Pablo Emilio Obando A.
CAMINANDO POR EL SUR no se lee, se recorre. Pertenece a esa rara estirpe de obras que no solo narran un territorio, sino que lo respiran, lo escuchan y lo devuelven convertido en memoria colectiva. Más que un libro de relatos y leyendas, esta obra es una travesía sentimental por el alma profunda de Nariño, una geografía humana y espiritual donde las montañas conversan con el viento y donde cada pueblo guarda una historia esperando ser contada.
Su autor, Ricardo Estupiñán Bravo, nació en Cumbal, tierra de volcanes y neblinas, y quizá por ello su escritura tiene algo del fuego interno de la cordillera y algo también de la serenidad de los páramos. Su formación académica —administrador agropecuario de la Universidad de La Salle, abogado de la Universidad de Nariño, especialista en derecho financiero de la Universidad del Rosario y en derecho notarial y registral de la Universidad Externado de Colombia— podría hacer pensar en un hombre dedicado exclusivamente a las leyes y a la administración pública. Sin embargo, detrás del jurista y del servidor público habita un narrador apasionado por las raíces culturales de su tierra.
Su trayectoria es vasta y diversa: asesor de cabildos indígenas, alcaldías y de la Asamblea Departamental de Nariño; presidente del Concejo Municipal de Cumbal; secretario general de Educación del Departamento; docente universitario; alcalde encargado de Pasto; constructor de proyectos de interés social y promotor del turismo ecológico en los volcanes Chiles y Cumbal. Pero quizá una de sus facetas más entrañables sea la de recopilador de historias, de caminante atento a las voces anónimas de los pueblos, de oyente paciente de las leyendas que sobreviven en las cocinas campesinas, en las plazas, en los caminos y en las noches frías del sur colombiano.
No es casual que haya dirigido el grupo de música andina Kamur ni que haya sido narrador de historias y leyendas a través de RCN Pasto. Toda su vida parece haber estado guiada por una misma obsesión: preservar la memoria cultural de Nariño antes de que el olvido moderno la devore.
En Caminando por el Sur, obra que ya alcanza su quinta edición, Estupiñán Bravo realiza un recorrido por los 64 municipios del departamento. Cada página es una estación de viaje. Allí aparecen Cumbal, Pupiales, Túquerres, Yacuanquer, Linares, Consacá, El Charco, Sotomayor, La Unión y decenas de territorios más, no como simples referencias geográficas, sino como universos cargados de símbolos, personajes, tragedias, milagros populares y relatos fantásticos.
El autor visitó personalmente estas regiones. Caminó sus calles, escuchó a sus habitantes, contempló sus paisajes y convirtió esas vivencias en una obra donde convergen el costumbrismo, la tradición oral y la crónica afectiva. Esa cercanía con la tierra es justamente lo que le otorga autenticidad al libro. Aquí no hay una mirada distante ni académicamente fría: hay amor por el territorio.
Los volcanes Chiles, Azufral, Galeras, Doña Juana y La Jacoba aparecen como guardianes míticos de un departamento donde las nieves perpetuas observan el paso de los hombres y mujeres que han aprendido a sobrevivir entre páramos, lagunas, abismos y selvas. El libro logra transmitir esa sensación de inmensidad espiritual que caracteriza a Nariño: una región donde la belleza del paisaje convive con la dureza de la historia.
La obra posee además un valor antropológico y cultural invaluable. En momentos en que la globalización uniforma las costumbres y donde las nuevas generaciones parecen distanciarse de las tradiciones orales, Caminando por el Sur se convierte en un acto de resistencia cultural. Ricardo Estupiñán Bravo rescata palabras, expresiones, creencias y formas de sentir que constituyen el patrimonio invisible del pueblo nariñense.
El libro también sobresale por su impecable presentación editorial. Bellamente ilustrado y cuidadosamente diseñado, sus 227 páginas editadas en la ciudad de Pasto constituyen una experiencia estética que acompaña la riqueza narrativa de los textos. No es únicamente un volumen para leer: es un objeto cultural que honra visualmente la grandeza de las historias que contiene.
Hay autores que escriben desde la imaginación. Ricardo Estupiñán Bravo escribe desde la memoria y desde el camino. Su literatura tiene polvo de carretera, aroma de café campesino, frío de páramo y rumor de río. Sus relatos parecen contados al calor de una tulpa, mientras afuera la neblina cubre los tejados del sur.
En una época dominada por la velocidad y la superficialidad, Caminando por el Sur invita a detenerse, a escuchar y a recordar. Porque cada pueblo tiene su historia y cada historia guarda una parte del alma de quienes la habitan.
Ricardo Estupiñán Bravo ha entendido que un territorio no se define únicamente por sus límites geográficos, sino por las narraciones que sus habitantes transmiten de generación en generación. Por eso su obra trasciende el simple registro anecdótico: se convierte en una defensa poética de la identidad nariñense.
Y acaso allí resida el mayor mérito de este libro: recordarnos que el futuro solo puede construirse cuando un pueblo es capaz de mirar hacia atrás sin vergüenza, abrazando sus raíces, sus leyendas y sus memorias. Caminando por el Sur no es únicamente un recorrido por Nariño. Es, sobre todo, un viaje hacia la esencia cultural de una tierra donde todavía sobreviven la palabra, el mito y la esperanza

