La madrugada del 20 de febrero de 2025, aproximadamente a las 05:00 a.m., se reportó la destrucción de dos puentes fronterizos mediante el uso de explosivos, en el marco de operaciones militares en la zona limítrofe entre Colombia y Ecuador. El primer puente se ubicaba entre la comunidad de El Hojal, en Ricaurte (Nariño), y Gualtal, en territorio ecuatoriano; mientras que el segundo conectaba el Resguardo de Mayasquer (Cumbal, Nariño) con la localidad de Maldonado, en la provincia del Carchi, Ecuador.
Estos puentes no solo eran pasos de comunicación, sino también arterias vitales para las comunidades Awá de ambos países. Así lo advierte la Alerta Temprana binacional No. 008-23 para Colombia y Ecuador, que reconoce estas estructuras como vías esenciales para la Gran Familia Binacional Awá, integrada por los Resguardos Mayasquer y Nulpe Medio en Colombia, así como por las comunidades de Tallambí y las poblaciones indígenas de Chical y la provincia de Imbabura en Ecuador.
Impacto cultural y social
“Los puentes fronterizos no formales simbolizan para los Awá la comunicación con su territorio y con los otros miembros de las comunidades que se encuentran en ambos países”, señala expresamente la Alerta Temprana 008-23. Estos pasos, aunque no oficiales, facilitan la movilidad transfronteriza de las comunidades indígenas, tanto para sus actividades económicas como para su vida social y cultural.
La destrucción de estas vías ha generado preocupación entre las autoridades y organizaciones defensoras de derechos humanos. El pueblo Awá, reconocido en Colombia con protección reforzada bajo el Auto de Seguimiento No. 004/09 a la Sentencia T-025/04 de la Corte Constitucional y la Medida Cautelar No. 61/11 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), enfrenta ahora un nuevo obstáculo para su movilidad y cohesión social.
Llamado a la proporcionalidad en las operaciones militares
La Defensoría del Pueblo de Colombia subrayó la imperiosa necesidad de que las operaciones armadas respeten los principios de proporcionalidad, especialmente cuando estas afectan los derechos culturales y de pervivencia de las comunidades indígenas binacionales. “Es fundamental garantizar que las acciones militares no generen afectaciones irreparables para estos pueblos, cuya vida cotidiana depende de la libre movilidad en la frontera”, enfatizó la entidad.
Mientras las autoridades de ambos países investigan el hecho y sus responsables, las comunidades Awá continúan enfrentando las consecuencias de un conflicto que trasciende las fronteras y amenaza su unidad y forma de vida ancestral.

