Con profundo dolor, pero también con inmensa gratitud por la vida compartida, la familia Pantoja lamenta el sensible fallecimiento de Blanca Estela Caicedo, mujer nacida en la tierra noble de Túquerres, compañera de vida del recordado Segundo Avelino Pantoja, madre ejemplar, abuela amorosa, y ser humano de una ternura, sabiduría y fortaleza que dejó huella imborrable.
Blanca Estela fue una luz firme en el hogar, un faro de amor incondicional, una presencia discreta pero poderosa que guió, sostuvo y acompañó con entrega absoluta a su familia. Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también una estela de enseñanzas, recuerdos, gestos de amor y un legado que permanece en cada uno de los suyos.
A quienes hoy lloran su ausencia, les queda el consuelo de haber compartido la vida con un ser tan especial, y la esperanza de que el amor no muere, sino que se transforma en memoria viva, en ejemplo, en presencia que acompaña desde el silencio.
Descansa en paz, Blanca Estela, mujer buena, madre noble, abuela sabia. Tu paso por este mundo ha sido un regalo que hoy agradecemos con el alma. Tu familia, tus seres queridos y quienes te conocieron, hoy elevan una oración por tu eterno descanso y celebran tu vida con amor.

