Por Édgar Bastidas Urresty
El título completo de la nueva novela de Alejandro García Gómez es Pichouka et Gabriel en el país des sueños et sombras, publicada por Ediciones Mascaluna, (Medellín. junio 3 de 2021), cuyos personajes principales Pichouka y Gabriel, los diálogos, el ambiente que los rodea, la referencia al país en que viven y sueñan, indican que se trata de una novela infantil, género poco cultivado en Colombia, excepto algunos nombres, cuya lista empieza con Rafael Pombo, en el siglo XIX, y otros escritores en el XX, entre los que se destaca Evelio Rosero, con vínculos familiares en el Departamento de Nariño.
Pero no se han definido claramente los límites de la literatura infantil y de la de los adultos. De Alicia en el país de las maravillas, de Carroll, historia de una niña que vive en un mundo fantástico, se dice, por ejemplo, que es un libro no solo para niños sino también para adultos, porque el mundo infantil tiene valores universales.
Los personajes infantiles Pichouka y Gabriel, aunque viven en un mundo de sueños y de sombras, hacen parte de una familia, de una realidad histórica, es decir que la novela fluctúa entre los sueños y la realidad.
Hay referencias a la historia de Colombia, a personajes de la política, a presidentes, o expresidentes, responsables de los malos gobiernos, que han hecho del país, uno de los más desiguales del mundo.
Hay referencias bíblicas, a la mujer de Lot, la victoria alada de Samotracia, que representa a Niké, la diosa de la victoria, elaborada en Grecia hacia el 190 a.d.C.
Pichouka y Gabriel son dos personajes que juegan, flotan en las nubes. Pichouka es una gata, hermana y compañera de Gabriel, que aparece en la portade de la novela, y es la gran protagonista.
Viajan, visitan el país de las sombras, de los sueños, donde son felices, a pesar de algunos problemas, llegan a una cueva y encuentran un niño y una niña, con quienes dialogan e intercambian opiniones y experiencias.
Los niños de la cueva son personajes mitológicos, ella es hija de Inti, el dios sol y de
Quilla, luna, hermana y esposa de Inti. de la mitología incaica. La narración recrea personajes, historias, mitos que dejó en el sur de Colombia el imperio incaico en el siglo XV, durante su expansión.
El imperio incaico tuvo al Cuzco, “ombligo del mundo” como capital, se extendió desde el norte de Chile hasta Pasto y la región, donde dejó profundas huellas en la lengua, en la música de expresión melancólica, por la pérdida de sus tierras, ciertas técnicas de cultivar la tierra, hasta que en la dura y cruenta batalla librada en los desfiladeros del río Juanambú contra los Pastos y Quillacingas, fueron expulsados del territorio, lo que impidió que extendieran su imperio hacia el interior de Colombia.
En la novela aparecen otros personajes y nombres de procedencia quechua, diseminados en la geografía nariñense, lo que explica el amplio dominio que los incas debieron ejercer en las tierras del sur. En Samaniego dejaron vocablos como inga, inca, nombre de un picacho, Yunguilla, nombre de una vereda.
Los quechuismos en el Departamento de Nariño, son tan abundantes, que se han publicado dos libros: Glosario de quechuismos colombianos, de Arturo Pazos y Quichuismos en el lenguaje samanieguense y en el Departamento de Nariño, de Fidencio Melo.
El historiador Leopoldo López Álvarez, publicó una especie de diccionario de quechuismos en varios números del Boletín de estudios históricos, que dirigió con el historiador, lingüista, Sergio Elías Ortiz.
Algunas palabras de origen quechua llegaron al centro de Colombia, por los quechuas que trajo el conquistador Sebastián de Belalcázar del Perú, otras se encontraron en Centroamérica.
En la novela, aparecen palabras francesas desde el título de la novela, en algunos diálogos, que le dan una proyección internacional.
Casi al final de la novela de Alejandro García, aparece Cariolán, un señor viejo, especie de sabio, bondadoso, con quien los niños hablan quechua y modismos, les cuenta el mundo donde vive, sus experiencias, que van a enriquecer sus sueños.
La observación que hay que hacerle al autor, es que no establece una distinción en el lenguaje de los niños y el de los adultos como si se hubieran borrado las fronteras.
Pero la novela es un buen logro literario y un aporte a la literatura para niños y adultos en Colombia

