Por: Álvaro Zarama Canal
En el corazón de San Juan de Pasto, el 24 de septiembre de 1909, nació un hombre cuyo legado se tejió entre el derecho, la docencia y la música: Gerardo Zarama Rosero. Hijo de Julio Zarama Rodríguez y Rosario Rosero Zarama, desde temprana edad demostró una curiosidad intelectual que lo llevaría a destacar en diversos ámbitos.
Realizó sus estudios secundarios en el Instituto Champagnat de Pasto, donde obtuvo su título de bachiller. Posteriormente, se trasladó a Bogotá para cursar la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, obteniendo el título de Doctor en Derecho en 1934.
Su trayectoria en la Rama Jurisdiccional fue ejemplar. Ejercía con rectitud y compromiso, desempeñándose como juez municipal y de circuito en los municipios de Barbacoas, Tumaco, La Unión y Samaniego. Más adelante, fue juez civil y penal en San Juan de Pasto y juez superior en la misma ciudad. Culminó su carrera como fiscal del Tribunal Superior de Ipiales, cargo desde el cual se jubiló tras años de servicio impecable.
Paralelamente, compartió su conocimiento como catedrático en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Nariño, formando a generaciones de profesionales con el mismo rigor y pasión que caracterizaban su ejercicio judicial.
Pero Gerardo Zarama Rosero no solo se destacó en el campo jurídico. La música fue su compañera constante, una herencia transmitida por su padre, el maestro Julio Zarama Rodríguez, quien le enseñó piano desde temprana edad. Durante sus años universitarios en Bogotá, las tardes en el famoso Café Windsor se llenaban de notas y tertulias. Allí, junto a compañeros y figuras políticas de la época, Gerardo interpretaba con maestría piezas clásicas y populares en el piano, acompañado de violines y conversaciones vibrantes.
En 1944, unió su vida a la de Marina Genoveva Canal Figueroa, con quien formó una familia de cuatro hijos: Ayda Marina, Yolanda Magdalena, Álvaro Gerardo y María Mercedes. Entre sus composiciones musicales se recuerdan el tango Elmira, el bolero Vida Mía y el pasodoble Origen Español, obras que reflejaban su sensibilidad y talento artístico.
El 19 de julio de 1989, Gerardo Zarama Rosero falleció en su amada Pasto. Fue despedido con música y afecto por sus hijos, familiares y amigos, dejando un legado imborrable en la justicia, la educación y la cultura nariñense. Su vida, marcada por la excelencia y la pasión, continúa inspirando a quienes conocen su historia.

