La posibilidad de que el Gobierno Nacional implemente un programa de compra de hoja de coca en el departamento de Nariño, similar al anunciado para algunas zonas del Cauca, ha generado gran expectativa en la región. Sin embargo, según la respuesta a un derecho de petición realizado por Página 10, la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI) expresa que la iniciativa todavía está en etapa preliminar y depende de varios factores regulatorios y operativos.
El programa en Nariño: ¿una posibilidad?
Actualmente, Nariño cuenta con 17.212 familias inscritas en el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS). Aunque el departamento es uno de los más afectados por la expansión de cultivos de uso ilícito, la extensión de un programa de compra de coca a esta región aún no ha sido confirmada. La DSCI explicó que cualquier intervención de este tipo debe estar precedida por la expedición de un marco normativo que permita el uso lícito de la hoja de coca, regulación que está en manos del Ministerio de Justicia y del Consejo Nacional de Estupefacientes.
¿También comprará en Nariño? Uno de los departamentos más afectados por crecimiento y concentración del cultivo, según el último informe de la UNODC. https://t.co/vukWCutCJY
— Mario Cepeda Bravo (@mariocepedabra) October 19, 2024
Las condiciones necesarias
El Gobierno ha señalado que la implementación del programa en cualquier territorio debe cumplir con una serie de condiciones:
- Habilitación legal: Es necesario un decreto que regule los usos lícitos de la hoja de coca, enfocados en fines médicos, científicos o industriales.
- Concertación comunitaria: Los planes operativos deben ser diseñados en diálogo con las comunidades para garantizar la transparencia y el respeto a las particularidades de cada región.
- Seguridad territorial: La intervención requiere un entorno seguro, con presencia efectiva de las Fuerzas Militares y de Policía, desminado humanitario y monitoreo constante.
Un enfoque integral
El programa busca no solo la compra de hoja de coca, sino también promover la reconversión económica hacia actividades lícitas. Esto incluye proyectos agrícolas, capacitación y acceso a mercados legales, así como el desarrollo de cadenas productivas que aprovechen los usos no psicoactivos de la planta, como fertilizantes, textiles o productos gastronómicos.
¿Una propuesta improvisada?
El anuncio del presidente Gustavo Petro sobre la posible compra de cultivos de coca en El Plateado, Cauca, ha generado críticas debido a la ausencia de estudios previos, una reglamentación clara o una política pública detallada que establezca los costos y los mecanismos operativos que implicaría esta medida. Sin un marco sólido, estas propuestas podrían generar incentivos perversos, alentando la expansión de cultivos ilícitos en lugar de frenarla, y contradiciendo el objetivo inicial de transitar hacia economías lícitas. Además, la falta de claridad en las condiciones y en la financiación podría dificultar la implementación efectiva de esta política y generar desconfianza tanto en las comunidades como en las instituciones responsables.
¿Cuándo se definirá la intervención en Nariño?
Aunque el programa ya se está considerando en zonas como el corregimiento El Plateado y el Cañón del Micay en el Cauca, la extensión a Nariño dependerá del seguimiento y evaluación de los avances en estos territorios piloto. Según la DSCI, aún no hay fecha definida para implementar un esquema similar en Nariño, pero se mantiene el compromiso de fortalecer la presencia institucional y trabajar por la transición hacia economías lícitas.
En resumen, aunque la compra de coca en Nariño es una posibilidad a mediano o largo plazo, su realización depende de avances legislativos, condiciones de seguridad y concertación con las comunidades. Por ahora, el Gobierno Nacional sigue trabajando en las bases para una política integral que enfrente las problemáticas derivadas de los cultivos de uso ilícito en todo el país

