (p.47).

El espectro de don Pablo dentro del ámbito del sueño toma un puñal (no olviden en psicología qué representa este objeto) y se lo saca de su sangriento seno, dice el narrador que sabe tantas cosas. Y le hace una abertura en el pecho a Eleonora. ¿Qué es esa abertura? Luego le introduce ese puñal[14], Eleonora que vive la pesadilla queda yerta. Unan esa secuencia: el padre que es sustituto de su propio hijo, le recrimina en sueños a Eleonora que no se va a casar con su hijo por sentirse atraída por otro hombre, y este espectro se saca de su sangriento pecho un cuchillo, le hace una abertura en el pecho a la joven y le entierra esa arma, y ella queda yerta[15]. Habría que ver los distintos significados de la palabra yerta para entender mejor qué está sucediendo en ese sueño.

Cuando despierta, Eleonora encuentra en el ojal de su saco una flor de azafrán, pero siente todavía dolor en el pecho[16]. “y procuró sacarle el anillo que él mismo se le había puesto” (p.47).

No olvidemos que Alfonso aprovecha cuando Eleonora duerme, y ella está protegida por una veladura o una serie de cortinas, y es el sol el único que juega en esa alcoba y hace una gasa dorada sobre el cuerpo de Eleonora.  Alfonso abre esas cortinas, besa la frente de Eleonora (la frente es el lugar erotizado de esta protagonista), como lo hace don Pablo o su espectro, y Alfonso le hinca una flor de azafrán en el ojal. “pero recuerde que no hace más de pagarme la blanca y pura flor de azafrán, que temblando de amor se la coloqué en su pecho esta mañana” (p.54) dirá este joven. Y así describe la novela el pasaje resumido anteriormente:

“tomó la flor de azafrán […] con leve paso sin hacer ruido se acercó a la puerta escondido por los encajes de la cortina […] el sol inundaba de luz la pieza, y como jugueteando, sus rayos penetraban las cortinas de la cama de Eleonora, cubriendo su cuerpo de un cendal de dorada gasa […] sus labios entreabiertos dulcemente […] Alfonso tembloroso por el amor y el respeto, alzó suavemente la cortina para contemplarla mejor […] cada vez más frenético por la emoción y el placer, aplica sus ardientes labios sobre la púdica frente de Eleonora […] tomando la flor la hinca en el ojal del saco de Eleonora y sale preso de abrazadora pasión” (pp.55-56).

El tema de la expiación

La expiación no solo es un tema bíblico, al final de la novela hay apartes del texto religioso, donde se dice que las acciones, o errores o pecados (en términos cristianos) cometidos por los padres, no los pagan estos sino los hijos, esas consecuencias las pagan hasta la tercera generación. Por ello el rey David al equivocarse le pregunta a Dios por qué castiga a las ovejas del monarca si él es el culpable.

Al analizar esta novela se ha entendido erróneamente el tema de la expiación, no es la visión de José Sañudo, es el narrador quien desarrolla a través del texto literario o estético el concepto de la expiación; el concepto bíblico se desarrolla de forma literaria. Cuando don Pablo tiene la relación extramarital con Julia, nace Alfonso, ella lo cuida hasta los 4 años, mas luego le es arrebatado el hijo porque don Pablo considera que ella debe expiar sus culpas. Durante 20 años ella sufre, no sabe de su hijo, hasta que muere muy joven a los 38 años. Don Pablo tiene una muerte angustiante, sabe que expía su culpa por el error cometido. El padre, la madre y el hijo morirán de tisis.

Alfonso es inocente, la ley de la expiación consiste en que la decendencia pague por lo que hizo un ancestro. No hay que olvidar que la expiación no solo es una creencia bíblica sino que la encontramos en las tragedias griegas, Edipo sin saberlo mata a su padre, se casa con su madre, y al descubrirlo hiere sus ojos y se autodestierra, en algún texto se explica que Edipo paga las consecuencias que un ancestro provocó. Traslademos esa idea de la expiación a los actos que un gobernante cometiera, esto haría que los ciudadanos o súbditos pagaran las consecuencias.  Un mejor concepto sobre la expiación se encuentra en la introducción al libro Estudios sobre la vida de Bolívar, allí Sañudo nos aclara que en Filosofía de la historia el pensador Bossuet se refiere a este tema y que la historia universal del ser humano, no es más que la expiación de culpas que cometieron nuestros ancestros o nuestros gobernantes. Sañudo allí explica que lo que hace el gobernante lo sufre el pueblo o la nación.

Por lo anterior, Sañudo no es quien debe aplicar la expiación, pues esta es una facultad de los dioses o la divinidad, es un destino. Y si Bolívar cometió errores, somos los colombianos o latinoamericanos los que estaríamos expiando sus culpas. Don Pablo ve necesario ser castigado y parte de ello es no poder despedirse de su hijo Manuel.

“Pero fuerza es que me castigue y exija expiación de mí, pecador y  miserable; y que ni siquiera tenga el lenitivo de bendecir á mi hijo y verle por la última vez, y que la aflicción de Emilia y Eleonora me rompan el pecho con intenso pesar. ¡Ah Dios mío, perdonadme, justo es vuestro castigo y recibid mi expiación!” (p.23).

Julia (quien está de acuerdo en entregar a su hijo y expiar sus culpas), escribe en una carta a Alfonso:

“Tu padre […] no quería que te pervirtieses estando á mi lado […] y humillando mi frente te entregué para que fuese completa la expiación […] Pero veinte años de sacrificio no han calmado la ira de Dios, y todavía muero mil muertes pensando qué va á ser de ti, hijo mío; solo, abandonado en el mundo y con la fea mancha de hijo de adulterio” (p.99).

El sacerdote que cuidaba a Julia le dice en otra carta a Alfonso que ella logró de forma tortuosa expiar sus culpas. En Alfonso quedan preguntas: “¡Qué es aquello de expiación y seducción! Se decía. ¿Qué crimen cometió mi madre, cuál era ese horroroso pecado, sería quizá yo el fruto de tal maldad?” (p.98), también se recrimina: “Madre mía!…. criminal!…. yo hijo de adulterio! […] también soy criminal!” (p.101). Se autocastiga: “ya voy á completar la expiación del crimen que hemos cometido contra Ud. mi madre y yo” (p.108) y asume el destino: “¡Madre mía ya me voy á ti!…. ¡Criminal fuiste, pero tu hijo también expía!” (p.110). Cualquier unión con Eleonora resulta imposible: “y sobre todo Dios lo quiere, necesario es que yo no viva al lado de un ángel como eres tú, porque quiere que expíe mis estravíos no mereciéndote y privándome de ti;” (p.25). La muerte llega y “Alfonso ya era un ángel y fue consumada la expiación” (p.111).

Defensa de Eleonora

El texto parece distanciarse de esta ley de la expiación cuando leemos: “Después de su crime[n] que entonces apenas tenía diez y ocho años, habíase consagrado á expiarle sin permitirse la más ligera distracción […] y su pecado fué más debido á los [halagos] alhagos de un pérfido seductor, que á su malicia” (p. 100).

Eleonora cuestiona la expiación y el rechazo a quien nace fuera del matrimonio, ella defiende a la madre de Alfonso, y aclara que no tuvo que ver con las culpas, al ser engañada por don Pablo.  Eleonora le dice a Alfonso, que por ser hijo extramatrimonial no es menos que Manuel María. Tengan en cuenta que estamos en 1894 en Pasto, la ley colombiana no concedía los mismos derechos a quien era concebido fuera del matrimonio, leemos entonces:

“¿Acaso no hemos de ser indulgentes los que vivimos en el mismo valle de miserias y de angustias; y sobre todo con ella que, siendo huérfana de diez y ocho años fue seducida por un apuesto militar que le ocultó era casado? […]

-Y qué? ¿No es tan digno Ud. como Manuel María? Y si vamos á cualidades Ud. Las tiene mejores, y en sangre son iguales.

[…]

–           Cómo no? Esquivel es Ud. y Esquivel es él, hijo de Don Pablo es él, como también Ud.” (pp.106-107).

Como podemos ver, Eleonora reta a la ley, como Antígona se enfrenta a la autoridad, le dice “no” al espectro, le reitera que no se casará con Manuel. Para ella, Pablo sedujo a Julia, la engañó y si necesitaba una expiación, esa ya acabó:

“Cierto, que muy joven, esa santa mujer, pecó horriblemente seducida por un malvado, pero expió su culpa con veinte años de sacrificio, y nueva Magdalena bañándose cuotidianamente en lágrimas, se reconcilió con el Dios del perdón y del cariño, que más que el sacrificio quiere la conversión y la vida, y con la madre del Amor Hermoso. El rudo trabajo á que se dedicó, y las privaciones á que se sometió en expiación de su pecado, son en sentir de los médicos la causa de su muerte” (p.97).

La expiación queda en entredicho. Eleonora va más allá que el resto de los personajes cuando le dice a Alfonso: “- No Alfonso, el crimen de su madre (él se extremeció) ha sido expiado de modo que se rehabilitó” (p.106).

El cura

Así lo llama la novela, dicho sacerdote va de un lugar a otro, de un pueblo a otro, recibe en confesión a los moribundos, llega sin anunciarse a la hacienda y es recibido con muchas atenciones, don Pablo antes de morir lo manda a llamar, Alfonso pide un sacerdote cuando está muriendo. Este religioso quiere intervenir para desanimar a Alfonso de casarse con Eleonora, le pregunta qué podría ofrecerle a ella como esposa, lo máximo sería llevarla a vivir como artesana en Pasto. Insiste en la pregunta: ¿es eso lo que quieres? Y luego le dice que debe buscar a alguien de su condición. Por lo descrito hasta aquí, los personajes no quieren esta unión de ella con Alfonso.

Última reflexión

Eleonora solo recibirá parte de la herencia si se casa con Manuel María según el testamento. Ella no soporta la muerte de Alfonso y se convierte en una habitante del bosque que de noche va a visitar la tumba de Alfonso, la familia que vivía en la hacienda se traslada a Buga. Dicha hacienda la compra otra familia adinerada que vive en Pasto.

¿Qué ocurre con la naturaleza? Jorge Verdugo diría que todo empieza de forma idílica y termina de manera pavorosa[17]. Ese jardín de luces y flores coloridas se vuelve maleza, en la tumba hay una zarza y de repente revienta la flor de azafrán, la misma flor que Eleonora llevaba a María cuando le confesaba su amor por Alfonso. La misma flor que este hombre le hinca en el ojal a ella cuando duerme, sin olvidar los significados del verbo “hincar”.

El narrador va a la tumba de Alfonso, y revienta la flor de azafrán, limpia la tumba porque está hecha de maleza y la flor que revienta lo baña con agua. “Entre la zarza que ya avanzaba sobre la sepultura, ví que había reventado una flor de azafrán. Procuré limpiarla de maleza y me llené de humedad mis manos, porque la flor derramó de su cáliz brillantes gotas” (p.115)

Las palabras finales son una especie de reflexión y conclusión, allí leemos: “¡Ay cuánto cuesta un crimen! ¡Qué de consecuencias dolorosas produce! ¡Cómo conduce á la degradación y á la miseria! […] De aquí es que resulta que los pueblos corrompidos son los pueblos miserables y degradados […]y que á grandes pasos corren á su exterminio, por ser el crimen un minador de su fundamento […]Dios […]les impone el castigo en el tiempo, y por tanto la asociación prevaricadora añade al mal del delito el de la pena impuesta” (p.115)

Luego leemos: “cuantas veces el pecado de uno decide de la vida de una nación y de una familia. Peca el rector de una sociedad, peca el jefe del hogar, y todos sus miembros son cubiertos con el castigo” (p.116); finalmente está este fragmento bíblico: “Patres nostri, peccaverunt et non sunt, et nos iniquitates eorum portavimus” (p.116) que puede traducirse: “Nuestros padres pecaron: ya no existen; y nosotros cargamos con sus culpas.” (Lamentaciones 5,7.) Don Pablo y Julia ya no están, pero Alfonso sí.

Se continúa fundamentando este destino y se cita todavía a la Biblia: “Peca David y al ver al ángel que hería de muerte á su pueblo , dirigiéndose a Dios exclama: “Ego sum qui peccavi, ego iniqué egi: isti qui oves sunt quid fecerunt?” (p. 116), esto último se traduciría así: “Yo fui quien pequé, yo cometí el mal, pero estas ovejas ¿qué han hecho? Caiga, te suplico, tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre” (II Samuel 24, 17), dicha cita se extiende a lo que se mencionó como los errores del gobernante. La reiteración a la expiación se cierra religiosamente, esta cita justifica el destino de la novela: “Dios […] castiga á los hijos por los pecados de los padres” (p.116) y este otro fragmento universaliza esa ley del texto literario: “Adán se avergüenza de su desnudez porque ha pecado; y la humanidad se duele de su flaqueza porque pecó con él; Adán quebró su cetro de rey de la Creación, y la humanidad se despeña desde su trono al dolor y á la miseria; Adán llora su crimen, y la criminal humanidad se desata en lágrimas” (p.117).

*

Algunos investigadores ven en la hacienda un paraíso, que luego desaparece para convertirse en lo contrario, donde deambula una maga, hamadríade dice el texto, con una varita mágica, un ramo de encino, al final tanto el jardín como el cementerio se oscurecen entre la maleza. Eleonora es habitante del bosque, solo de noche se la observa.

Un escritor anheló leer el arte clásico desde la visión contemporánea, eso busqué hacer en esta interpretación. Leer de otra forma La expiación de una madre.

Referencias

Álvarez, M. (Banrepcultural). (2020, 20 de agosto). Conferencia | Una generación decisiva en la historia del sur de Colombia. Pasto 1904-1930. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=RzlKfKZvye8

Álvarez, M. (2007). Élites intelectuales en el sur de Colombia. Pasto, 1904-1930. Una generación decisiva.  Pasto, Colombia: Universidad de Nariño.

Pabón, A.; Molina, D.; Viveros, D.; y Arcos, C. (2003). El lado suroeste. Pasto: Districomputo.

Pérez, V. (1995). “Vida y obra de José Rafael Sañudo”. En: Sañudo, J. Estudios sobre la vida de Bolívar. Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, S.A.

Picasso, P. (1897). Ciencia y caridad  [Pintura]. Museu Picasso, Barcelona (España). https://historia-arte.com/obras/ciencia-y-caridad

Rodríguez de Rodríguez, N. (2003). José Rafael Sañudo y su pensamiento filosófico. Pasto, Colombia: Ediciones UNARIÑO.

Sañudo, J. (1995). Estudios sobre la vida de Bolívar. Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, S.A.

Verdugo, J. (2016). Entre lo idílico y lo pavoroso. Cinco novelas de autores de Nariño. Pasto: Alcaldía de Pasto.

[1] Escritor, Magister en literatura de la Pontificia Universidad Javeriana y abogado de la Universidad de Nariño, ha sido profesor de literatura en distintas universidades, como la Universidad Pedagógica Nacional, la Santo Tomás entre otras. Actualmente es profesor de la Universidad Javeriana, en el Departamento de lenguas; de la Universidad Central en Creación literaria y director del Taller de escrituras creativas de Idartes (Instituto Distrital de las Artes). En el 2019 concluyó sus novelas La trama y El lenguaje secreto, las cuales nos ubican en la tecnología secreta que esconde la ciudad. También es autor de los libros: La escritura del procedimiento imaginativo: La creación continua en César Aira; Living British Literature. From the Anglo-Saxon World to the Early Renaissance; Narrativa; Lírica; Dramática, Literatura contemporánea, Estética, entre otros.  Además ha publicado en diferentes antologías y revistas especializadas.

[2] En una entrevista, Jorge Verdugo lo explica de esa manera (Pabón, A.; Molina, D.; Viveros, D.; y Arcos, C. (2003). El lado suroeste. Pasto: Districomputo. p.136)

[3] Sañudo, J. (1995). Estudios sobre la vida de Bolívar. Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, S.A.

[4] Pabón, A.; Molina, D.; Viveros, D.; y Arcos, C. (2003). El lado suroeste. Pasto: Districomputo. pp.61-66.

[5] Pérez, V. (1995). “Vida y obra de José Rafael Sañudo”. En: Sañudo, J. Estudios sobre la vida de Bolívar. Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, S.A.

[6] Ibid.

[7] Esta información la pueden encontrar en el libro José Rafael Sañudo y su pensamiento filosófico de Nohora Rodríguez de Rodríguez.

[8] Es importante ampliar esta información con la lectura del libro Élites intelectuales en el sur de Colombia. Pasto, 1904-1930. Una generación decisiva, de María Teresa Álvarez.

[9] Álvarez, M. (Banrepcultural). (2020, 20 de agosto). Conferencia | Una generación decisiva en la historia del sur de Colombia. Pasto 1904-1930. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=RzlKfKZvye8

[10] Picasso, P. (1897). Ciencia y caridad  [Pintura]. Museu Picasso, Barcelona (España). https://historia-arte.com/obras/ciencia-y-caridad

[11] En esta novela hay palabras con tilde cuando actualmente no la llevarían, en algunas citas sucede eso con la vocal “á”, como lo podrán confirmar.

[12] El subrayado es mío.

[13] El subrayado es mío.

[14] “Y diciendo esto, sacó un puñal ensangrentado de su seno asqueroso, y haciendo abertura en el pecho de Eleonora se le clavó con horribles ademanes. Eleonora dio un agudo grito y quedó yerta al instante. El espectro desapareció” (p.48).

[15] “Qué coincidencia con tan terrible sueño; el puñal que me arranca el corazón se trueca en una flor tan bella y colocada en el mismo punto donde sentía el escozor de la cruel herida” (p.49).

[16] “Tentábase su cuerpo como si quisiese encontrar en él huellas del asqueroso contacto del espectro, y sobre todo el pecho donde aun sentía el agudo dolor que le produjo el puñal; ¡y cuál no fue su sorpresa, cuando en lugar del acero encontró en el ojal del saco, una hermosa flor de azafrán que parecía recién cortada de su tallo!” (p.49).

[17] Verdugo, J. (2016). Entre lo idílico y lo pavoroso. Cinco novelas de autores de Nariño. Pasto: Alcaldía de Pasto.

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