Por: Germán Ponce
La transición energética se ha convertido en un imperativo global en respuesta a los desafíos del cambio climático y la creciente demanda de energía limpia. En América Latina y en Colombia, esta transición debe enfrentar una realidad particular: altos niveles de desigualdad, pobreza y dependencia de combustibles fósiles. En este contexto, una transición energética justa no solo busca descarbonizar la matriz energética, sino también superar las barreras históricas de acceso a la energía y promover un desarrollo económico inclusivo y sostenible.
Los retos macroeconómicos que acompañan este proceso son evidentes, especialmente en un entorno global marcado por la inflación, que alcanzó niveles superiores al 8 % en la región en 2023, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), y los elevados tipos de interés han provocado un endurecimiento de los mercados energéticos y un aumento de los precios, lo que dificulta que las comunidades con rentas más bajas y los países en desarrollo inviertan en soluciones energéticas sostenibles.
El índice de transición energética (ETI) del Foro Económico Mundial clasifica a 120 países en función de su preparación para la transición hacia energías más limpias. En la última evaluación de junio de 2024, Colombia ocupó el puesto 35, lugar que mejoró respecto al año anterior, cuando se ubicaba en el puesto 39.
Sin embargo, a pesar de estos avances en el país, persisten desafíos significativos para alcanzar las metas de reducción del 51 % de gases de efecto invernadero a 2030 y la carbono neutralidad en Colombia al año 2050. De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, actualmente el país genera solo el 5,77 % de su electricidad a partir de energía solar y eólica, lo que equivale a una capacidad instalada de 1,19 GW. Si se suman los proyectos en funcionamiento que se están en pruebas inyectando energía a la red, esta capacidad alcanza 1,8 GW. Es necesario anotar que hasta hoy no hay ningún proyecto de energía geotérmica implementado.
El presidente Gustavo Petro ha planteado a través del Programa de Gobierno un ambicioso plan para transformar la matriz energética del país y hablo en su primera visita a la ciudad de Ipiales sobre la conveniencia de aprovechar el recurso geotérmico en Nariño con el objetivo de pasar de una matriz energética dependiente del carbón y el petróleo a una matriz diversificada, basada en fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), que busca no solo enfrentar el cambio climático, sino también fortalecer la economía productiva y generar empleo.
Al respecto, con el respaldo de normativas como el artículo 235 del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026: Colombia, Potencia Mundial de la Vida y el Decreto 2236 de 2023 del Ministerio de Minas y Energía, el Gobierno nacional ha adelantado la Estrategia Nacional de Comunidades Energéticas, la cual se ha posicionado como un paso clave hacia una Transición Energética Justa (TEJ) y equitativa en todo el país. La TEJ se presenta como una alternativa que no solo reducirá la dependencia de recursos fósiles y disminuirá las tarifas de energía, sino que también contribuirá a mitigar la pobreza energética y multidimensional. La estrategia busca que las personas naturales y jurídicas tomen parte en la cadena de valor administrando y gestionando los activos y recursos energéticos de fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), combustibles renovables y recursos energéticos distribuidos.
Es innegable que el aumento de la población, el decaimiento de las reservas de algunas fuentes energéticas, el cambio climático y los cambios en el régimen de lluvias, han generado la necesidad de buscar nuevas fuentes de energía que sean amigables con el planeta y que perduren en el tiempo.
Qué es la geotermia: Se define como el calor natural existente al interior de la tierra. Este calor es una forma de energía que puede ser aprovechada por el hombre, esto es lo que se conoce como energía geotérmica.
Se considera como una energía renovable porque aprovecha un recurso que es inagotable, el calor del interior de la tierra, que es “ilimitado” al compararlo con el tiempo que el hombre ha habitado el planeta y estará disponible por muchos años, siempre y cuando su aprovechamiento se haga de forma adecuada.
La energía geotérmica es una energía limpia y a diferencia de la mayoría de las energías renovables, no depende de las variaciones climáticas, como si lo hacen las fuentes eólica, solar e hidroeléctrica. Su aprovechamiento es local, esto quiere decir que el recurso se aprovecha en la región donde se encuentra.
El sistema geotérmico del Volcán Azufral fue identificado como una de las áreas geotérmicas de mayor interés en el territorio colombiano (OLADE y Geotérmica Italiana, 1982), se localiza al sur occidente de Colombia, en el departamento de Nariño, al occidente del municipio de Túquerres, abarcando una extensión aproximada de 500 km2.
Dada las características especiales del volcán Azufral y su sistema geotérmico asociado, la exploración e investigación de esta área ha sido de gran interés desde los años 80, motivando trabajos como los de OLADE, ICEL, GEOTÉRMICA ITALIANA, (1982) y BID- Japan Special Fund and Japanese Trust fund for Consultancy Services (2020), así como numerosos trabajos de investigación por parte de universidades, el SERVICIO GEOLOGICO COLOMBIANO ha venido realizando trabajos de campo que han permitido investigar y generar nuevos conocimientos del área geotérmica del volcán Azufral, información contenida en el documento “ACTUALIZACIÓN DEL MODELO CONCEPTUAL DESCRIPTIVO DEL SISTEMA GEOTÉRMICO DEL VOLCÁN AZUFRAL, diciembre de 2021” (Alfaro et al). Que de manera categórica concluye que:
Además de lo atractivo del sistema geotérmico para su investigación, su importancia radica en el potencial energético y su aprovechamiento para uso eléctrico y usos directos. Zapata (2015) estima un potencial eléctrico de 89.5 MWe, mientras que Alfaro et al. (2021) calculan un potencial geotérmico preliminar de 81.9 MWe y 9.6 EJ de calor almacenado para el sistema geotérmico de Azufral, basados en un escenario optimista, que contrasta con los 16.41 MWe de potencia eléctrica y 2.5 EJ de calor almacenado calculados para el escenario pesimista. Teniendo presente el volumen estimado mediante el modelo resistivo de este trabajo, donde se propone un reservorio con un espesor de 1.5 km y un área similar a la capa sellos de 3 km2 y, aplicando la rutina de GEOKERI (2019a, b), se calculó una potencia eléctrica de 26.19 MWe y un calor almacenado de 2.7 EJ.
A raíz de la próxima visita del Sr presidente de la república hacemos un ferviente llamado para que se asignen los recursos necesarios al SERVICIO GEOLOGICO COLOMBIANO para terminar los estudios de factibilidad del campo geotérmico del volcán Azufral que tienen un avance de más del 80%.
Sr presidente: En Colombia el mayor potencial de energía geotérmica se encuentra en el departamento de Nariño, es hora que los vientos del sur se conviertan en los tiempos del sur.
BIBLIOGRAFIA:
Alfaro, C.M., ET AL (2021). ACTUALIZACIÓN DEL MODELO CONCEPTUAL DESCRIPTIVO DEL SISTEMAGEOTÉRMICO DEL VOLCÁN AZUFRAL Bogotá: Servicio Geológico Colombiano.
BID-Japan Special Fund and Japanese Trust fund for Consultancy Services. Feasibility Studies of the Azufral Geothermal Field – Phase 1. 2000. Proyecto cancelado por el BID en 2003.
OLADE, ICEL, Geotérmica Italiana S.r.l. (1982). Estudio de Reconocimiento de los Recursos Geotérmicos de la República de Colombia.
OLADE, INECEL, ICEL y AQUATER (1987). Proyecto Geotérmico Binacional Tufiño –Chiles – Cerro Negro. Anexo B: Geoquímica. Milán. Italia.

