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Empatía, empresa y destino: la historia detrás de Monte de los Olivos en Nariño

En una entrevista con don Jaime Suárez, gerente de Monte de los Olivos SAS, una reconocida empresa funeraria en Nariño, exploramos la esencia detrás de sus servicios y la complejidad emocional de su trabajo. La conversación proporcionó una visión profunda de la vida y la muerte, enfocándose en la…

Página 10·2 de julio de 2026·10 minutos de lectura
Empatía, empresa y destino: la historia detrás de Monte de los Olivos en Nariño

En una entrevista con don Jaime Suárez, gerente de Monte de los Olivos SAS, una reconocida empresa funeraria en Nariño, exploramos la esencia detrás de sus servicios y la complejidad emocional de su trabajo. La conversación proporcionó una visión profunda de la vida y la muerte, enfocándose en la dualidad entre el servicio humano y las consideraciones económicas.

Don Jaime, un empresario con décadas de experiencia, destacó la importancia de creer en los productos y servicios locales de Nariño. Se remontó a sus raíces, mencionando el legado de su padre, quien le inculcó el regionalismo y la importancia de apoyar a la comunidad.

El padre de la familia Suárez, uno de los primeros paisas en llegar a Nariño, se estableció en la región a lomo de mula en una época donde las carreteras eran prácticamente inexistentes. Este pionero trabajó inicialmente para un laboratorio de medicamentos para animales y también en la industria farmacéutica humana. Enamorado de Nariño y de su futura esposa, se quedó para construir una familia de 12 hijos.

Entre los hermanos Suárez, destaca la figura de Ever Francis Suárez, quien alcanzó el reconocimiento como el primer actor de televisión y cine nariñense. En un reciente conversatorio en la Cámara de Comercio, se reunieron con otros narinenses destacados, subrayando la influencia de la familia Suárez en la cultura audiovisual de la región. Otro hermano, José Suárez, dejó un legado en el ámbito educativo como director de estudios del Javeriano y rector del Colegio Confamiliar. La familia Suárez, a través de diversas contribuciones, ha dejado una huella significativa en Nariño.

El padre de la familia Suárez, durante su tiempo en Nariño, instauró un espíritu solidario al acoger a sus paisanos en momentos difíciles. “La influencia antioqueña de ser solidarios y consumir productos regionales se convirtió en una filosofía de vida para la familia Suárez. Este arraigo regionalista se refleja en la publicidad de la Empresa Monte de los Olivos, que se enorgullece de ser una empresa nariñense. Su participación en eventos nacionales destaca el valor y la resiliencia del trabajador nariñense, ganándose el respeto y cariño no solo en Pasto, sino en toda la región”. Así lo relató Jaime Alberto Suárez, gerente de Monte de los Olivos.

La Empresa Monte de los Olivos ha consolidado su posición no solo como un referente empresarial sino como un emblema de la identidad nariñense. La devoción por la región, su historia y el aprecio por la solidaridad de los paisas han permeado la filosofía de la empresa. No es simplemente un negocio, sino un tributo a la cultura local y a la resiliencia del pueblo nariñense.

La entrevista con Jaime Suárez continúa desentrañando su camino en el mundo laboral y empresarial. En este capítulo, revela detalles fascinantes sobre su entrada en el sector de Cacharrería Mundial, un hito que marcó su juventud y le abrió las puertas a una nueva etapa en su vida.

A los 18 años, sin un rumbo claro después de haberse graduado de bachiller en 1976, Jaime Suárez buscaba oportunidades de trabajo formal. En una época donde la información sobre carreras era limitada, su necesidad de contribuir al sustento familiar lo llevó a solicitar la ayuda de un cuñado banquero. La intervención de este cuñado le valió una entrevista en Cacharrería Mundial, específicamente en el departamento de Pintuco.

La visión de futuro del gerente, Juan Ogliastri, le encomienda la tarea de trabajar en un nuevo proyecto: la construcción del edificio de Cacharrería Mundial. A pesar de su juventud, Jaime se convierte en una pieza fundamental para el manejo de los cálculos y la supervisión de un presupuesto de 14 millones de pesos destinados a la construcción del edificio corporativo.

La confianza depositada en Jaime durante esta fase crucial de su carrera marcó el inicio de su experiencia en el sector empresarial. La construcción del edificio se llevó a cabo en un tiempo récord de ocho meses, consolidando su posición dentro de la empresa. Esta experiencia le proporcionó no solo habilidades prácticas sino también una perspectiva visionaria sobre el mundo empresarial.

La entrevista continúa explorando la vida de Jaime Suárez, deteniéndose en momentos cruciales que esclarecen su motivación para emprender y la génesis de la empresa que gerencia. Desde sus humildes inicios laborales hasta su participación en proyectos monumentales, cada capítulo de su vida contribuye a la narrativa de un hombre que, a través de la resiliencia y la visión, ha dejado una marca indeleble en la historia empresarial de Nariño.

Jaime Suárez narra cómo un giro inesperado en su vida lo condujo al sector funerario, marcando el inicio de una exitosa carrera que eventualmente lo llevaría a emprender su propio camino. Después de su experiencia en Cacharrería Mundial, donde desempeñó roles cruciales en proyectos de construcción, recibió una oferta tentadora de Leonel Patiño González, quien lo reclutó para liderar el equipo de ventas en Jardines de las Mercedes.

A pesar de su inicial desconocimiento en ventas, Jaime aceptó el desafío y se sumergió en el aprendizaje. Su capacidad para dirigir equipos y la confianza depositada en él le abrieron oportunidades, convirtiéndolo finalmente en gerente comercial a la temprana edad de 20 años. Sin embargo, después de dos décadas de dedicación y éxito en Jardines de las Mercedes, Jaime tomó la decisión de emprender una nueva etapa en su vida.

Su salida de Jardines de las Mercedes no fue un adiós amargo, sino más bien un capítulo que culminó con reconocimientos y una carta de recomendación que atestiguaba su contribución invaluable a la empresa. Este reconocimiento se convertiría en una herramienta valiosa para su futuro.

Con la experiencia ganada, Jaime enfrentó una encrucijada que cambiaría su trayectoria. Al sumergirse en el negocio de la comercialización de automóviles ecuatorianos, encontró una fuente inesperada de éxito financiero. Sin embargo, un encuentro con Guillermo López Ceballos lo llevó a considerar un proyecto totalmente diferente: la introducción de un horno crematorio en Nariño.

Aunque inicialmente escéptico debido a la baja demanda del servicio en otras ciudades, el proyecto se materializó. Jaime, confiando en su experiencia de vida y empresarial, decidió dar un giro audaz a su carrera al involucrarse en la implementación de un servicio hasta entonces inexplorado en la región. Este cambio no solo demostró su capacidad para identificar oportunidades sino también su valentía para aventurarse en terrenos desconocidos.

Jaime Suárez relata los desafíos y triunfos en la creación del horno crematorio en Nariño, una empresa que marcó un hito en la región. La odisea de obtener la licencia ambiental y elegir la ubicación adecuada fue solo el comienzo de un proyecto que desafiaba tradiciones arraigadas en la cultura local.

Inicialmente, la propuesta de instalar el horno crematorio en diversas ubicaciones enfrentó rechazo debido a consideraciones ambientales y sociales. Sin embargo, la determinación de Jaime y su equipo encontró un hogar en la vereda El Barbero, al kilómetro 10 de la salida de La Cocha, donde finalmente se dio luz verde al proyecto.

Jaime reflexiona sobre los retos a los que se enfrentaron al introducir un servicio tan innovador y poco convencional en la región. Romper con tradiciones culturales y enfrentar prejuicios religiosos demostró ser un desafío significativo. Algunas personas asociaron erróneamente la cremación con prácticas satánicas, lo que generó escepticismo y resistencia.

El proceso para cambiar la percepción pública fue complejo, pero la visión empresarial de Jaime y la necesidad del servicio permitieron superar las barreras iniciales. La dificultad no solo radicaba en la aceptación social, sino también en la adquisición de los costosos equipos necesarios para el horno crematorio. En este momento crítico, la tenacidad de Jaime y la confianza de los inversionistas locales resultaron fundamentales.

La toma de riesgos se volvió evidente cuando los inversionistas, conscientes de la constante demanda del servicio funerario, decidieron respaldar el proyecto. La compra del horno crematorio, con un valor superior a 270 millones de pesos en 1998, marcó un hito en la historia de la empresa de Monte de los Olivos.

Este capítulo de la entrevista revela la audacia y la perspicacia empresarial de Jaime, subrayando cómo su decisión de aventurarse en terrenos desconocidos no solo transformó su carrera sino que también dejó un impacto significativo en la comunidad nariñense. La narrativa resalta cómo, a pesar de no ser accionista, Jaime desempeñó un papel crucial en el desarrollo y éxito continuo de la empresa.

Don Jaime Suárez, en un gesto que refleja su arraigo a la región y los valores que le inculcó su padre, destaca la importancia de creer en Nariño. Resalta la tenacidad, la calidad y el compromiso como valores fundamentales que caracterizan a los emprendedores nariñenses. Su respuesta está impregnada de un profundo respeto por la tierra que lo vio crecer y el deseo de transmitir esa confianza a las generaciones venideras.

El empresario sugiere a los jóvenes emprendedores que, aunque el camino pueda parecer difícil y arriesgado, deben seguir proyectos que les apasionen y que encuentren rentables, no solo económicamente, sino también en términos de felicidad y satisfacción personal. Destaca la importancia de disfrutar el proceso y celebrar los logros alcanzados, incluso si el camino es lento y requiere paciencia.

Cuando se le pide que comparta el lema y el mensaje de su empresa, Monte de los Olivos SAS, don Jaime enfatiza la calidad en los servicios y dos principios fundamentales: empatía y calidad humana. Muestra cómo estos valores son esenciales al tratar con personas que han perdido a seres queridos. La empatía y la calidad humana, según don Jaime, son los cimientos sobre los cuales construyen su empresa, redefiniendo el servicio funerario como un acto de respeto y dignidad hacia quienes han partido.

Don Jaime Suárez, con su experiencia y visión emprendedora, demuestra que el éxito empresarial puede ir de la mano con la autenticidad, el respeto y la dedicación a la comunidad. La historia de Monte de los Olivos SAS se presenta como un testimonio inspirador de cómo la tenacidad y la calidad humana pueden transformar no solo empresas sino también vidas y comunidades enteras.

La conversación se adentra en un tema interesante: la percepción de la muerte y los servicios funerarios en la actualidad. Don Jaime comparte su experiencia en el negocio y destaca cómo, a pesar de la naturaleza seria de la industria, su empresa busca brindar un ambiente cálido y tranquilo a los clientes. La combinación de empatía y calidad humana, pilares fundamentales de Monte de los Olivos SAS, se refleja en la manera en que abordan los servicios funerarios.

La conversación finaliza con una proyección hacia el futuro de la empresa y del sector funerario en Nariño. Don Jaime destaca cómo las salas de velación han ido perdiendo popularidad en comparación con la cremación, y comparte estadísticas sobre la prevalencia de esta práctica en otras regiones del país. Además, Suarez anotó sobre la ampliación de los servicios funerario para seres queridos de la familia como las mascotas, por ello, se viene analizando la posibilidad de ofrecer un servicio de horno crematorio para ellos. La apertura a la evolución y adaptación a las preferencias cambiantes de la sociedad se presenta como un aspecto clave en la visión a futuro de Monte de los Olivos SAS.

El relato de don Jaime Suárez no solo brinda un vistazo a la historia y filosofía de su empresa, sino que también ofrece reflexiones profundas sobre la vida, la muerte y la importancia de adaptarse a los cambios en un mundo en constante evolución.

La conversación revela la importancia de adaptarse a las circunstancias, tanto en el contexto de la pandemia como en la vida diaria. La dualidad entre el servicio humano y las consideraciones económicas se manifiesta de manera elocuente en las experiencias compartidas por don Jaime.

Se aborda la complejidad emocional que envuelve el trabajo funerario, especialmente durante la pandemia, donde la vulnerabilidad humana se hizo evidente. La pandemia no solo puso a prueba la capacidad operativa de la empresa sino que también llevó a la reflexión sobre la fragilidad de la vida.

Don Jaime compartió cómo la empresa creció durante la pandemia, enfrentando desafíos operativos y emocionales. “Aprendimos muchas cosas en pandemia. Nos pusieron a prueba, tanto con la capacidad de la gente que trabaja acá, como de la capacidad instalada de nuestros servicios en el crematorio”, reveló.

La experiencia compartida por don Jaime destaca la importancia de vivir plenamente cada día y abordar la realidad de la muerte con empatía y humanidad. Monte de los Olivos SARS emerge como una empresa que no solo presta servicios funerarios, sino que también se esfuerza por acompañar a las familias en su proceso de duelo, adaptándose a las cambiantes necesidades y expectativas de la sociedad.

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