Por: Lydia Inés Muñoz Cordero
En su residencia ubicada en el antiguo Barrio Centenario, en las aulas de la Universidad de Nariño, en el despacho gris de la Academia, su imagen de guerrero irradiaba siempre una luz casi azul.
Ahora, en otros tiempos se agolpan desordenados los recuerdos. El Almanaque Bristol revela que han transcurrido treinta largos años de su ausencia. Por ello, como dijera alguna vez Juan Carlos Onetti: Dejemos hablar al viento ¡
El viento no habla, susurra al oído: “Al instante la luna descendió, y el Poeta, en sus manos de argento, con la luna se fue…/. Y los ojos de almendra desde entonces lo miran / sobre el mundo cantando, mientras toman el té “. Poema “Motivo Oriental”, autor Alberto Quijano Guerrero. Cada trazo en prosa, evoca relatos legendarios o experiencias de contemplación, retratos en verso sobre la vida, las mujeres, la muerte, la noche, las aves, el cielo, los jardines.
Alberto Quijano Guerrero nace en Pasto el 24 de noviembre de 1919 en el hogar formado por Rafael María Quijano, payanés y Evila Guerrero, pastusa. Son sus hermanas Cecilia, Rosa y Carmen. En su infancia le fue muy valiosa la tutela maternal y la curiosidad innata, para empezar a deletrear y descifrar el mundo a través de los libros y revistas. Su educación en el Colegio de la Inmaculada regentado por Hermanos Maristas imprimirá en el adolescente la inclinación por la Literatura y la Historia.
Primero navegará por la vertiente prodigiosa de la poesía desde la angulosa hasta los haikkus : “ Las golondrinas / son hojas que se vuelan / de las encinas “ . Su voz evocará: “Paisaje la mujer, borró la nube/, en la diafanidad de la alborada /: Con ella el horizonte del querube / Con ella el crepúsculo en la rada “. Las palabras delatan al cantor: “Alfabeto de cánticos que un día / nos enseñó – profesora- la belleza /, en un blanco cuaderno de tristeza “.
El Maestro le cantó a los ríos, al paisaje, a la tierra, sintió los pasos de la lluvia: “En puntillas, el agua, gota a gota, clava en la soledad / negros durmientes / El ejército mudo de las sombras/ del cielo baja en verdaderos rieles / y sus líquidas botas en los charcos / pisan nubes y sueños y claveles /… Con zapatillas de cristal la lluvia / recorre el prado …” Imágenes y símiles de plácida belleza literaria.
Siendo muy joven, con talento creativo y vocaciones sembradas por la literatura e historia, guerrero portador de estrellas, con muchos sueños por cumplir, la vida le señala que debe velar por su familia ante la ausencia del padre. Así, debe enrumbarse por los lados del trabajo administrativo y luego ya en el ambiente jurídico. Pero la poesía ni los cánticos se detienen.
El 12 de octubre de 1956 ingresa a la Academia Nariñense de Historia, entidad que hasta entonces había sido conocida como Centro de Historia de Pasto. Delante de él se abre un camino largo, anguloso y de muchos puertos o estaciones, el de la Historia. En esta disciplina el Maestro Alberto Quijano, se convierte en un guerrero, en un bastión humanista, por sus estudios, por el enfoque historiográfico y métodos que desarrolla.
“América, continente de la paradoja” es el tema de su primera disertación académica. En la época en la que ingresa a la Academia, el país se debatía en conmociones políticas muy fuertes en medio del azote de la violencia en campos y ciudades. El Frente Nacional surgía como una propuesta alternativa ante el naufragio.
El académico Alberto Quijano Guerrero ahora desde un nuevo sitial comienza con el acervo insondable de sus enseñanzas: “La historia no es la conquista solitaria de un individuo. Es el espejo en que se mira todo un pueblo”. Es la premisa filosófica que afirma y diferencia el papel del individuo y del colectivo en la historia. A su vez distingue el acontecimiento del proceso. Provoca un giro epistemológico al plantear:” Hacer verosímiles los hombres de las jornadas épicas a pesar de sus errores necesarios, para así recorrer la verdad de sus itinerarios “. Logra asi despojar de adjetivos al tratar al individuo como sujeto histórico para dejar en claro que lo importante es la búsqueda de la verdad.
El historiador investiga, lee, compara, fija criterios, brinda principios, abre caminos hacia el análisis objetivo e imparcial: “La exageración del sentimiento patriótico es causa eficiente de parcialidad. Dado su carácter en ebullición brotan las fantasmografías y los héroes. Allí se fraguan los mitos, con sus pies hundidos en el barro listos a derrumbarse al menor soplo “.
El pensamiento humanista, rubrica a pulso, derroteros para el presente que se alimenta de las lecciones de la historia, pero con carácter hermenéutico y crítico para atravesar los días y los vientos, desnudar las intrigas de la miopía del etnocentrismo frente a hechos contundentes. Dice Alberto Quijano Guerrero:” Pasto llega a la libertad, tras un proceso de resistencia. Continúa aguardando de la república, a 150 años de la luz lo que no pudo conseguir de la monarquía: libertad para la inteligencia, libertad para el corazón, libertad para los músculos “.
En 1988 el Maestro es nombrado Socio Correspondiente de la Academia Colombiana de Historia y su trabajo de incorporación versa sobre:” El Pastuso Don Gonzalo Rodríguez. Precursor de Precursores”. Se incorpora el relato local en el relato nacional. Ahora la historia se empieza a contar desde el locus o lugar de la enunciación de la palabra, de los hechos colectivos, de los procesos sociales no reconocidos por la historia oficial.
A lo largo de una década 1985 – 1995 ocupó la presidencia de la Academia Nariñense de Historia, época de oro bajo su magisterio de apertura e innovación. Se abrió hacia el diálogo intercultural con la nación colombiana y con América, con la realización de los Encuentros de Historiadores realizados en torno a temas de gran interés como: Hispanización y Mestizaje, Dos culturas en conflicto, La Violencia en Colombia, Movimientos Comuneros en Colombia, Mujer, Familia y Educación entre otros. Otro de los proyectos que quedó como un legado, fue precisamente la colección Manual Historia de Pasto.
Epilogo
Maestro Alberto Quijano Guerrero, guerrero portador de estrellas, quizás encuentre entre sus soñados paisajes lilas y en medio de ángeles de algodón y ensueño. Quizá aún escuche acercarse a las zapatillas de cristal de la lluvia. O quizá murmure al oído de su amada Bertha:
“…Y cuando mi playón ya fue de arcilla / fértil para la música y el grano, / vino su alondra a mi feraz gavilla / y le di las estrellas en m imano “
San Juan de Pasto, 23 de diciembre de 2025

