En el pasado era común ver a los niños jugar con muñecos, balones, y con cosas insignificantes como cajas, hojas, y cualquier objeto raro. Pero ahora los niños prefieren estar frente a una pantalla por varias horas al día mirando videos o jugando. Entonces ¿qué diferencia hay con los niños de antes, con los de ahora?
Pues aunque parezca sorprendente, están aprendiendo lo mismo que si jugaran con muñecas, porque el cerebro se moldea en función de las áreas que estimulamos. Cuándo el niño juega está estimulando principalmente las áreas visuales y si juega con muñecos, estimula más las áreas verbales, entonces en lo que se diferencia uno y otro es que tan rápido se promueve a desarrollar una área del cerebro. Incluso estudios de la Universidad de Oxford demuestran que jugar videojuegos mejora las áreas cognitivas, como por ejemplo mejora el pensamiento lógico, memoria, la capacidad de decidir y una sensación de bienestar considerable. Aunque los efectos nocivos del uso de videojuegos, son riesgosos, la revista The Journal Pediatrics, publicó el anterior año un estudio que revela que los niños de 3 a 7 años permanecen un promedio de 3 horas diarias frente a una pantalla, y esto se debe analizar, pues al ser tan pequeños y estar su cerebro en crecimiento pueden desarrollar adicciones irreparables, pero lo más preocupante es que estos niños que permanecen demasiado tiempo jugando se les dificulta más comunicarse con la sociedad, a diferencia de los que no juegan videojuegos.
Entonces lo que se debe considerar, que lo que hace daño a los niños, no son los videojuegos, sino, el tiempo que permanecen dentro de ellos, pues al estar muchas horas jugando, pierden contacto con la sociedad generando problemas a futuro. Las recomendaciones de los expertos es que un niño no debe pasar más de 1 hora jugando, hacer ejercicio a diario, dormir 8 horas y tener una alimentación balanceada.

