domingo, 26 de julio de 2026
Colombia Positiva
✦ Solo noticias positivas ✦
Cultura

José Rafael Sañudo y Vicente Pérez Silva: dos conciencias contra el olvido histórico

Pablo Emilio Obando A. En tiempos donde la fugacidad de la opinión suele reemplazar el rigor del pensamiento, la aparición del folleto Algo más sobre la vida y obra de José Rafael Sañudo, publicado por Vicente Pérez Silva en octubre de 2025, constituye un acontecimiento intelectual de primer orde…

Pablo Emilio Obando Acosta·13 de mayo de 2026·5 minutos de lectura
José Rafael Sañudo y Vicente Pérez Silva: dos conciencias contra el olvido histórico
Pablo Emilio Obando A.
En tiempos donde la fugacidad de la opinión suele reemplazar el rigor del pensamiento, la aparición del folleto Algo más sobre la vida y obra de José Rafael Sañudo, publicado por Vicente Pérez Silva en octubre de 2025, constituye un acontecimiento intelectual de primer orden. No se trata simplemente de un cuaderno de evocaciones históricas ni de una recopilación documental alrededor de la figura del gran pensador nariñense José Rafael Sañudo. Estamos ante un texto de combate moral, una pieza de memoria crítica y, sobre todo, una reivindicación de la dignidad del pensamiento libre en Colombia.
El folleto posee, desde sus primeras páginas, la gravedad de los documentos escritos no para satisfacer la vanidad literaria de un autor, sino para dejar constancia de una injusticia histórica. Y quizá allí radique su mayor mérito: Vicente Pérez Silva no escribe desde el resentimiento, sino desde la serenidad ética de quien comprende que el silencio impuesto a los intelectuales termina siendo una forma de mutilación cultural.
La dedicatoria que acompaña el ejemplar —“A las magníficas manos de mi apreciado amigo Pablo Emilio Obando, con mi solidaridad intelectual y mi irrestricto reconocimiento por los vuelos de su pluma”— no es una fórmula cortesana. Es, en realidad, una declaración de fraternidad espiritual entre hombres que entienden la escritura no como ornamento, sino como compromiso moral frente a la historia. Porque las grandes dedicatorias, como las grandes amistades intelectuales, tienen algo de testamento invisible.
El eje central de este extraordinario folleto gira alrededor de un episodio que debería avergonzar a buena parte de la institucionalidad cultural colombiana: la decisión de la Academia Colombiana de Historia de impedir que Vicente Pérez Silva pronunciara unas palabras en homenaje al centenario del nacimiento de José Rafael Sañudo, en 1972. El hecho, más allá de la anécdota, revela hasta qué punto ciertas academias han actuado históricamente como guardianas de una ortodoxia ideológica incapaz de tolerar voces disidentes.
Porque Sañudo cometió un pecado imperdonable para el dogma republicano colombiano: pensar por cuenta propia. Su obra Estudios sobre la vida de Bolívar no fue una agresión vulgar contra el Libertador, como quisieron hacer creer sus detractores, sino un ejercicio de revisión histórica desde la independencia crítica. Y en sociedades acostumbradas al culto de los héroes, el pensamiento crítico suele confundirse con sacrilegio.
Allí aparece el inmenso valor del trabajo de Vicente Pérez Silva. Él no pretende canonizar a Sañudo. Hace algo más difícil y más noble: defender su derecho a disentir. Esa diferencia es esencial. Porque mientras los fanatismos necesitan santos intocables, la verdadera cultura necesita hombres capaces de discutir incluso las verdades consideradas sagradas.
Uno de los aspectos más conmovedores del folleto es precisamente la reconstrucción de aquel ambiente hostil que rodeó a Sañudo desde la publicación de su obra. La reproducción de la hoja volante de 1925, titulada Protesta de pie ante el Libertador, distribuida en Pasto y firmada por numerosas personalidades de la época, revela una sociedad dominada por el temor al pensamiento heterodoxo. Resulta impresionante advertir cómo el lenguaje de la condena moral y patriótica fue utilizado para desacreditar una investigación histórica. La historia colombiana ha sido pródiga en inquisidores civiles.
Y, sin embargo, el tiempo terminó inclinándose del lado de Sañudo.
Sus críticos envejecieron dentro de la retórica. Su obra, en cambio, sobrevivió. Permanece viva porque estaba construida sobre preguntas incómodas y no sobre consignas pasajeras. Esa es la diferencia entre los libros que nacen del coraje intelectual y aquellos que apenas obedecen a la obediencia ideológica.
El folleto de Vicente Pérez Silva posee además otro mérito extraordinario: la humanización de José Rafael Sañudo. El capítulo dedicado al “niño genial”, el reportaje de Manuel Pantoja en 1947 y las referencias a artículos de figuras como Germán Arciniegas permiten contemplar no solamente al polemista, sino también al hombre. Y acaso allí descubrimos la dimensión más profunda de Sañudo: la de un intelectual solitario, lúcido y valiente, consciente del precio que debía pagar quien se atreviera a cuestionar las narrativas oficiales.
Pero quizá el instante más alto de esta obra aparece cuando Vicente Pérez Silva decide devolver el pergamino y el escudo que lo acreditaban como miembro de la Academia Colombiana de Historia. Ese gesto tiene una grandeza que desborda lo anecdótico. En un país donde tantos hombres se aferran desesperadamente a títulos, cargos y reconocimientos, Vicente Pérez Silva hizo exactamente lo contrario: renunció a los honores para preservar la coherencia.
Ese acto lo emparenta espiritualmente con Sañudo.
Porque ambos entendieron que la dignidad intelectual vale infinitamente más que cualquier diploma colgado en una pared.
Hay libros que informan. Otros entretienen. Algunos enseñan. Este folleto, en cambio, interpela. Obliga a pensar sobre la relación entre poder y cultura, entre academias y censura, entre historia y libertad. Y sobre todo obliga a preguntarnos cuántos pensadores colombianos fueron silenciados simplemente por apartarse del relato oficial.
En estas páginas, las líneas del tiempo parecen cruzarse para unir a dos figuras excepcionales de Nariño y de Colombia: José Rafael Sañudo y Vicente Pérez Silva. Dos hombres distintos en temperamento y época, pero semejantes en lo esencial: la fidelidad absoluta a sus convicciones. Ambos comprendieron que la cultura no consiste en repetir lo aceptado, sino en atreverse a pensar incluso contra la corriente.
Pocas regiones tienen el privilegio de haber dado dos espíritus de semejante estatura moral e intelectual. Y pocas veces un folleto aparentemente breve logra contener una lección tan profunda sobre el valor civil de la palabra.
Algo más sobre la vida y obra de José Rafael Sañudo no es únicamente una reivindicación histórica. Es también una advertencia para el presente. Porque toda sociedad que margina a sus pensadores incómodos termina empobreciéndose espiritualmente. Y toda academia que teme al disenso termina convirtiéndose en un mausoleo del pensamiento.
Vicente Pérez Silva, con la serenidad de los verdaderos humanistas, ha dejado en estas páginas mucho más que un testimonio personal: ha dejado una lección de independencia intelectual para la Colombia contemporánea
Compartir:

“Compartir” abre las apps de tu teléfono (WhatsApp, Instagram y más). “Imagen para estado” genera una tarjeta de la nota lista para subir como estado.