domingo, 26 de julio de 2026
Colombia Positiva
✦ Solo noticias positivas ✦
Cultura

Clemencia y Olga Ibarra: modistas alta costura y costureras de la Virgen de las Mercedes

Por: Rosa Isabel Zarama Rincón En la vida cotidiana de las ciudades existen numerosas personas que en forma anónima se interesan por la preservación y el cuidado de las tradiciones. Este fue el caso de las hermanas: Clemencia, Olga y Laura Ibarra Figueroa quienes se distinguieron por su amabilida…

Rosa Isabel Zarama Rincón·24 de septiembre de 2024·7 minutos de lectura
Clemencia y Olga Ibarra: modistas alta costura y costureras de la Virgen de las Mercedes

Por: Rosa Isabel Zarama Rincón

En la vida cotidiana de las ciudades existen numerosas personas que en forma anónima se interesan por la preservación  y el cuidado de las tradiciones. Este fue el caso de las hermanas: Clemencia, Olga y Laura Ibarra Figueroa quienes se distinguieron por su amabilidad, junto con su talento para diseñar, cortar, coser y bordar ropa fina. En esas circunstancias, confeccionaron los trajes que la Virgen de Las Mercedes, patrona de Pasto y el Niño Jesús estrenaban en la fiesta que se celebra el 24 de septiembre.

Fueron hijas de  Lucrecia Figueroa y Neftalí Ibarra Acosta, ambos nacidos en Pasto, quienes formaron una familia integrada por diez descendientes. Entre ellas, las protagonistas de esta columna: Clemencia, (Pasto, 27 de mayo de 1930 -12 de febrero de 2023),  Olga (Pasto, abril de 1940), entretanto, de Laura no fue posible obtener datos de su nacimiento y deceso. Clemencia fue la líder de estas actividades. Sus habilidades para la costura y las manualidades se manifestaron cuando estudió en el colegio María Goretti. En ese centro educativo el capuchino Guillermo de Castellana, rector de la Institución, al observar los talentos de Clemencia, le consiguió una beca en la ciudad de Trento, al norte de Italia; en donde estudió alta costura a lo largo de tres años. En Trento moró en la casa de la familia Perini. Emilio Perini,  uno de los hijos, residía en Pasto y era amigo del sacerdote, fue esa relación lo que facilitó la estancia de la joven en  la ciudad en mención. Para Clemencia resultó una buena experiencia, pues siempre se sintió  orgullosa de su formación en Italia.

Cuando retornó a su ciudad laboró durante varios años como profesora del Instituto María Goretti, en donde enseñó alta costura a cientos de niñas y de jóvenes. Trabajó en esa modalidad hasta que cerraron el programa. Paralelamente, en el pastuso barrio de Las Cuadras en la calle 21 con carrera 31 las modistas tuvieron un prestigioso taller de confección entre los años sesenta hasta aproximadamente 2005. En ese espacio cosieron trajes femeninos destinados en su mayoría para ocasiones especiales, como: primeras comuniones, quince años, grados y fiestas. Mientras Clemencia era la directora del taller, elaboraba los patrones y confeccionaba, Olga se encargó de  bastillar además de bordar;   Laura también cosió, aunque falleció hace tiempo.

Las hermanas se caracterizaban por el cuidado, la alta calidad y la perfección en el momento de elaborar las prendas. Para una cliente era complicado conseguir una cita porque tenían mucho trabajo. El momento  en el que tomaban de las medidas era todo un ritual: las interesadas  debían ir con los zapatos que usarían el día de la celebración, así se aseguraban de que las clientes estuvieran en las condiciones más similares para la festividad, además las prendas confeccionadas eran entregadas únicamente en la fecha del evento. Del mismo modo, como buenas costureras podían enmendar errores: en los años ochenta una joven adquirió su traje de novia fuera de Pasto, unos días antes se lo probó y observó con preocupación que no le cerraba. Fueron los experimentados conocimientos de las Ibarra quienes solucionaron ese reto: lo que le permitió a la joven disfrutar el vestido en su boda. De la misma manera, Luz Miriam Gómez el día de su matrimonio con Joaquín Martínez, lució radiante el traje que las hermanas Ibarra le confeccionaron para la feliz ocasión.

Luz Miriam Gómez, cortesía de Luz Miriam Gómez.

Luz Miriam Gómez, cortesía de Luz Miriam Gómez.

El prestigio de las hermanas hizo que a finales  de la década del sesenta fueran las responsables  de confeccionar los trajes de algunas de las obras que pusieron en escena los integrantes del teatro de la Universidad de Nariño, cuya directora era la dramaturga Emilia de la Calle de Hawkins. Así, en los programas de: Monumento de Enrique Buenaventura, El retorno de Caín de Manuel Zapata Olivella y Los fusiles de la madre Carrar de Bertolt Brecht, Clemencia Ibarra figura como la responsable del vestuario.

Luis Navas Rubio, Breve historia de teatro de la Universidad de Nariño, 1967-1971. Memorias, p. 49.

Por otro lado, la profunda devoción que sintieron hacia la imagen de la Virgen de las Mercedes, llamada popularmente “La Michita” y patrona de la ciudad de Pasto, se plasmó en los vestidos que anualmente le confeccionaban para la fiesta. Evento que se celebra el 24 de septiembre, labor por la que no cobraban. Según el testimonio de Olga, las hermanas cosieron los vestidos a la Virgen y al Niño Jesús entre 1981  y 2005, aproximadamente. El proceso de planeación de los trajes iniciaba cuando unos creyentes de la patrona, como una manera de manifestar el agradecimiento por  un milagro, una devoción o una petición, informaban acerca de su intención de mandar a elaborar el ajuar para la Virgen y el Niño Jesús. Luego, los devotos, en ocasiones en compañía de las hermanas Ibarra; se dirigían al almacén Moderno de Pasto, en donde la dueña Cecilia Burbano, conocida como Chila, les enseñaba las telas, los paños y los encajes. Entre todos, elegían los materiales  con que se confeccionaría el vestido, el manto y el túnico para el Niño Jesús; además escogían las piedras de los vestidos y  las flores naturales de los ramos para que los conjuntos luciera armoniosamente. Cecilia Burbano es devota de la imagen y hasta el día de hoy, le regala a la Michita el ramo para éstas celebraciones. Olga se encargaba de bastillar además  de bordar los vestidos y bordar el escudo de la comunidad de los mercedarios en hilos vino tinto, azul y dorado que la Virgen luce en el pecho. Madre e hijo portan corona,s pero únicamente la Michita posee el bastón, el cual es un símbolo de su condición de gobernadora de Pasto.

Doña Olga Ibarra da un testimonio acerca de su relación con las imágenes: “Yo limpiaba al Niño y le colocaba el vestido, que era igual al de la Virgen. Yo lo hice bailar al Niño el kisindikindi. Lo mismo sucedía con la Virgen ella se emocionaba porque estábamos dedicados a vestirla”. Igualmente, perfumaban a la imagen femenina. Luego de los eventos, los trajes de la madre y del niño se guardan en dos roperos grandes junto con  los demás vestidos. Para la bordadora, constituye  una gracia conservar esos vestidos. El quincenario de la patrona inicia el 9 y se extiende hasta el 24 de septiembre, fecha en que se celebra la misa principal. Como una antigua costumbre cada día hay un fiestero diferente, hasta el 24 día en que se conmemora la fiesta de la Virgen. El 23 de septiembre a La Michita un grupo de músicos de la ciudad le ofrecen una retreta. Años atrás se quemaba un castillo de pólvora y se elevaban globos.

Fotografía de Margarita María Zarama. Cortesía de Celina María Zarama Medina.

Otro, de los vestidos que las hermanas le cosieron a la Virgen fue el traje de ñapanga pastusa, que consiste en follado, blusa, reata y chanclas, el pañolón fue adquirido en otro lugar. Los detalles de la Virgen vestida de ñapanga resultan nítidos en la siguiente fotografía.

Foto tomada de Internet.

Las Ibarra sabían que sus manos eran un precioso tesoro, por esa razón, eran rigurosas con sus cuidados; para cumplir con ese propósito, no cocinaban y se alimentaban en restaurantes. La sensibilidad que Clemencia tenía para la confección de prendas de vestir también se expresó en el canto, en la década de los sesenta formó parte del coro de la Universidad de Nariño. Finalmente, a las hermanas Ibarra Figueroa, la sociedad de Pasto les envía un sentimiento de gratitud por el afecto que demostraron al vestir primorosamente a La Michita, la patrona de la ciudad, y a su hijo. Este artículo constituye un aporte para continuar investigando la historia de las costureras y bordadoras pastusas.

Nota: En la elaboración de esta semblanza la autora agradece la colaboración de: Olga Cecilia Ibarra, Celina María Zarama, Luz Miriam Gómez, Celina Medina de Zarama, Libia Velásquez, Nhora de la Calle de Moncayo, Mariela Rincón de Zarama y Manuel Guillermo Zarama.

Compartir:

“Compartir” abre las apps de tu teléfono (WhatsApp, Instagram y más). “Imagen para estado” genera una tarjeta de la nota lista para subir como estado.