domingo, 26 de julio de 2026
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Juancho López, hasta que caiga la última lagrima o el Yeti mítico

“No estamos viejos, solo nos llegó la tarde cargada de recuerdos, lecciones, aprendizajes y con la alegría intacta hasta que llegue el último suspiro para decir adios con la satisfacción de irnos haciendo lo que siempre amamos”. Míriam Lucy. https://youtu.be/9VBO3R3E_so?si=fCKVTX_kN4PNwTDU La déc…

Pablo Emilio Obando Acosta·25 de julio de 2025·4 minutos de lectura
Juancho López, hasta que caiga la última lagrima o el Yeti mítico
“No estamos viejos, solo nos llegó la tarde cargada de recuerdos, lecciones, aprendizajes y con la alegría intacta hasta que llegue el último suspiro para decir adios con la satisfacción de irnos haciendo lo que siempre amamos”.
Míriam Lucy.
La década de los 60 es inolvidable, especialmente por el destello musical que invadió como un universo la galaxia juvenil. Desde la invasión británica hasta la irrupción de The Beatles que marcó distintas tendencias de la juventud cocacolera y a go-go.
Colombia no podía quedarse atrás en este destello musical dando lugar a la irrupción de sonidos sicodelicos, rocanroleros y marcados por el compás del ye-ye y el twist. Los jóvenes con su capul a cuestas y las quinceañeras con su mini falda como símbolo de rebeldía e inconformidad. Aparece en el escenario mundial figuras de la talla de Elvis Presley, Chuck Berry, Bob Dylan, The Beatles, The Rolling Stones y toda una pleyade de grupos y artistas que estremecen la conciencia universal.
En el país de Bochica se empiezan a escuchar los acordes de Los Dinámicos, The Danger Twist, The Speakers, Los Ampex, Los Teen Agers, Los Flippers, Los Daro Boys y Los Yetis. Grupo, este último, que convocado por Discos Fuentes, graba un par de LP que enamora y estremece a los hippies y melenudos de la época. Marcan tendencia y conforman una generación que rompe con los moldes tradicionales.
Los Yetis surgen en Medellín y acompañan en diferentes giras a figuras musicales de los días dorados. En 1965 actúan como teloneros de Enrique Guzmán en un concierto memorable que impacta. Igualmente se presentan en este espectáculo inolvidable The Danger Twist con la voz inigualable de Freddy Wilson y su imborrable presentación de movimientos desafiantes y muchas veces censurados por la sociedad pacata de esos días de revolución y cambio.
Graban y vuelven música los poemas de Gonzalo Arango, el nadaista que se propuso no dejar un ídolo en su altar. Toman prestado de Elmo Valencia unas cuantas letras y las llevan al pentagrama. Se une la filosofía, la música y el arte. Marta Traba pone sobre el tapete la necesidad de organizar eventos culturales y convoca a los jóvenes a pisotear valores tradicionales. El pintor Fernando Botero, nadaista irredento, dona cuadros para impulsar el talento de esa generación.
Los Yetis con Juancho López a la cabeza revolucionan las costumbres. Se levantan como ídolos y se convierten en figuras que representan los anhelos de una generación nacida en posguerra. Sus guitarras son hechas casi que artesanalmente. Surge El Club del Clan, Radio Quince y en cada ciudad se organiza el club de fans de las agrupaciones musicales que se viste de capul, sicodelia y rocanrol.
Juancho López inicia muy joven en la música, aporta su voz y su talento y hace de Los Yetis una agrupación mítica y legendaria.
En el año 2025 nos sorprende gratamente con una interpretación magistral, acompañado de una maravillosa musicalización y una prodigiosa edición. Octogenario y vital nos regala con su voz HASTA QUE CAIGA LA ÚLTIMA LAGRIMA. Una historia de amor incondicional, de un ser que ama como pocos y que encuentra en la palabra amor la razón para continuar viviendo y existiendo. Su voz, como el buen vino, nos permite conectarnos con sentimientos adormecidos en el fondo del corazón.
Lo excepcional es que Juancho Los Yetis canta como en sus mejores épocas, con sentimiento, carisma y vitalidad. Nos demuestra que la vida únicamente termina cuando se agotan los sueños y los anhelos. Su empatia con el pentagrama toma un nuevo carisma para acariciarnos con tonalidades llenas de romance y fantasía, de una entrega total y transparente como un poema nadaista implosionando en medio de una noche estrellada.
Me ha maravillado esta canción y más aún la interpretación de Juancho López en una prolongación de un extasis generacional que se niega a abandonar escenarios y caminos. Juancho López revive los gloriosos días de los 60, los convierte en un Lázaro que trasciende fronteras y generaciones.
Y es maravillosa esa edición y producción que conjuga la modernidad con la nostalgia, trayéndonos imágenes de unos Yetis jóvenes y con su mirada puesta en el horizonte de unos días que se convertirán en la historia viva de una leyenda inolvidable y siempre cercana.
Gracias Juancho López, desde la eternidad tus hermanos Yetis deben cantar contigo mientras los corazones se arrugan y desarrugan en el pecho y entre la sangre para decirnos que hasta que no caiga la última lágrima el mundo continuará siendo esa eterna canción que hoy nos estremece y nos convierte en unos nuevos Yetis en la colina que únicamente habitan los locos y los desadaptados.
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