En el año 2018, Luis Alfonso Escobar Jaramillo se perfilaba como la ficha al senado por el movimiento CAMBIO RADICAL, dirigido y acaudillado por el político GERMÁN VARGAS LLERAS. Un dirigente duramente cuestionado y amigo del establecimiento político y administrativo de Colombia en los últimos treinta años. Se lo recuerda, entre otras cosas, por su carácter agresivo contra la comunidad AFRO de Colombia cuando en una manifestación en Córdoba agredió a uno de sus escoltas con un fuerte coscorrón y un paraguazo en su cabeza.
Luis Alfonso Escobar se ha caracterizado por su personalidad oportunista y contradictoria. En el año 2019 condenaba al movimiento estudiantil y lo calificaba como irracional y vándalo por protestar airadamente en la sede del entonces candidato y hoy gobernador JOHN ROJAS. Hoy no sólo utiliza las luchas estudiantiles sino que aplaude sus conquistas. Ayer los anametizaba y señalaba en su intento de acercarse al gobernante de turno, los acusaba por cuanto sus actos “de irracionalidad y vandalismo” clamaban justicia, social. Enemigo entonces de los estudiantes y sus luchas, “amigo” hoy de sus votos y su anhelo de cambio.
Inaceptable q las justas reclamaciones del movimiento estudiantil queden empañadas con actos de irracionalidad por vandalismo cometido en sede del candidato a Gobernación Jhon Rojas. Mi solidaridad con el y su equipo de trabajo y mi rechazo a estas formas de manifestación.
— Luis Alfonso Escobar (@LuisAlfonsoEsc) October 10, 2019
En el año 2020 criticaba y señalaba a Gustavo Petro Urrego calificándolo de CAMORRERO y expresaba sin empacho alguno en su desesperado intento de aproximarse a la dirigente bogotana Claudia López que “Petro está equivocado frente a la funcionalidad y Autónomia de los fondos”.
Estos comentarios estan orientados a cazar “camorra” con @ClaudiaLopez, de otra forma no se pueden entender. Mi consejo a Claudia es q ud está gobernando, no en la politica, no conteste nimiedades. Petro está equivocado frente a la funcionalidad y autonomía de los fondos.
— Luis Alfonso Escobar (@LuisAlfonsoEsc) March 24, 2020
Luis Alfonso Escobar viste la camiseta del oportunismo electoral. Seduce con el cinismo de quien conociendo su pasado pretende venderse como una alternativa de CAMBIO. En su campaña se encuentran líderes regionales con amplios señalamientos, amigos de la politiquería y una clara muestra de ese rampante deseo de alcanzar el poder al costo que sea.
Ayer enemigo de Gustavo Petro, hoy su “aliado” sospechosamente. Ayer amigo de Germán Vargas Lleras y hoy un supuesto enemigo de él. Ya no se sabe cuál es el color de su camiseta desteñida y vergonzante que ayer lucia los trapos de Cambio Radical y hoy pretende recoger e izar la bandera del Cambio Social.
De «incansable» a «incompetente», el giro de Luis Alfonso Escobar con Jhon Rojas
Cómo confiar en un personaje así, que niega lo evidente, que hecha tierra a sus propios pasos y escupe hacia las alturas sin sospechar que su escupitajo caerá por efecto y acción de la gravedad sobre su propio rostro. Y lo grave es que pretende arrastrar a un pueblo que en su desesperanza se aferra a la palabra CAMBIO sin sospechar que en ella se esconden prácticas tradicionales del pasado reciente.
Nariño no puede caer una vez más en las manos de seres carentes de coherencia ideológica o política. Que hoy son verdes y mañana rojos y pasado mañana morados a pesar de su rostro desteñido y poco inclinado a mostrar la verdad de sus intenciones.
Cómo creer a quien ayer se alió con una clase política que hoy considera perversa y asesina.
Lo serían si hoy votan por su verdugo, por su señalador, por su inquisidor en un momento en que la patria reclamaba actos de valor y no de felonía.
Nariño no puede caer en este esperpento histórico. Sería un Falso Histórico que la patria lo reclamará en alguna página de su historia. Basta ver las fotos del candidato del Cambio con la camiseta del establecimiento político representado en Germán Vargas Lleras para comprender que tras sus palabras de concordia se esconden las voraces intenciones de un ser oportunista que no dudará en entregarle los destinos de Nariño a unas castas enquistadas hace tiempo en el poder y que hoy se visten de su mismo color para seducir a sus electores, en su intento desesperado de medrar una vez más en los infértiles terrenos de las promesas que no se cumplirán y de los engaños que se constituirán en la verdadera derrota de un pueblo dejado a su suerte por dirigentes oportunistas, camaleones y cínicos.


