domingo, 26 de julio de 2026
Colombia Positiva
✦ Solo noticias positivas ✦
Emprendimiento

Calzado Palermo: “Imponiendo la moda en Nariño”

En una tarde soleada en Pasto, nos reunimos con Luis Aurelio Rosero Palermo, fundador de Calzado Palermo, una empresa que ha marcado una historia en la industria del calzado en Nariño. Sentados en su almacen, Luis Aurelio Rosero nos cuenta la historia de cómo pasó de ser un joven aprendiz a un ex…

Página 10·26 de mayo de 2025·7 minutos de lectura
Calzado Palermo: “Imponiendo la moda en Nariño”

En una tarde soleada en Pasto, nos reunimos con Luis Aurelio Rosero Palermo, fundador de Calzado Palermo, una empresa que ha marcado una historia en la industria del calzado en Nariño. Sentados en su almacen, Luis Aurelio Rosero nos cuenta la historia de cómo pasó de ser un joven aprendiz a un exitoso empresario del calzado.

“Salir de mi tierra y venir a la capital era una odisea en aquel entonces”, comenta Luis Aurelio Rosero. Originario de Tuquerres, decidió buscar oportunidades en Bogotá después de darse cuenta de las limitaciones que enfrentaba la industria del calzado en su región natal. “Me vine clandestinamente, dejando atrás el confort de mi hogar para buscar una vida mejor”, añade.

Su viaje lo llevó primero a Cali, donde pasó unos meses antes de dirigirse a Pereira y finalmente a Bogotá. En la capital, Luis Aurelio Rosero encontró un mundo de oportunidades y se sumergió en el aprendizaje del arte del calzado. “Estuve con algunos italianos que venían a Colombia para hacer calzado de alta calidad para la élite”, recuerda.

Después de años de aprendizaje y experiencia, Luis Aurelio Rosero regresó a Nariño con el conocimiento y la determinación necesarios para emprender su propio negocio de calzado. “Decidí que era hora de poner en práctica todo lo que había aprendido y contribuir al desarrollo de mi región”, explica.

Con la ayuda de su esposa Alicia, quien compartía su pasión por el calzado, Luis Aurelio Rosero fundó Calzado Palermo y comenzó a producir zapatos de alta calidad utilizando técnicas y materiales de primera. “Nos enamoramos y decidimos unir nuestras fuerzas para construir algo juntos”, dice con una sonrisa.

El camino no fue fácil para Luis Aurelio Rosero y Alicia, quienes se casaron a una edad temprana y tuvieron que enfrentar numerosos desafíos en su búsqueda de éxito empresarial. “Éramos jóvenes, pero estábamos decididos a seguir adelante, incluso si eso significaba enfrentarnos a la oposición de nuestras familias”, comenta.

Desde sus inicios como un joven emprendedor de veinte años hasta convertirse en el pilar de una empresa próspera, Rosero ha demostrado una notable capacidad para superar obstáculos y encontrar soluciones creativas. Su determinación para construir una vida mejor para él y su familia lo llevó a tomar decisiones valientes, como arriesgarse a construir su propia casa en un momento en que la edad mínima para obtener un crédito era de veintiún años. “Tropecé con esa valla de tener veinte años, pero encontré una manera de superarla y construir mi casa en el Lorenzo de Aldana”, comparte Rosero.

A pesar de las adversidades, Luis Aurelio Rosero y Alicia lograron establecerse como líderes en la industria del calzado en Nariño, gracias a su dedicación, trabajo arduo y compromiso con la calidad. “No fue fácil, pero cada obstáculo que enfrentamos nos hizo más fuertes y nos motivó a seguir adelante”, reflexiona Luis Aurelio Rosero.

“Cuando miro hacia atrás en mi vida, no tengo arrepentimientos”, dice Luis Aurelio Rosero con orgullo. “He vivido una vida llena de ilusiones y logros, y estoy agradecido por todas las experiencias que he tenido”.

Con su historia de determinación y éxito, Luis Aurelio Rosero Palermo se ha convertido en un ejemplo inspirador para las futuras generaciones de emprendedores en Nariño y más allá. Su legado perdurará como un testimonio de lo que se puede lograr con trabajo duro, pasión y perseverancia.

Desde sus inicios, Luis Rosero tuvo claro que para triunfar en la industria del calzado, debía estar a la vanguardia de las tendencias. “Fui a todas las ferias internacionales de calzado en Bogotá, Bucaramanga e incluso en Chicago, Estados Unidos. Aprendí mucho en esos eventos, especialmente sobre cómo traer la moda a Nariño”, comenta Rosero. Esta determinación por traer lo último en moda a su tierra natal lo llevó a adoptar el lema “Imponiendo la moda en Nariño”, reflejando su compromiso con la excelencia y la innovación en el sector del calzado.

Una de las estrategias clave de Calzado Palermo fue establecer una relación estrecha con los mejores fabricantes de calzado en Colombia. Rosero recuerda con orgullo su asociación con Gambinelli, una reconocida fábrica de calzado en Bogotá. “Me dieron la exclusividad para vender sus productos en Nariño. Esto marcó una diferencia significativa para Calzado Palermo, ya que nos permitió ofrecer calzado de máxima calidad a nuestros clientes”, afirma Rosero.

La calidad y la exclusividad siempre han sido pilares fundamentales para Calzado Palermo. Rosero se dedicó a producir zapatos de alta calidad, especialmente para hombres, buscando satisfacer las demandas de un cliente exigente y sofisticado. “Nosotros comenzamos haciendo zapatos colegiales, pero luego nos centramos en el calzado de hombre, que resultó ser más rentable”, explica Rosero. Esta estrategia se basaba en su profundo conocimiento del mercado local y en su capacidad para anticipar las necesidades y preferencias de sus clientes.

La marca Palermo se convirtió en sinónimo de calidad y distinción en la región. Rosero estableció relaciones cercanas con sus clientes, entendiendo sus gustos y necesidades. “Siempre estuve aquí en Paso, cerca de mis clientes. Escuché sus comentarios y sugerencias, lo que me ayudó a adaptar nuestra oferta de productos”, dice Rosero. Esta atención al cliente personalizada contribuyó en gran medida a la lealtad de la clientela y al éxito continuo de Calzado Palermo.

Sin embargo, el camino hacia el éxito no estuvo exento de desafíos. Rosero recuerda con claridad los primeros días de su negocio, cuando tuvo que luchar contra la falta de capital y el escepticismo de algunos proveedores. “Cuando comencé, no tenía suficiente capital para comprar materiales. Fui a varios almacenes en busca de crédito, pero muchos se mostraron reacios a confiar en mí”, comparte Rosero. Afortunadamente, encontró un aliado en Javier Enrique Sojaña, quien le brindó el apoyo necesario para adquirir los materiales y comenzar su producción.

La determinación y la dedicación de Rosero lo llevaron a recorrer largas distancias para cumplir con sus compromisos comerciales. “Me tocó entregar zapatos en diferentes partes de la región, viajando en autobús durante horas para llegar a tiempo”, recuerda Rosero. Este compromiso con la excelencia en el servicio al cliente se convirtió en una parte integral de la cultura empresarial de Calzado Palermo, asegurando la satisfacción del cliente en cada paso del camino.

A lo largo de los años, Rosero ha demostrado ser un hombre visionario, siempre buscando nuevas oportunidades y formas de mejorar su situación. Desde la venta de propiedades hasta la expansión de su negocio, cada paso que ha dado ha sido calculado y audaz. “Mis hijos no siguieron mis pasos en el negocio del calzado, pero eso no me preocupa. Cada uno ha seguido su propio camino y ha tenido éxito en sus propios términos”, comenta Rosero.

La educación de sus hijos ha sido una prioridad para Rosero, quien ha brindado a cada uno de ellos la oportunidad de perseguir sus sueños, ya sea estudiando en el extranjero o siguiendo carreras profesionales. “Mi hija mayor se fue a estudiar a Estados Unidos y decidió quedarse allí. Ha construido una vida para sí misma allá, y estoy muy orgulloso de ella”, dice Rosero con una sonrisa.

A pesar de los cambios en su vida personal y profesional, Rosero sigue comprometido con el legado de Calzado Palermo. Aunque reconoce que el tiempo de pasar el negocio a las siguientes generaciones se acerca, aún no tiene planes definitivos. “Tengo nueve bisnietos, y ninguno de ellos ha mostrado interés en continuar con el negocio. Pero eso está bien. No puedo obligarlos a seguir mi camino. Solo espero que encuentren la felicidad y el éxito en lo que decidan hacer”, reflexiona Rosero.

Mirando hacia el futuro, Rosero no está seguro de cuál será el destino final de Calzado Palermo. Sin embargo, está seguro de que el negocio continuará prosperando, ya sea bajo su liderazgo o bajo el de otra persona. “Calzado Palermo es más que solo un negocio para mí. Es mi legado, mi contribución a la comunidad. Sea lo que sea que el futuro traiga, estoy agradecido por todo lo que hemos logrado”, concluye Rosero.

La historia de Luis Rosero y Calzado Palermo es un testimonio de la perseverancia, la pasión y la determinación. A través de décadas de desafíos y triunfos, Rosero ha demostrado que con visión y valentía, cualquier cosa es posible. Su legado perdurará en la industria del calzado y en la comunidad de Nariño durante muchos años más.

Hoy en día, Calzado Palermo es reconocido por sus productos de alta calidad y su compromiso con la comunidad. La empresa ha logrado expandirse a lo largo de los años, llegando a mercados internacionales y ganando el reconocimiento de clientes y críticos por igual.

Compartir:

“Compartir” abre las apps de tu teléfono (WhatsApp, Instagram y más). “Imagen para estado” genera una tarjeta de la nota lista para subir como estado.