Cevichería La 30: de la determinación al éxito gastronómico
La historia de la Cevichería La 30 es un testimonio vivo de la pasión, la perseverancia y el espíritu emprendedor de su fundadora, Liliana Bolaños. En un diálogo con Página 10, Liliana comparte los momentos más destacados de su viaje desde los modestos comienzos hasta convertirse en una figura destacada en la escena gastronómica de Pasto.
“Yo comencé con tres mesitas. Era un lugar pequeñito cuando empecé. Solamente una persona me ayudaba. Yo era la que me encargaba de lavar y porcionar el pescado. Aprendía cómo hacen el sancocho, el ceviche, todo eso. Eso lo aprendí de una Tumaqueña”, recuerda Liliana con nostalgia.
El impulso para abrir su propio restaurante surgió de un deseo de independencia y la oportunidad de transformar su pasión por la cocina en un negocio próspero. “Porque uno a veces dice, uno aquí se puede, por ejemplo, no ser como un empleado, sino como tener su propio negocio. Y todo es empezarlo”, explica Liliana.
A pesar de los desafíos iniciales y los momentos de duda, se aferró a su visión y continuó adelante con determinación. “Una tarde me puse a llorar y dije, no, hasta aquí nomás, cierro la cortina y listo. Sigo con lo mío, que era ser empleado. Pero después dije, no, voy a seguir. Y seguí y miren dónde estoy”, comparte Liliana con orgullo.
Con el apoyo de su familia y su dedicación incansable, Liliana logró transformar un modesto local en un restaurante próspero y muy querido por la comunidad. “Mi restaurante es muy grande, muy bonito. Ofrezco a los clientes buena calidad. Por eso es que uno tiene clientes. Y consumo lo nuestro, lo de acá, lo de Nariño, lo de aquí de Pasto”, dice Liliana con una sonrisa.
El compromiso de Liliana con la excelencia se refleja en cada aspecto de su negocio, desde la calidad de los ingredientes hasta el servicio excepcional. “Yo amo mi trabajo. Le agradezco mucho a Dios por esto”, enfatiza Liliana.
Además de ser una empresaria exitosa, Liliana es una madre cabeza de familia, por eso busca ayudar a más mujeres con la misma situación mediante el empleo. Además, es una convencida de apoyar la economía regional, pretende siempre que los ingredientes sean de la mejor calidad y desde que inició con este negocio su apuesta ha sido por innovar en infraestructura, maquinaria y procesos. También es una defensora apasionada de su comunidad y una inspiración para otros emprendedores. “Un mensaje a la juventud es que no se den por vencidos, y a toda la gente, porque a veces hay dificultades. Pero les digo que nunca bajen la cortina porque… Yo soy como un testimonio a decir que seguí y miren dónde estoy”, comparte Liliana con determinación.
Con planes de expansión y una visión clara para el futuro, la Cevichería La 30 continúa siendo un faro de esperanza y éxito en la escena gastronómica de Pasto. Con Liliana al timón, el futuro parece brillante y lleno de posibilidades para este icónico restaurante.
“Nuestra mayor dificultad ha sido la pandemia”, confiesa Liliana. “Nos tocó cerrar y fue duro. El pánico se apoderó de todos nosotros. Pero gracias a la posibilidad de ofrecer servicios a domicilio, logramos mantenernos a flote. Llamé a las personas que más necesitaban trabajar y juntos nos adaptamos a las circunstancias”.
El paso de empleada a dueña de un negocio no fue fácil para Liliana, pero su determinación y el deseo de ofrecer un futuro mejor a su hija la impulsaron a seguir adelante. “Los contratos por año y la falta de estabilidad me llevaron a buscar una alternativa. Quería más para mi hija y para mí misma. Fue duro, pero lo volvería a hacer una y otra vez”, reflexiona Liliana.
Respecto al futuro de la Cevichería La 30, Liliana tiene grandes planes. “Me encantaría replicar el éxito de otros empresarios locales y quiero seguir creciendo y contribuir al desarrollo de nuestra región”, comparte con entusiasmo.
La familia desempeña un papel fundamental en el negocio de Liliana, con su hermano también incursionando en la industria restaurantera. “Nos apoyamos mutuamente y trabajamos juntos para alcanzar nuestros objetivos. Somos una familia unida y eso es una bendición”, afirma Liliana con orgullo.
Cuando se le pregunta sobre el consejo que daría a las mujeres emprendedoras, es enfática: “Que inicien, que den el primer paso y que no se rindan. Hay tanto potencial en nuestra región y tantas oportunidades esperando ser aprovechadas. No se limiten y luchen por sus sueños”.
Para Liliana, el aprendizaje más importante de su experiencia en el negocio es la importancia de hacer las cosas con amor. “Aprendí que el amor y la dedicación son fundamentales para alcanzar el éxito en cualquier empresa. Esa es la lección que quiero transmitir a todos aquellos que están buscando emprender”, concluye Liliana con gratitud.
Esta historia hace parte del proyecto para la implementación de la política corporativa “En Nariño primero lo nuestro” de la Cámara de Comercio de Pasto. Esta iniciativa tiene como objetivo fomentar la apropiación de la marca región, visibilizar al comerciante y empresario nariñense dando a conocer sus productos y servicios, y promover en Nariño una conciencia colectiva que fortalezca la confianza en nuestra región.
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