Por: Jacobo Viveros Granja[1]
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Cuando alguien escribe sobre un autor, suele hacerlo porque siente afinidad con dicho escritor y su obra, es decir, es mucho más fácil analizar los textos que son de nuestro gusto. Pero un ejercicio que vale la pena hacer, es el de analizar los poemas de alguien con quien no sintamos cercanía, esto puede llevarnos a una posible objetividad. Recuerdo un cuento en donde el personaje habla en un periódico sobre un escritor que encontró en sus investigaciones, empezó a obligar a la gente a leerlo por los méritos que decía tener (mas no los poseía); el crítico literario se pasó la vida publicando poemas de ese autor e insistiendo en que leerlo era un deber. De repente, alguien descubre que dicho poeta era un familiar del crítico, y que este estaba construyendo una imagen para que la gente lo viera como parte de un linaje de intelectuales. A pesar de ello, logra que forme parte de la historia de la literatura.
Lo que me propongo en esta ocasión, es analizar un libro de poesía, ajeno a lo que busco estéticamente como lector. El escritor es Javier Santacruz, y muere a los 29 años en Pasto (Colombia).
Jorge Luis Borges habla en un poema de “las dos abstractas fechas”[2], en el caso del poeta Javier Santacruz, fueron 1890 y 1919; fallece a los 29 años. Nace en Pasto (Colombia) y según una breve nota se educó en el “Colegio Seminario de los Padres Jesuitas. Siguió estudios de Derecho en la Universidad de Nariño y los concluyó en Bogotá”[3], al regresar a la ciudad de Pasto “fue elegido representante al Congreso Nacional”[4] y muere en esta misma ciudad.
Recordemos uno de sus poemas (“El cóndor suicida”): en él el protagonista es un animal, quizás puede ser símbolo de algo más si el lector se identifica con la situación que vive ese personaje. Es un cóndor “meditabundo”[5] que mira “sin cesar al infinito”[6], entonces surge una imagen poética: hay una estrella, la cual aparece en la noche, pero el poema lo dice de esta manera: “envuelta entre los velos de la noche”[7] y el ave la “Miraba en el azul pálida y bella”[8].
Observen cómo la noche es reemplazada por “el azul”. Al seguir la lectura, hay una rutina (o un ritual) de este observador, “lentamente”[9] se acerca, justo cuando el sol desaparece (se hunde, dice el texto) “tras las cumbres enlutadas”[10] y clava “en la estrella sus miradas”[11], yo sugeriría que el lector se preguntara qué implica el haber usado ese verbo (“clavaba”) para observar en cada atardecer a esa estrella. Esa forma verbal vuelve a aparecer, más adelante, el cóndor sueña con ascender “Hasta clavar la garra triunfadora/En la bóveda azul”[12].
Casi al final, con “honda pesadumbre”[13], “Clavó la vista en el lejano cielo”[14], otra vez se mencionan sus garras, “crispó las garras poderosas”[15] y “Se lanzó como un rayo hacia el abismo”[16]. El final del poema tiene una estrofa que a mi parecer como lector es innecesaria, pues podemos inferirla, alguno de ustedes dirá: “a mí me parece que no sobra”, en ese caso, la discusión termina, pues como en el cuento de Borges titulado “Los teólogos”, el teólogo y el heresiarca forman una sola persona:
Al otro día vióse en la hondonada,
Del turbio río, sobre los ribazos,
Un pico roto, una ala ensangrentada,
Y el cuerpo de un cóndor… hecho pedazos![17]
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Hay algo que tiene que ver con el repertorio de palabras del poeta, ese repertorio son vocablos o expresiones que se encuentran en su sistema poético y que caracterizan su estilo[18]. Cuando ustedes leen a Octavio Paz hay ciertos términos o frases en el lenguaje de su poesía que nos hace sentir su voz. En el caso de Javier Santacruz tenemos estos: alabastrina, alborada, flébiles, lóbrego, taciturno, estrella pensativa, coronada frente, celaje de la aurora, purezas de rocío, fragancias de azucena, insensata, cárdenos rubíes, zafir, nívea, etc.
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Leamos otros poemas de Javier Santacruz, “Tarde de julio”, observen cómo en la primera estrofa priman la idea del ardor y ciertos colores (nevado; azul, oro), cuando escribe “nevado velo” hay que inferir cuál sería ese color:
[…]Tras nevado velo
Venus en lo alto de los cerros arde:
¡Azul y silencioso sufre el cielo
Las invasiones de oro de la tarde!
Un ejercicio que les propongo a ustedes, consiste en responder esta pregunta: ¿qué quiere decir el poema cuando afirma “Las invasiones de oro de la tarde”?
¿Recuerdan que en otro poema la estrella estaba “envuelta entre los velos de la noche”?, observen que en el poema “Reclamo” la voz poética se dirige a la destinataria y la cubre así: “Hoy que te miro en el misterio envuelta”.
No hay que olvidar que en un poema no habla el autor sino una voz poética, un sujeto lírico o un yo poético, es un emisor que ficticiamente crea el escritor para distanciarse y dejar que esa ficción se exprese.
«Conclusiones»
Una forma de analizar los poemas de un autor podría ser extrayendo los fragmentos que ustedes consideren como los más memorables, ya sea porque ese escritor ha conseguido construir poéticamente una imagen o por la forma como ha expresado una idea, estos son algunos ejemplos de su obra (sin embargo, la escogencia sigue siendo personal, y variará según el lector):
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“[…] cuando el cielo/era un enorme y diáfano zafiro”[19]
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“Hasta el lejano azul de las montañas”[20]
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“En las noches brumosas, solitaria/Se arrodilla, en silencio, sobre el lecho/ Y murmura, muy quedo, una plegaria”[21]
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“heridas por los cárdenos reflejos”[22].
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“Los recuerdos […] son golondrinas,
que huyendo del alero rumoroso,
van a formar su nido silencioso,
entre el muro vetusto de las ruinas”[23]
Si recomendara la lectura de uno de los poemas de Javier Santacruz, sugeriría estudiar el poema titulado: “¡Anda!”. La forma cómo recrea la relación entre Samuel Beli-Beth (el judío errante) y Jesús, va acompañada de una especie de coro que le repite una orden todo el tiempo al condenado peregrino.
«Referencias»
Santacruz, J. Obra poética. Pasto: Graficolor, 1995.
Viveros, J. “Fuego petrificado”. En: https://revistamomentos.co/blog-literario-fuego-petrificado/
Viveros, J. (Página10). (2020, 16 de septiembre). La literatura y sus múltiples significados: Jacobo Viveros Granja, escritor, poeta y ensayista. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=BtsEJH4NVhg
[1] Escritor y docente universitario. Correo: viverosjacobo@gmail.com
[2] Borges, J. “H.O.”
[3] Eudoro Narváez en: Obra poética, de Javier Santacruz, p.5.
[4] Ibid.
[5] Santacruz, J. Obra poética. Pasto: Graficolor, 1995. p.9.
[6] Ibid.
[7] Ibid.
[8] Ibid.
[9] Ibid.
[10] Ibid.
[11] Ibid.
[12] Ibid., p.10.
[13] Ibid.
[14] Ibid.
[15] Ibid.
[16] Ibid.
[17] Ibid.
[18] César Aira sugiere esto al escribir sobre Alejandra Pizarnik.
[19] Santacruz, J. Obra poética. Pasto: Graficolor, 1995. p.22.
[20] Ibid.
[21] Ibid., p.23.
[22] Ibid., p.28.
[23] Ibid., p. 38.

