Empieza a sonar e imponerse el tema “El ordinario”, de la autoría de Juan Riascos y Juan Carlos Lasso, musicalizado por Ronal.
El tema pretende formular un llamado a la ciudadanía sobre la inconveniencia de utilizar pólvora en este fin de año y promover unas fiestas en paz y tranquilidad.
Afortunadamente los índices de accidentalidad con este producto, que se vuelve un factor común en muchos hogares de Nariño, ha descendido gracias a campañas de gran despliegue en nuestro municipio, gracias al tesón y fortaleza cultural del subsecretario de cultura municipal de Pasto, Juan Carlos Lasso.
En un ritmo pegajoso, armónico y con una letra que nos invita a reflexionar sobre el uso de la pólvora y sus peligros para la salud, tanto humana como animal.
No ha sido fácil transmitir un mensaje de prevención por cuanto el uso de la pólvora, se entrelaza con agüeros y creencias de una sociedad tradicionalista y convencional, que difícilmente supera sus traumas y esquemas de educación.
Una novedosa manera de educar, de formar, de combatir esquemas caducos y obsoletos, pero que se vuelve necesaria para superar esas cifras que año tras año nos ubicaban en los primeros lugares de accidentalidad por la pólvora.
Reconocemos el esfuerzo realizado por la administración municipal en la difícil tarea de combatir y superar paradigmas sociales que se relacionan directamente con las festividades de fin de año. Es lamentable comprobar como en muchos hogares estas festividades terminan en tragedias y dolores para los miembros de la familia.
Ningún esfuerzo es vano en esta misión que trasciende creencias, ideologías y tradiciones. Por primera vez, en muchos años, Pasto y Nariño no ocupan los primeros lugares de siniestros causados por la irresponsabilidad en el uso de la pólvora.
Excelente labor del subsecretario municipal de cultura Juan Carlos Lasso que ha demostrado que su misión va más allá de los escritorios y ha logrado llegar a la sensibilidad de padres, madres y adultos responsables del cuidado de los niños y adolescentes en estas fiestas de fin de año.
Con villancicos, canciones, tomas de vías y visitas a centros educativos y culturales se ha alcanzado un registro histórico bajo en materia de lesiones. Esperamos que este 31 de diciembre las cifras no aumenten y que, por el contrario, nos permitan dar un reporte positivo y satisfactorio.
Un llamado a la ciudadanía en general para que no nos desbordemos de la alegría en procura de vivir en paz y armonía este 31 de diciembre, fecha en la cual despedimos un año y recibimos un año nuevo. Que explotemos de alegría , no de pólvora.

