Según datos de XM, operador del sistema eléctrico colombiano, los embalses del país alcanzaron el 62% de su capacidad, con la proyección de llegar al 67.7% antes de finalizar el año, gracias a las recientes lluvias que han estabilizado el suministro hídrico. Este avance permitió que Ecopetrol y Termocentro se posicionen como principales proveedores de la energía que Colombia venderá a Ecuador, priorizando fuentes térmicas sobre las hidroeléctricas para no comprometer la demanda local.
Un puente energético y geopolítico
El director del periódico regional Página 10, Mario Cepeda Bravo, celebró la decisión como un acto de solidaridad y colaboración regional. En sus redes sociales afirmó: “Una decisión acertada la de reanudar la venta de energía a Ecuador para apoyar en la crisis que vive nuestro país vecino. Ahora se requiere un diálogo binacional real, concreto y sincero para abrir el Puente Internacional sobre el Río Mataje”.
Cepeda aprovechó para recordar la importancia de reforzar los lazos entre Colombia y Ecuador, haciendo énfasis en la apertura del puente sobre el Río Mataje, un símbolo de integración binacional que, tras su inauguración en 2021, aún no está en pleno funcionamiento. Este puente, que conecta a Tumaco con Esmeraldas, representa no solo una oportunidad para dinamizar el comercio bilateral, sino también para fortalecer la presencia estatal en una región históricamente marginada.
La relación con Ecuador: mucho más que comercio
A pesar de las dificultades, las relaciones comerciales entre ambos países han sido un pilar sólido. Según datos del Observatory of Economic Complexity, en 2021 Ecuador exportó $853 millones a Colombia, mientras que las exportaciones colombianas alcanzaron los $1.79 mil millones. Estos intercambios incluyen productos clave como petróleo, medicamentos y alimentos procesados, reflejando una relación comercial activa y creciente.
Sin embargo, más allá de las cifras, Cepeda y otros analistas enfatizan que las necesidades de las poblaciones fronterizas deben estar en el centro del debate. El académico destacó que la frontera colombo-ecuatoriana enfrenta desafíos similares a los de la colombo-venezolana: presencia de actores ilegales, contrabando, y débil institucionalidad. En este contexto, el fortalecimiento del Estado en estas áreas es indispensable para consolidar la paz y el desarrollo regional.
El llamado a la acción
La decisión de exportar energía a Ecuador también pone sobre la mesa la necesidad de una política fronteriza más coherente y efectiva. Desde Tumaco, una de las zonas más afectadas por el olvido estatal, se demanda mayor inversión pública y un enfoque de desarrollo que priorice la conectividad y la igualdad de oportunidades para sus habitantes.
El gesto de solidaridad energética, aunque significativo, debe ser complementado con acciones concretas que permitan superar los históricos desequilibrios de la región pacífica. La apertura del puente sobre el Río Mataje es solo una de las muchas tareas pendientes para transformar la frontera en un espacio de desarrollo, integración y paz.
En conclusión, la reanudación de las exportaciones de energía es una señal positiva de cooperación regional, pero también un recordatorio de los desafíos estructurales que enfrentan las relaciones binacionales. La frontera no debe ser solo una línea divisoria, sino un puente hacia un futuro compartido.

