Por: Tirso Benavides Benavides
Juan Guillermo Bastidas Cabanillas es un cerebro fugado, que promete volver. Este cirujano cardiovascular nació en Pasto, ciudad de la que siempre añora sus montañas, su cultura y sobre todo su profundo sentido humano. Un entorno que marcaría para siempre su concepción de la medicina y del servicio, sumado al ejemplo de su padre, el Dr. Guillermo Bastidas Guzmán un destacado internista. Así, desde muy joven comprendió que ser médico no se limita únicamente a tratar enfermedades, sino en asumir un compromiso permanente con la vida y con las necesidades reales de su comunidad.
A los 17 años, ante la ausencia de una facultad de medicina en la región, se trasladó a Bogotá para iniciar sus estudios en la Universidad del Rosario donde se destacó por su disciplina, excelencia académica y vocación hacia el paciente. Prueba de este desempeño excepcional son el hecho de graduarse con honores y ser reconocido como el mejor interno, tanto por la universidad como por la Sociedad de Cirugía de Bogotá, una distinción reservada para estudiantes sobresalientes.
A pesar de las oportunidades que le ofrecía la capital, el joven médico decidió regresar a Pasto para servir a su gente. Realizó su año rural con la Secretaría de Salud y continuó trabajando para esta entidad por dos años más, mientras apoyaba a su padre en la administración de la finca ganadera familiar, que todavía conserva activa.
La influencia de su papá fue determinante en el rumbo de su vida profesional. Motivado por él, viajó a Washington D.C. para cursar una maestría en Salud Pública, con énfasis en epidemiología e investigación, en George Washington University.
Sin embargo, mientras adelantaba sus estudios, ocurrió una tragedia que cambiaría para siempre el curso de su vida. Su padre sufrió una disección aguda de aorta mientras ejercía como internista en el Hospital Departamental de Nariño. Por ese entonces, Pasto no contaba con un cirujano cardiovascular ni vascular periférico capaz de atender una emergencia de esa magnitud. El doctor Guillermo Bastidas fue trasladado de urgencia a Cali, pero falleció al llegar a la Fundación Valle del Lili. Esa pérdida fue devastadora. Sin embargo, de ese dolor nació una promesa personal: convertirse en un gran cirujano cardiovascular.
Con ese propósito, reorientó radicalmente su carrera. Se trasladó a Boston, donde realizó su internado en cirugía general en la facultad de medicina de University of Massachusetts. Posteriormente ingresó a la residencia de cirugía general en Louisiana State University, en la ciudad de Nueva Orleans. En las aulas gringas volvió a brillar por su excelencia académica: otra vez grado con honores y el ser reconocido como el mejor residente de su promoción. Ocupó destacados cargos académicos, entre ellos jefe de residentes y jefe académico de cirugía general.
Durante su residencia dedicó un año completo a la investigación en ciencias básicas. Participó en investigaciones sobre angiogénesis y tumores neuroendocrinos, cuyos resultados contribuyeron al entendimiento de los mecanismos biológicos asociados al crecimiento tumoral.
La determinación de cumplir su promesa lo llevó a Los Ángeles, California, donde ingresó a la subespecialización en cirugía cardiovascular y torácica en la Loma Linda University. Durante tres años se formó con juicio, en jornadas intensas, en cirugía cardiovascular avanzada y en el manejo de enfermedades complejas de la aorta, pulmón y esófago, consolidando así la misión que se había autoimpuesto tras la muerte de su padre.
En Loma Linda tuvo la oportunidad de trabajar junto al doctor Leonard Bailey, un referente de la cirugía cardiotorácica mundial, reconocido por realizar el primer trasplante cardíaco exitoso en un infante y por liderar uno de los primeros procedimientos de xenotrasplante utilizando un corazón de babuino en un recién nacido. Bajo su mentoría, el doctor Bastidas participó en proyectos innovadores enfocados en técnicas mínimamente invasivas para cirugía cardíaca, orientadas a reducir el trauma quirúrgico y acelerar la recuperación de los pacientes.
Los resultados de estas investigaciones fueron publicados en The Annals of Thoracic Surgery, una de las revistas científicas más prestigiosas en cirugía cardiotorácica, contribuyendo al desarrollo temprano de procedimientos mínimamente invasivos para el tratamiento de enfermedades valvulares cardíacas.
Durante su etapa en California, el doctor Bastidas se involucró también en el desarrollo de técnicas de vanguardia con el sistema robótico Da Vinci para el manejo de enfermedades torácicas del pulmón y del esófago, enfocándose en ampliar las posibilidades de la cirugía robótica mínimamente invasiva en patologías complejas que anteriormente requerían intervenciones altamente agresivas.
Entre sus aportes más destacados se encuentra una de las primeras cirugías robóticas realizadas para salvar la vida de un paciente con estrangulación gástrica intratorácica. Mediante el sistema robótico, logró reducir el órgano comprometido y resolver la emergencia sin necesidad de una toracotomía extensa ni una exploración abdominal abierta, procedimientos que en aquella época se asociaban con alta mortalidad y complicaciones severas. Este trabajo fue presentado ante importantes academias quirúrgicas y publicado como aporte pionero en cirugía robótica torácica.
A partir de esa experiencia, continuó desarrollando nuevas técnicas quirúrgicas y participando en múltiples investigaciones. A lo largo de su carrera, ha publicado numerosos trabajos científicos y ha participado como conferencista y expositor en congresos académicos de alto nivel en los Estados Unidos y en escenarios internacionales, consolidando su reconocimiento dentro de la comunidad médica.
Con el paso de los años, su trayectoria académica y quirúrgica lo llevó a convertirse en profesor clínico de cirugía cardiovascular y torácica en la facultad de medicina de la Universidad de Marshall en West Virginia , donde trabaja frente a estudiantes de medicina, residentes de cirugía y fellows, en el desarrollo de de su trabajo en cirugía robótica, especialmente en cirugía pulmonar, cirugía esofágica y manejo quirúrgico del cáncer torácico. También forma parte activa del comité de cáncer de la universidad, contribuyendo al manejo multidisciplinario de pacientes oncológicos y al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.
A pesar de este cúmulo de logros académicos, científicos y profesionales, el médico Juan Guillermo Bastidas considera que aún tiene una misión pendiente. Su mayor anhelo es regresar algún día a Pasto para ayudar a su gente en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, precisamente las mismas patologías que arrebataron la vida de su padre y que marcaron profundamente el rumbo de su vocación.
Tras décadas de formación, investigación y experiencia quirúrgica en los Estados Unidos, su deseo es llevar a su tierra las técnicas avanzadas y los conocimientos desarrollados en centros médicos de alta complejidad, especialmente en cirugía cardiovascular, cirugía torácica y procedimientos mínimamente invasivos. Para él, regresar a Pasto no representaría únicamente un retorno profesional, sino también el cierre de un ciclo profundamente humano: devolverle a su ciudad todo aquello que la vida y la medicina le permitieron aprender alrededor del mundo.
