Por Nina Portacio.
El 23 de Abril es el día del Idioma, el día del libro, el día mundial de las letras o de la lengua Española que se celebra en diferentes formas a nivel global. En Catalunya existe una tradición que en lo personal me parece, además de culta muy preciosa, y es la manera como los Catalanes de la Catalunya profunda celebran el amor entre letras y rosas. Un día similar al día del Amor y la Amistad de Colombia o a un San Valentín de EE.UU., pero con la diferencia de que este día Catalán va cargado de amor, fantasía y de muchas letras.
En la Comunidad Autónoma de Catalunya con sus cuatro provincias (Barcelona, Lleida, Girona y Tarragona) ese día se llama: SAN JORDI. La Rambla de Barcelona junto a Paseo de Gracia y las ramblas o plazas de todas las ciudades y pueblos de la Catalunya independentista se llenan de libros, de autores y de rosas: ¡Un paraíso de cultura al aire libre!
Un cuento fantástico circula alrededor del origen de esta costumbre que cada año la escenifican como un acto central en la semana medieval de Montblanc en Tarragona (Catalunya) cerca a la díada de San Jordi. La leyenda dice que San Jordi mató a un dragón para salvar a una princesa de su opresor y de la sangre del dragón en el suelo brotó un rosal de rosas rojas. En San Jordi convergen cuatro elementos: la fantasía, el amor, las letras y el onomástico a un caballero. Por esa razón regalan una rosa roja y un libro o se cruzan una rosa con un libro entre parejas, amigos, colegas y de paso celebran San Jordi.
San Jorge según la historia fue un caballero y militar Romano condenado y sacrificado un 23 de Abril por orden del Emperador Diocleciano; porque no quiso perseguir cristianos. Estos relatos hagiográficos fueron recopilados en 1264 por el Dominico Jacopo da Varazze en su libro La Leyenda Dorada o Leyenda Áurea. La historia de lucha entre el bien y el mal se extendió por las Islas Baleares, Valencia y Catalunya, razón por la que el Santo fue venerado y proclamado patrón de Catalunya en 1456.
El 23 de Abril se respira en toda Catalunya una actividad cultural vibrante donde ríos de gente amantes de la literatura y del amor caminan por las Ramblas, se sientan en una terraza a leer, degustan un café con un buen libro o viajan en tren con la nueva adquisición para su biblioteca o con su rosa y se escucha parlar por doquier sobre el libro o los libros que compraron, el que van a comprar, el libro que les firmaron o sobre la clásica rosa roja que regalaron.
Dice un refrán popular que a la tierra que fueres haced lo que vieres, pues eso hice. En cada San Jordi posible caminé más de 1 kilómetro de la Rambla que conecta Plaza Catalunya con el Monumento a Colón o recorrí la Plaza del Monasterio de Sant Cugat donde viví en Rius i Taulet; compré libros, me regalaron libros y recibí rosas rojas de algún colega llamado Jordi.
La noche previa a San Jordi asistí a varios pregones de lectura con autores quienes abren la celebración de esta fiesta cultural. En realidad durante una década de mi vida disfruté ese día como si La Generalitat de Catalunya o el Ajuntament de Barcelona o el de Sant Cugat del Vallès lo hubiesen instaurado, única y exclusivamente, para mí. No era así, por supuesto. Pero tratándose de disfrutar aquel momento legendario yo lo sentía así y eso era lo importante. Porque si tuviera que definirme con una costumbre o una tradición en esta vida me identificaría sin pensarlo dos veces con la Celebración de San Jordi en Catalunya.
Quizás por eso, y sólo por eso, ahora me gusta firmar mis libros mientras imagino que estoy en un puesto de alguna de esas Ramblas de Catalunya durante la celebración de San Jordi. Algo parecido a la narrativa no lineal de Tarantino. Porque cuando caminé entre esos lugares repletos de libros y de rosas rojas con tanta afluencia de gente ávida de lectura y de cultura; yo expresaba en broma y al mismo tiempo lo pensaba en serio -quizá como una manifestación o proyección de vida en voz alta- en que algún día escribiría un libro para poder volver a Barcelona y a Sant Cugat a montar un chiringuito cultural y al pregón de los autores para leer alguna de mis historias en un San Jordi. Por la fuerza que contienen las historias, que se construyen en el pensamiento entrelazando hechos sucesivos antes de convertirse en propósito y en destino.
Brindo por ese día. Porque esos paraísos de cultura se fortalezcan, se multipliquen y se amplíen al mundo.
¡Enhorabuena por el San Jordi Catalán! 🥂✨
Por muchos libros y una rosa roja más. 📗🌹
Por todos los que hayan soñado alguna vez con escribir un libro, se lo hayan currado y lo hayan logrado. Yo brindo desde el corazón por esos autores.
Y, feliz San Jordi, por todo lo que ese día significa.

