Con apenas dos años y medio de vida, Daga, una pastor belga de mirada alerta y corazón valiente, ya se ha convertido en una pieza clave en la lucha contra el narcotráfico en el departamento de Nariño. Su historia no solo es inspiradora, sino también un reflejo del trabajo silencioso y vital que realizan los binomios caninos del Ejército Nacional en las zonas más complejas del país.
Daga forma parte del grupo EXDE del Batallón Contra el Narcotráfico N.°4, y junto a su inseparable compañero, el soldado Pardo, ha participado en al menos seis operaciones de alto impacto en la región.
Una misión con millonario impacto
En su más reciente intervención, esta perrita fue determinante para que las tropas localizaran un laboratorio de producción de clorhidrato de cocaína en el municipio de Olaya Herrera, donde se incautaron:
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475 kilogramos de clorhidrato de cocaína
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Más de 4.400 galones de insumos líquidos y base de coca en proceso
La operación asestó un duro golpe a la estructura ilegal ‘Alfonso Cano’, afectando sus finanzas en más de 13.400 millones de pesos.
Más que un perro, una protectora de vidas
Pero el trabajo de Daga no se limita a detectar narcóticos. Su olfato entrenado también ha sido crucial en la detección de explosivos ocultos, salvando la vida de soldados que patrullan áreas de altísimo riesgo. Junto al soldado Pardo, Daga forma un binomio que combina disciplina, lealtad y una conexión emocional que trasciende el deber.
“Es mi compañera, mi guía y muchas veces, mi ángel guardián”, comenta el soldado con orgullo.
Héroes anónimos que merecen ser conocidos
En medio de una guerra compleja y prolongada, historias como la de Daga nos recuerdan que el heroísmo también tiene patas, hocico y mirada noble. Que en los rincones más difíciles del país hay seres que, sin decir una palabra, protegen la vida y combaten al crimen con determinación.

