Por Alejandro García Gómez.
Qué es Cuatrotablas.-
El 25 de abril de 1975, un grupo garzoneños (Huila), fundaron una organización cultural a la que nombraron Catrotablas. “Porque el mínimo escenario para hacer cultura entre nosotros debía contar, primero con nosotros y luego, al menos, con cuatro tablas en algún lugar del pueblo, para convocarlo”; y así nació. Este 25 de abril celebraron los 51 años, con presentaciones artísticas y el lanzamiento de algunos libros de literatura y de un nuevo número de su revista, también llamada Cuatrotablas. Hasta ahora han publicado varios números de ella, aunque “él” me aclara que, para poder publicar más libros, debieron enconger un poco su frecuencia. Pero siguen con libros y revista y sin cinco centavos de aporte estatal: ni municipal ni departamental ni nacional, sino sólo el que ellos y mayormente “él” puede sacar de su bolsillo. Las presentaciones artísticas y culturales son gratuitas y tienen gran asistencia. Desde el 30 de noviembre de 2011, Cuatrotablas funciona en un local de más o menos 25 a 30 metros cuadrados, que una persona -generosa de corazón, como lo son en los pueblos de nuestra Colombia- les tiene cedido, sin el pago de nada. Allí funcionó una mínima biblioteca (hasta 2024), pero con el tiempo no pudieron seguir abriéndola, por las ocupaciones de los “cuatrotablas”. Los libros aún se encuentran allí, incluso aumentados con los que van consiguiendo.
Hasta ahora han publicado doce libros -que “él” les llama cuadernos- y, entre los géneros que publican -a autores garzoneños, huilenses en general y colombianos- están la poesía, el relato y la novela. Su revista publica a autores colombianos -consagrados y no consagrados- con los mismos géneros literarios y otros más.
“Él”.
Amadeo es un abogado litigante quien, con el producto de sus honorarios (después de solventar las necesidades de su familia), sostiene las actividades de Cuatrotablas, apoyado por el pequeño grupo de sus compañeros, tan testarudos, locos y nobles como él. Y su esposa, “mi cómplice”. Es como el gerente y director de la organización; su bolsillo es el banco financiador que bien podría llamarse Banco Cultural Garzoneño Amadeo González Triviño. Es tan bondadoso que varias veces ha hospedado en su casa a escritores y artistas que Cuatrotablas lleva a Garzón; una de ellas albergó a doce. Dice que es un soñador “Con los pies en la tierra”, como es el nombre de su columna periodística en el Diario del Huila, que ya cumple 30 años. Ha trabajado desde niño. En segundo de primaria, debía reemplazar a su padre, profe de la escuela, cuando se tomaba sus guaros y no podía asistir (recordemos que, en ese tiempo, a los profes, se nos pagaba con botellas de aguardiente). A sus compas, niños, les daba clases de mecanografía. Fue expulsado de un colegio por expresar ideas contrarias a las enseñanzas de sus maestros. Pero se graduó en otro cole y ganó un cupo en la Universidad Nacional, Bogotá. Alcanzó a estudiar filosofía, alrededor de un semestre, pero debió renunciar por recursos económicos. Se presentó entonces a la U del Cauca, a Derecho, y se hizo abogado. Siempre ha litigado, aunque desempeñó fugazmente una o dos veces algún cargo público departamental en Neiva, siempre relacionado con la cultura. Con sus amigos, desde 1963 ó 64’, comenzaron a llevar y bucear en libros de literatura y filosofía: el existencialismo (Sartre), el marxismo y temas de literatura que dieron a conocer en Garzón. Me asegura, con algo de orgullo -percibo- “fuimos los primeros con esos temas”. Lector voraz: aprovechaba los viajes de sus amigos a las fiestas del San Pedro para leer sus libros en una sola noche, en la que ellos rumbeaban. Este martes 2 de junio 2026, el Senado de la República le otorgó una Mención de reconocimiento. Creo que es poco. Es explícito eso sí: “mi esposa ha sido mi cómplice en todo este proyecto”, dice con una voz entre amorosa y orgullosa, pero tajante.
Garzón (Huila).
Alguna vez (o quizá dos) podría haber pasado yo por Garzón; la primera “subía” desde Pasto a Bogotá en el bus de los estudiantes de la Facultad de Agronomía de Universidad de Nariño, que iban a una práctica, entonces. Yo me había colado (como polizón); era estudiante de la misma Udenar, pero de la Facultad de Educación, y me había subido con el descaro que proporciona la juventud y, aun, había invitado a Ito, un primo. Colados los dos. La otra ocasión, u otras dos, viajaba con unos amigos desde Florencia (Caquetá) hacia Bogotá. Amadeo me dice que debí haber pasado por Garzón, pero no recuerdo imágenes de ninguna de las dos veces.
Los datos de la población que doy aquí son de Wikipedia: extensión 692 km y cuadrados, 24°C temperatura promedio; toda esa región es muy calurosa. Garzó se encuentra entre la Cordillera Oriental y sobre el valle del río Magdalena. Según el Dane, 102.562 habitantes, para 2022.
Ojalá que las autoridades de Garzón y del Departamento del Huila se hagan “notar” con estos verdaderos héroes, que rumian su heroísmo a cambio de amor por la humanidad, esa que les tocó en suerte, es decir, su pueblo. Nod, Medellín, 08.VI.26

