Por: José Luis Chaves López*
A partir del libro “Pa´ que se acabe la vaina
La verdad de América Latina es cantada por los literatos (Álvaro Mútiz – Aurelio Arturo)
Desde su libro, usted demuestra que hay dos tipos de verdades, la “verdad” oficial que es la que el gobierno y los políticos muestran y la “verdad verdadera” que es la que personas como los literatos y historiados manifiestan a través de sus escritos, novelas, poemas, artículos.
¿Por qué la gran mayoría de nuestros escritores han tenido que salir del país, y en muchos casos huyendo, por temor a su vida y su reconocimiento se ha dado en el extranjero y no en Colombia?
Le respondo: porque esta verdad, la verdadera, no le interesa al sector oficial dado que quedaría al descubierto la falsedad en la que se mueve el aparato político y los engaños con lo que manipula al pueblo.
Aunque desde el poder se proclame “libertad de expresión”, las novelas y los poemas, los escritos de cualquier tipo, que toquen temas sociales, no pueden circular libremente porque ponen en evidencia el manejo oscuro de los gobernantes: compra de votos, corrupción, narcotráfico, incluso muertos en su afán por llegar al poder.
Por ejemplo, la masacre de las bananeras, en 1928, contada por los libros de historia casi ni existe. En las clases de historia, en los colegios, ni siquiera se menciona. Pero, existe esta historia hecha novela. ¿Por qué se conoce y se acepta ese hecho contado desde la narrativa literaria?
Desde mi libro lo explico, la novela de Mariano Ospina Peña, narra con todo detalle la brutalidad del ejército y sus comandantes, enviados por el presidente de ese entonces, Miguel Abadía Méndez y su ministro de Guerra (así se llamaba en ese tiempo a ese despacho) para sofocar por cualquier medio la protesta y favorecer a los dueños de las plantaciones para terminar de cualquier manera con la huelga, que adelantaban los trabajadores de la United Fruit Co. Eso sucedió y se puede documentar, pero, los documentos oficiales no se incluyen en los libros de historia y lo que aparece es una novela y se lee precisamente como fue escrita, como novela, con sus consecuencias y circunstancias. En conclusión: novela igual a ficción.
Los libros de historia no mencionan muchos acontecimientos, pero los literatos si escriben, aunque muchas veces les prohíben publicar, lo que realmente aconteció en las bananeras y en otros tantos escenarios. ¿Por qué la verdad no es contada oficialmente?
La realidad (la verdad verdadera) no la puede aceptar, ni contar, el gobierno por las consecuencias internacionales que le traería. Una masacre es una masacre, pero como se narra a través de una novela, como lo dije antes, es ficción. Ahora bien, es más fácil prohibir que los escritores publiquen, incluso con amenazas para sus vidas, que reconocer la realidad que ellos narran. Por eso, muchos de ellos lo han hecho desde el exilio. Gabriel García Márquez, con todo y su premio Nobel, vivía en México y no en Colombia. Y esto no fue gratuito o decisión personal, libre y voluntaria de este escritor. Se estaba volviendo una “piedra en el zapato” para aquellos, que, aunque fuera historia recreada, aparecían en sus escritos.
Ahora llegamos a la parte que más me gusta, me considero un ´historiado´ y me divierte interpretar la historia verdadera a partir de quienes la sufrieron y no desde los vencedores, como lo hacen los libros de historia.
Por eso le pregunto, Jorge Eliécer Gaitán se refería a sí mismo diciendo que no era él sino un pueblo el que se manifestaba a través suyo. Decía, “yo soy el pueblo”.
Sus ideales se pueden resumir en tres palabras: libertad, igualdad, fraternidad.
Si estos principios son los que sostienen una nación, ¿por qué considera que la casta política dominante lo mató, si se supone que los políticos velan por el bienestar del pueblo?
Usted lo dice bien, “se supone” que ellos hacen eso, pero la realidad es otra. No les interesa el bienestar del pueblo. Eso a través de la historia lo podemos evidenciar. Siempre ha sido la constante, en época de elecciones su discurso propone, ofrece, promete el bienestar del pueblo, pero una vez conseguido su propósito se olvidan de los electores y esto se repite permanentemente. Pero, el problema no es de los políticos o politiqueros, sino de la gente, del pueblo, que no tiene memoria. Siempre anhela que “la próxima sea la vencida” y que esta vez las promesas si se cumplan. Sabemos que la realidad es distinta, pero seguimos votando por los mismos.
Gaitán buscaba que el pueblo retomará su papel protagónico en la sociedad y que las decisiones gubernamentales fueran para el pueblo y en beneficio del pueblo. ¿Qué sucedió entonces, para que se determinara que, como sucedió con otro conocido nuestro, “era mejor que un hombre muriera por el pueblo y no todo el pueblo por un hombre?”
Tenga en cuenta que la personalidad arrolladora de Gaitán, que convocaba y movilizaba, no podía ser aceptada, ni aguantada, por la casta política. Era más fácil desaparecer a un hombre y acallar sus ideas que permitir que el pueblo tuviera derechos y beneficios y que se le diera leyes y beneficios políticos, económicos y sociales.
Como siempre ha pasado a través de la historia, quien no pertenezca a las familias políticas y se manifiesta opuesto a sus ideas, no puede vivir. Matar a Gaitán era la salida más fácil y así sucedió. El pueblo tiene que seguir sometido y no puede tener voz, no puede reclamar. Son varios los Gaitanes que a lo largo de la historia han perdido la vida porque han querido que el pueblo obtuviera su puesto en la vida social del país.
Y seguirá sucediendo mientras el pueblo no tenga memoria y olvide su verdadera historia.
Literato: persona especialista en literatura.
Historiador: persona que se encarga de estudiar, describir, analizar y plasmar el pasado en escritos, para conocer y comprender los acontecimientos pasados.
*Historiado: persona que no hace historia, se divierte interpretándola.

